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Recopa Sudamericana: Independiente aspira a una noche épica ante Gremio, con la confianza de saber cómo jugar una final

El campeón de la Sudamericana se medirá esta miércoles en Avellaneda con Gremio, el ganador de la Libertadores, en un choque con una rica historia
El campeón de la Sudamericana se medirá esta miércoles en Avellaneda con Gremio, el ganador de la Libertadores, en un choque con una rica historia Fuente: FotoBAIRES
Jonathan Wiktor
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14 de febrero de 2018  

La noche del martes 24 de julio de 1984, en Porto Alegre, nació una leyenda. Ante Gremio, que venía de ganar la Copa Intercontinental, Independiente construyó en el choque de ida de la final de la Copa Libertadores, en el estadio Olímpico Monumental, el "partido perfecto". Así lo resumió la prensa que cubrió el encuentro. El Rojo, fuera de su casa, ante el campeón del mundo, completaba una actuación inolvidable, cargada de épica, que le sirvió para adelantarse en el marcador y, tres días más tarde, conquistar un nuevo título internacional. El resultado fue estrecho, apenas 1 a 0, pero el desempeño alcanzó niveles memorables. El periódico local Zero Hora, en su edición del miércoles 25, fue explícito: todos los jugadores del equipo de José Omar Pastoriza fueron calificados con diez puntos. "Aquella vez demostramos que, a diferencia de lo que muchos creen, en las finales se puede jugar bien. De local o de visitante, no importa. Nosotros lo hicimos", recuerda Ricardo Enrique Bochini, casi 34 años después, en la previa de otra final. Esta noche, en Avellaneda, habrá un duelo de titanes. Será la tercera final internacional entre ambos conjuntos.

A partir de las 21, bajo un clima cargado de entusiasmo, se dará inicio a una llave que funcionará de desempate. El campeón de la Copa Libertadores y el de la Sudamericana, dos gigantes del continente, se cruzarán en una serie que promete un duelo volcánico. El Rojo, que se impuso en 1984 (1 a 0 en Brasil, 0-0 en la Argentina), y Gremio, que ganó en 1996 (por la Recopa, 4 a 1, en Japón), volverán a verse en una instancia definitoria tras 22 años. Independiente, de la mano de Ariel Holan, recuperó su ADN y, durante 2017, se convirtió en uno de los mejores equipos de América. En la final de la Sudamericana lo demostró al imponerse sobre Flamengo. El de Renato Gaúcho, en tanto, consiguió el título más importante del continente al derrotar en la final a Lanús. Hoy se sacarán chispas.

Especialista en finales

La eficacia de Independiente en las finales de América es fastuosa. En 18 oportunidades llegó hasta el último partido (siete en la Libertadores, tres en la Interamericana, tres en la Supercopa, tres en la Recopa y dos en la Sudamericana) y ganó en 15. Esta noche será la 19a. En ese rango, solamnente se le escaparon la Supercopa del 89 (ante Boca) y las Recopas del 96 y 2011 (Gremio e Internacional). Su porcentaje histórico de efectividad en ese tipo de encuentros es del 83,33 por ciento. Una estadística extraordinaria.

"Son números muy altos. Es parte de una mística que tiene Independiente. En los setentas y ochentas hemos ganado decenas de títulos y eso ayudó", le dice Enzo Trossero, el Vikingo, un símbolo de la rica historia, a la nacion. "Independiente ha mejorado mucho en el último año, pero comparar con los mejores equipos de aquella época es complicado. Pero sí está claro que es un equipo que juega muy bien, que es representativo y que, a pesar de haber vendido a jugadores importantes, ha incorporado muy bien. Tiene un estilo de juego interesante", agrega. Sobre la final, admite: "Hay que resolver algunos temas defensivos, pero en general lo veo muy bien. Es difícil pronosticar, pero me da la sensación de que Independiente está preparado para esta clase de partidos. Ya lo demostró en diciembre, cuando se consagró ante Flamengo".

La obtención de la última Copa Sudamericana dejó a Independiente a las puertas de recuperar el trono del Rey de Copas. Con 17 títulos internacionales a lo largo de su historia, ganarle la llave a Gremio lo igualaría con Boca, que con Carlos Bianchi robusteció sus vitrinas. De esta manera, cuando el 8 de agosto el Rojo juegue la Suruga Bank, en Japón, ante el Cerezo Osaka, podrá trepar hasta el segundo lugar del ranking mundial, apenas por debajo de Real Madrid. La final que comienza esta noche es decisiva para las aspiraciones de Independiente, que sueña con volver al podio de los más ganadores.

Gremio, en cambio, está lejos de la vara del Rojo. Desde su fundación, en 1903, acumula cinco copas internacionales: tres Libertadores (83, 95 y 2017), una Intercontinental (83) y una Recopa (96). Además, llegó a otras cuatro finales, que perdió: dos Libertadores (84 y 2007), una Intercontinental (95) y un Mundial de Clubes (2017).

Aplausos gaúchos

"Le tengo confianza a Independiente. Creo que va a ser un partido parejo, en el que un solo detalle puede marcar la diferencia. Hay que tratar de sacar una ventaja en Avellaneda. Y recién después pensar en el viaje a Brasil", reconoce Bochini, ídolo del club y uno de los laderos de Holan. Pero hay un recuerdo que para Bochini resulta ineludible. La final de 1984 la tiene marcada a fuego. "Jugamos -cuenta- en un nivel altísimo. En el primer partido, de visitante, tuvimos siete u ocho situaciones de gol. Lo más llamativo fue que la gente de Gremio, al principio, nos silbaba y nos decía de todo. Pero después, cuando faltaban diez minutos para que terminara el partido, y al ver semejante muestra de fútbol, nos aplaudió de pie".

Trossero le da la razón: "Lo que dice Bochini es totalmente cierto. Me lo acuerdo muy bien. Nos recibieron mal y nos terminaron aplaudiendo. En la previa, ellos habían dicho que Independiente no estaba a la altura. Pero fuimos a Brasil e hicimos un gran partido. El de vuelta, en Avellaneda, fue chato, nada extraordinario, pero la diferencia que conseguimos en el primer partido nos permitió ganar la Copa. No me voy a olvidar nunca en toda mi vida: esa final con Gremio fue espectacular".

A las 21, con el arbitraje del ecuatoriano Roddy Zambrano, Avellaneda será el escenario de un enfrentamiento con una rica historia.

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