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El mató y Los Espíritus opinan sobre el recambio en la grilla festivalera: el indie se impone en los escenarios principales

Maxi Prietto y Santiago Moraes celebran la apertura del Cosquín Rock 2018
Maxi Prietto y Santiago Moraes celebran la apertura del Cosquín Rock 2018 Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima
Dolores Moreno
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12 de febrero de 2018  • 21:11

Año a año se le dijo al Cosquín Rock que repetía grilla en el escenario principal, donde siempre tocaban los consagrados o los invitados internacionales. En esta edición y a dos años de cumplir los 20 años, una novedad sorprendió a la escena musical: la presencia de cuatro bandas del under ocupando el espacio con más proyección.

En el caso de la primera jornada, el mote lo cargó Nagual, que tocó a las 15:50. Con su propuesta barrial y de distorsión irrumpieron en el aeródromo de Santa María de Punilla. A los chicos de Matadores les siguió otra banda incipiente y con perspectiva en la escena, Sueño de pescado, quienes debutaron en el festival serrano a las 16:35 ante un público que cantaba sus canciones y sostenía sus banderas. Comandado por Manuel Rodríguez, Sueño de Pescado dio un show donde se repasaron sus tres discos y mostraron su simpatía con la mítica ricotera.

Mientras que los chicos de Nagual y Sueño de pescado se posicionaron como los jóvenes exponentes del rock barrial, Él mató a un policía motorizado y Los Espíritus fueron los elegidos para representar al indie. En la segunda jornada, Él mató se presentó promediando la tarde, a las 16:50, e hizo especial hincapié en su último disco, La síntesis O'Konor. Más allá de tener 15 años de carrera y de tener un público contundente, anoche fue la primera vez que tocaron en Cosquín , algo que no pasó desapercibido ni por ellos ni por el público. En el mismo escenario y minutos después, Los Espíritus, otra de las bandas del under que está despegando, se apoderó del escenario a las 17:40, e hizo cinco de los temas de su aclamado disco Agua ardiente. Maxi Prietto y Santiago Moraes dieron una muestra de eso que están gestando desde mucho antes de que la banda existiera, cuando se encontraban en los pasillos del colegio a hablar de Nirvana.

Sobre el recambio en los festivales y sobre el lugar que ocupa el indie hoy, LA NACIÓN dialogó con Santiago Barrionuevo, vocalista de Él mató y con Prietto y Moraes, cantantes de Los Espíritus.

Llegar al Cosquín para Él mató fue todo un camino. "Estuvo buenísimo tocar en el escenario principal. Me acuerdo cuando arrancamos con la banda, estaba el Cosquín, siempre nos pareció un festival muy diferente a lo que estábamos haciendo y que nunca nos iban a invitar, que estábamos en otro lado. Y eso con los años, no sólo la banda fue rompiendo un poco ciertos moldes que están establecidos, sino que también el festival se fue abriendo un poco. Eso llevó a que toquemos nosotros, Los Espíritus, que toquen en otro escenario Perras on the beach, Luca Bocci, Bandalos chinos. Son todas bandas muy nuevas de ahora y está genial. Más allá de que uno lo siente como un triunfo personal, está buenísimo para la riqueza general de la cultura: que se abran los espacios, los movimientos. Todas las bandas tienen su originalidad, su propuesta para mostrar, están las bandas clásicas de siempre y también lo nuevo. Que se abra ese juego está buenísimo", opinó el vocalista de El mató.

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Cosquín Rock 2018 le abrió la puerta a la escena indie
Cosquín Rock 2018 le abrió la puerta a la escena indie Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Lima

Para Los Espíritus, que el año pasado tocaron en el escenario alternativo del festival serrano, las cosas son diferentes: si bien saben que tocar en el principal implica un crecimiento, ellos piensan paso a paso. "Lo que nos pasó es que el grupo tiene más convocatoria, tocamos en lugares más grandes. La presión siempre es la misma y es tocar bien y poder sonar bien. Estamos en el principal, que es como un crecimiento, pero nuestra forma de pensarlo grupalmente tiene que ver con el presente. Estamos pensando en canciones nuevas, disfrutando de lo que pasa, pero tratando de construir", coincidieron los vocalistas.

Sobre el recambio en las grillas de los festivales, Barrionuevo opinó: "Los festivales, los internacionales, fueron cambiando en sus grillas. Dejaron de ser tan clásicos, yendo al lugar seguro, y esa nueva forma de escuchar música. No está tan centrado en pocos medios que te dicen 'esto es lo que está pasando'. La gente puede buscar su propia música en Spotify y así se van generando estos pequeños fenómenos culturales atomizados, pequeños movimientos masivos en escala y se van juntando en los festivales".

Con lo que coincidió Prietto de Los Espíritus: "Pienso que la forma de transmitirse la cultura tuvo que ver con los medios de comunicación muy masivos donde era muy explosivo cuando aparecía un grupo nuevo. Era todo un fenómeno, grupos super famosos y son como estrellas; ahora creo que culturalmente es muy distinto. Ya no se usan los medios tradicionales sino que la gente conoce a través de Facebook, las redes".

También hablaron sobre la música vieja y la nueva y de cómo coinciden en un mismo festival. "Ahora sigue habiendo cabeza de cartel, pero va a llegar un punto en que va a ser más difuso. Por lo general vienen los cabezas de cartel de otra época que se van manteniendo en la actualidad y eso plantea un desafío, No sé qué va a pasar", opinó Barrionuevo. Y agregó: "Por ahí, los cabeza de cartel ahora no tocan últimos, sino que tocan en un horario central y después el festival sigue con más bandas y la gente se queda y el que no quiere se va, va cambiando la disposición, la dinámica de los festivales. Para mí está buenísimo. Siempre lo vi desde ese lado marginal, entonces veo que se abre a mi favor. Pero más allá de los personal, creo que está bueno desde lo cultural. Se parece a lo que pasa en los festivales de cine, donde uno va y no es que va a ver las películas súper populares y esperadas sino que uno va a recorrer películas a sorprenderse".

Para los Espíritus, no importan los géneros mientras la música sensibilice. Sobre los festivales y los lugares que ocupa cada uno, sumaron: "A nosotros nos gusta tocar y compartir la música y nos gusta la música nueva y también nos gusta la música con la que nosotros crecimos. Creemos que es una tradición eso de lo que formamos parte. Entonces a veces se arma esta cosa de actualidad contra lo viejo. Como que los tiempos cambiaron y se plantea una especie de enemistad y es todo lo contrario. Es una misma energía que va cambiando y está buenísimo ser parte de eso. Esto va a seguir cambiando y nosotros también vamos a ser viejos y ahí va a haber otras bandas".

Aunque tanto El mató como Los Espíritus están en pleno crecimiento y son, dentro de la música alternativa, dos de las bandas con más proyección, ambos coincidieron en que no importa el lugar donde estén hoy, quieren seguir trabajando y haciendo su música. "Nos cuesta ponernos en el lugar de punta de lanza", concluyó Barrionuevo.

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