Con Cristiano Ronaldo y Zidane señalados, el Madrid apela a su mística: se espera una reacción ante PSG en su copa favorita

Cristiano, goleador histórico de la Champions, se prepara para recibir mañana a PSG
Cristiano, goleador histórico de la Champions, se prepara para recibir mañana a PSG Fuente: Archivo
El portugués, que no se siente reconocido, bajó su promedio de gol
Juan I. Irigoyen
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13 de febrero de 2018  

BARCELONA.- Cristiano Ronaldo no tiene quien le quiere. Sin novias en el mercado ni rendibúes en el Santiago Bernabéu. Situación paradójica si se tiene en cuenta su currículum, suma cinco Balones de Oro (récord que comparte con el Nº10 del Barcelona), es máximo artillero de la Champions (115) y nadie metió más goles que él con la camiseta del Real Madrid (429). Un dato revelador, si se entiende a la Casa Blanca como el equipo más potente del mundo -la revista Forbes lo catapultó como al club más valioso-, rey de España (33 Ligas) y de Europa (12 Champions). El problema para CR7 es que, a sus 33 años, su fútbol perdió potencia; su chapa, caché internacional. Anda en la búsqueda de reinventarse, lo necesita el Madrid que tiene en la agenda al poderoso PSG.

Considera Cristiano que su sueldo es ajeno a su pedigrí. Está lejos de Messi y de Neymar, que se llevan cerca de 35 millones de euros limpios por temporada; también de Alexis Sánchez, flamante refuerzo de Manchester United de Mourinho, que tiene un salario de 24 millones. En los pasillos del Santiago Bernabéu saben que el portugués anda con ganas de tocar la puerta del despacho del presidente Florentino Pérez. No les importa. "No hay ninguna decisión tomada sobre si hay que renovarle a Cristiano. Para el Madrid esto es así: él tiene contrato vigente por dos años y medio más", apuntan desde las oficinas del conjunto blanco.

Amagó Cristiano con dejar el Bernabéu en el último verano. "Ronaldo quiere irse de España", tituló el diario portugués A Bola. Ocurre, sin embargo, que hay pocos equipos capaces de satisfacer las pretensiones económicas del Nº7. Y los que tienen la billetera, miran con desconfianza el talento en declive del portugués. El United descartó su regresó a Old Trafford y le dieron a Alexis la camiseta Nº7. El PSG prefirió a Neymar. Y el City de Pep Guardiola ni lo tiene en cuenta. "Para nosotros, Cristiano es el hombre más importante del vestuario, nuestro jugador emblema. No sabemos si se quiere marchar o no, pero si lo hace nos gustaría que fuera a las buenas", señalan en la cúpula del Bernabéu. Sin embargo, nadie pondría el grito en el cielo si se va Cristiano, mucho más cuando Florentino Pérez tiene a Neymar entre ceja y ceja.

La relación entre los dirigentes del Real Madrid y Cristiano siempre fue de amor-odio, como la que tiene con la hinchada, tan capaz de renegar de su crack como de elevarlo al Olimpo. Ronaldo nunca entendió cómo el Bernabéu duda de él, cuando, por ejemplo, en el Camp Nou ni se atreven a ponerle una mala cara a Messi. Las estadísticas dicen que Cristiano suma 429 goles y 116 asistencias en sus 422 partidos en el Madrid, desde que llegó en 2009. En el mismo período, Messi gritó 452 tantos y repartió 165 pases de gol. Más obsesionado con el arco contrario, el Nº7 blanco tiró a los tres palos una media de 2,66 por partido por las 2,29 del capitán de la Argentina.

Vive de sus números el portugués, un arma de doble filo, sobre todo cuando se le nubla la puntería. Tiene el ratio goleador más bajo de su etapa en el Madrid: 15,44. "No sabemos bien qué le pasa a Cristiano. Hace lo mismo de siempre. Es el que más se entrena, el que más trabaja. Se le pueden discutir muchas cosas, pero no su profesionalidad", le aseguran a la macion desde el vestuario del Real Madrid. Esta campaña, su promedio goleador es de 0,82 por partido, cuando el curso pasado fue de 0,92 (el más alto fue en la temporada 2014-2015, cuando firmó 1,12 tantos por encuentro). Su media goleadora merma, aún más, si sólo se tiene en cuenta la Liga, 0,62. Una estadística que se elevó después de su triplete ante la Real el último fin de semana. "Cris tiene dos objetivos, la Champions y el Mundial", señalan desde el Bernabéu.

Entonces, en el contexto actual, con el Madrid eliminado de la Copa del Rey y a 17 puntos del Barça en la Liga, el duelo ante el PSG se antoja vital para Cristiano, y también para Zidane. El técnico francés está bajo sospecha. "Si caemos eliminados contra el París la temporada se nos va a hacer muy larga, especialmente para el míster, que es el que tiene que dar la cara", señalan desde el vestuario. En Madrid se duda del DT, circunstancia paradójica después de que el cuadro blanco se quedara con las últimas dos Champions. "Quizás sus métodos de trabajo no son revolucionarios, ni tampoco es de esos entrenadores que le dan muchas vueltas a las cosas, pero es trabajador y gestiona muy bien el vestuario", explica uno de los muchachos del francés.

Zidane tiene un magnetismo especial en el mano a mano. Sin embargo, cuando tiene que pararse frente al grupo, sus arengas son inocuas, demasiado hándicap para un vestuario que fue dirigido por Carlo Ancelotti y Mourinho. "Es como en las ruedas de prensa, no se expresa muy bien. No sabemos si se pone nervioso o si le cuesta el castellano. Pero, cuando habla contigo individualmente es espectacular. Pensás: ¡qué tipo es Zidane!", completan.

El grupo no señala a Zidane como el responsable del bajón. En público y en privado, el vestuario blanco se queja de lo mismo. "Antes teníamos a Morata, a James y a Pepe en el banco. Jugadores con mucha calidad y experiencia", explican. Los jóvenes no terminaron de encajar: ni Dani Ceballos, ni Asensio, ni Borja Mayoral lograron tener continuidad. Tampoco Isco, uno de los señalados para llevar las riendas del equipo. También se señala la falta compromiso de algunos futbolistas: los tres delanteros no ayudan en defensa y Casemiro corre para todos lados, mientras Kroos y Modric sólo aparecen cuando el Madrid tiene la pelota.

"Pero que nadie se olvida que somos el Madrid. Tenemos ganas de cerrar muchas bocas", concluyen desde el vestuario. Con Cristiano en oferta y Zidane bajo la lupa, el cuadro blanco se aferra a su mística en la Champions League para despachar al PSG.

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