De los precios a la humedad en el suelo: la suerte de la campaña se define con la estrategia

En el sur cordobés, las sojas sobre lotes de inferior calidad tienen un mayor estrés hídrico
En el sur cordobés, las sojas sobre lotes de inferior calidad tienen un mayor estrés hídrico Crédito: Gentileza Juan Pablo Ioele
Juan Pablo Ioele
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13 de febrero de 2018  • 12:00

Los indicadores que prenden luces en el tablero de control previo a una campaña son las condiciones de humedad a la siembra, los precios de los granos y los pronósticos climáticos para la campaña.

En el sudeste cordobés, los tres principales cultivos de la región son trigo, maíz y soja. El trigo, que estuvo relegado mucho tiempo, presentaba atributos importantes para incluirlo dentro de la estrategia de esta campaña. Entre esos atributos, garantizar un piso de rinde interesante por el gran almacenaje de agua que teníamos en la mayoría de los ambientes a la siembra.

Eso finalmente ocurrió y las empresas que distribuyeron su superficie con cultivos de invierno poseen en sus lotes ahora soja o maíz de segunda transitando sus etapas vegetativas con una tolerancia a estrés superior al resto de los estadios.

Teniendo buena recarga de agua en los perfiles, donde no se hizo trigo hubo que tomar una decisión de qué cultivo estival incorporar al sistema en función del ambiente. En ambientes de buenos a muy buenos la decisión correcta fue incorporar maíz, ya que es uno de los cultivos que mejor correlaciona agua a la siembra y rinde, además de ofrecer buen margen y estar liberada su comercialización.

En el análisis del maíz es más crucial tener agua que buenos precios al inicio de la campaña, ya que con agua el maíz tiene capacidad de generar muchos kilos y alcanzar fácilmente su rinde de indiferencia, cosa que no ocurre en campañas de buenos precios y sequía.

Los maíces sembrados tempranos se lograron "colgar" con sus raíces de la humedad y transitaron sus periodos críticos sin grandes problemas.

Las sojas de primera iban a depender mucho del ambiente y de las lluvias durante su ciclo y así fue. Las sojas que se sembraron en octubre sobre buenos ambientes con napa están transitando esta escasez de lluvias bastante ilesas, pero las implantadas en ambientes inferiores o malos sufrieron el impacto del estrés hídrico.

Si bien dentro de la misma región hubo zonas más beneficiadas por las lluvias, como desde la ruta 6 hacia el sur, la campaña fue hasta ahora una Niña perfecta. Tener eso en cuenta fue clave.

Hoy se vuelve a diferenciar el que realizó el análisis macro de la situación productiva, que no se detiene exclusivamente en la foto imaginaria de la futura campaña, sino que comprende que el negocio tiene una dinámica donde las características ambientales al iniciar la campaña, y sus posibles escenarios, terminan de hacer la película con el final esperado.

El autor es asesor en el sudeste cordobés

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