Argentina Open: Guido Pella, el de las rutinas inalterables que le escapa a las redes sociales y afronta la presión de jugar en Buenos Aires

El tenista que supero uno de los cruces más desgastante del torneo frente a Nicolás Kicker, se prepara para en segunda rueda jugar frente a Fernando Verdasco
El tenista que supero uno de los cruces más desgastante del torneo frente a Nicolás Kicker, se prepara para en segunda rueda jugar frente a Fernando Verdasco Fuente: AFP
Olivia Díaz Ugalde
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14 de febrero de 2018  • 12:14

Rutina, palabra importante dentro de la vida de un deportista de elite. Rutina para los entrenamientos, para las comidas, para los descansos. Se trata de respetar ese orden interno. Por eso, Guido Pella se ata a ella. De hablar monocorde, sus ojos fijos en el horizonte muestran que hay una fuerte convicción interior. Que hay ganas para que esta elección de vida otorgue sus frutos, más allá que por estar en la única semana de competencia en la Argentina se permita ciertas licencias.

"Hoy -por este martes- no puse despertador, porque generalmente los días en los que la carga emocional es muy alta uno no duerme bien y la verdad que la noche anterior no había sido buena, dormí poco y muy cortado. Por suerte hoy pude forzar el sueño hasta las diez de la mañana, y me desperté tranquilo", relata el tenista que la noche del lunes ganó el duelo de argentinos frente a Nicolás Kicker por 2-6, 6-4 y 6-4 en dos horas de juego. "Desayuné y ya vine al club para comer y entrenar".

En segunda ronda del Argentina Open enfrentará, este miércoles a las 14, al español Fernando Verdasco y para eso debe recuperar el desgaste emocional del lunes. "Son partidos con mucho desgaste emocional, porque jugás en casa, está toda tu familia y amigos afuera de la cancha. Por eso no es fácil jugar en Buenos Aires, más que nada porque hay una sola semana que jugamos de locales y entonces la oportunidad que uno tiene de jugar bien es muy chica y hace que esa presión se siente en la cancha", explica Pella, número 59 del ranking ATP.

Si bien el desgaste se siente, el jugador debe atender su rutina. Ese orden preestablecido que su cuerpo conoce y necesita. "Después del partido con Kicker me quedé dos horas más en el club. Comí, elongué, me duché, hice baño de hielo, bici, todo lo que es la etapa de recuperación y me terminé yendo como a las 12 de la noche y hasta que me dormí se hicieron las dos de la mañana. Prácticamente así son todos los días", describe el jugador nacido en Bahía Blanca.

Los momentos libres también están pautados. Nada de deportes alternativos, ni mucha red social para él. Sí mucha caminata, series y películas. Cuanto más ajeno al tenis, mejor, más relaja. "Soy de los pocos que no usan tanto las redes sociales, trato de no estar mucho tiempo ahí porque genera un cansancio, no hay filtro, entonces cualquier comentario afecta. Por eso, en semanas de torneo intento no leer nada", señala y añade: "Me gusta ver fútbol, el sábado no pude ver a Olimpo porque no estaba y además no tengo el pack fútbol. Pero siempre que puedo lo veo o lo sigo por internet. En mi tiempo libre trato de estar lo más alejado del tenis posible, trato de mirar películas, series, si está mi familia trato de aprovecharlos e ir a cenar con ellos. Y si estoy en otro torneo busco lo mismo, salir a caminar, buscar un lindo lugar para ir a comer y pasarlo de la mejor manera posible. Porque todo esto hace que lo disfrutes más."

En mi tiempo libre trato de estar lo más alejado del tenis posible, trato de mirar películas, series, si está mi familia trato de aprovecharlos e ir a cenar con ellos

Coinciden todos los tenistas argentinos que jugar en Buenos Aires es único. Porque se está rodeado de sus familiares, pueden dormir en sus casas, y el cariño del público se siente mucho. Este último es uno de los factores que más motivan a los jugadores, y aunque generan presión, ellos lo disfrutan y o usan de motor inspirador.

"Se siente mucho el cariño de la gente. El otro día lo estaba pensando, desde el momento que empecé a competir en categoría juniors hasta ahora se va notando el cariño. Porque uno entra como un desconocido y a fuerza de resultados, de tener contacto con la gente, de tener varios años en el circuito, se siente ese apoyo. Y eso la verdad hace mucho más llevadero, mucho más linda esta profesión", reflexiona, con una sonrisa.

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