El cadete riojano murió por una deshidratación aguda durante el entrenamiento

Le habían impedido tomar agua; la falta de líquido le causó insuficiencia renal y una falla multiorgánica; ayer fueron despedidos los restos del aspirante en su pueblo, Portezuelo
Le habían impedido tomar agua; la falta de líquido le causó insuficiencia renal y una falla multiorgánica; ayer fueron despedidos los restos del aspirante en su pueblo, Portezuelo Crédito: Twitter
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12 de febrero de 2018  

La muerte de Emanuel Garay, de 18 años, que agonizó durante seis días tras entrar en coma durante un entrenamiento extremo como parte de su preparación de ingreso a la policía de La Rioja, fue consecuencia de una deshidratación aguda grave que derivó en una insuficiencia renal severa y, en definitiva, en una falla multiorgánica, según surgió de la autopsia.

Tras el estudio forense, los restos del cadete fueron trasladados a la localidad de Portezuelo, ubicada unos 173 kilómetros al sur de la capital provincial, en el departamento de General Juan Facundo Quiroga. Allí, cientos de familiares y amigos de la familia Garay despidieron los restos de Emanuel, uno de los 12 cadetes que el lunes pasado, el primer día que pisaron el establecimiento para formarse como policías, terminaron internados tras un entrenamiento extremo que Roque, el padre del joven, calificó como "una tortura".

"Quería un sueño. Quería ser una buena persona como su madre. Quería ser ejemplo de policía como lo fue su padre, con 25 años de servicio y un legajo intachable. Quería aprender y enseñar como lo hacían sus hermanos Adrián y Roque siendo profesores. Quería defender la patria como lo hace su hermano Franco siendo suboficial del Ejército Argentino. Pero ellos le quitaron la vida a sus 18 años. Nosotros queremos justicia. Los autores tienen nombre y apellido. Las pruebas son suficientes. Queremos juicio y castigo de los responsables ahora", escribió ayer en Facebook Adrián, uno de los hermanos de la víctima.

La necropsia fue realizada por los médicos forenses José Luis Díaz Brizuela y Aníbal Magno y otros tres peritos: uno de la Policía Judicial; Marcelo Cáceres, por la querella, y Paola Herazu, por la defensa. Señalaron que "los resultados de los estudios patológicos demorarán unos días más".

El fiscal general de La Rioja, Hugo Montivero, informó ayer a la agencia de noticias Télam que a partir de una serie de denuncias recibidas anteayer fue identificado un grupo de cinco cadetes de grados superiores, de segundo y tercer años, que son investigados por su presunta participación en los hechos ocurridos el lunes.

Según detalló, estos cadetes "colaboraron y participaron de algunas de las maniobras" investigadas, pero quienes estaban a cargo de la instrucción física son los ocho imputados ya detenidos. Son el subdirector general del Instituto de Seguridad, comisario mayor Dardo Nicolás Gordillo; el director de la Escuela de Cadetes, comisario inspector Ramón Alberto Leguiza; el jefe del Cuerpo de Personal Masculino, comisario Jorge Marcelo Leguiza, y la jefa del Cuerpo de Personal Femenino, comisaria Adriana Mabel Rodríguez, además de cuatro instructores: la oficial inspector Nadia Soledad Bravo; los oficiales subinspectores Elio Gonzalo Marcial e Ivana Karina Luna, y el oficial ayudante Marcos Antonio Miranday.

Montivero consideró que "en una situación adversa", debido a "las altas temperaturas", hubo una "desproporcionada exigencia física" en la que a las víctimas "se les negó líquido" para hidratarse. "En el cuerpo a tierra debieron cubrir sus manos con su propia ropa porque no toleraban el calor del piso", describió el fiscal.

Sobre el estado de salud de los otros 11 cadetes, el fiscal dijo que "tres o cuatro" ya fueron dados de alta y que el resto se encuentran en "franca mejoría".

En cuanto a si hay antecedentes de casos como este, Montivero dijo que era "la primera vez", aunque admitió que "hubo denuncias, pero no de estas características", referidas a "lesiones y descomposturas, pero sin complicaciones graves para la salud".

Mensaje de la Iglesia

En tanto, el obispo diocesano de la provincia, Marcelo Colombo, difundió ayer un comunicado en el que afirmó: "Como miembros de la Iglesia en La Rioja queremos expresar nuestra cercanía y solidaridad con la familia del cadete Emanuel Garay en este momento doloroso de su muerte prematura. El valor de la vida, de cada vida, de todas las vidas, nos llama a luchar sin descanso por ellas. Ningún mecanismo institucional puede arriesgar el mayor don que nos ha sido dado. Creemos que el amor, la justicia y la paz son prioritarios en una sociedad que debe evitar subordinarlos a toda forma de violencia y errónea comprensión de la seguridad. Cuidar la vida de nuestros jóvenes, procurar con todas nuestras energías que puedan cumplir sus sueños, es nuestro deseo y deber de adultos".

Seis días de agonía

Colapso

El lunes a la tarde, cuando realizaba tareas de alto esfuerzo físico bajo un intenso calor, el cadete se desmayó. Testigos afirmaron que los instructores impidieron a los otros aspirantes que le dieran agua

Deceso

Emanuel entró en coma y fue internado el lunes. No respondió al tratamiento y el sábado murió por una falla multiorgánica causada por una deshidratación aguda grave

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