Malaroda asumirá en marzo como embajador en Alemania

Mejorar las exportaciones será uno de sus objetivos
Luisa Corradini
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14 de febrero de 2018  

PARÍS.- A partir de principios de marzo, la Argentina tendrá un nuevo embajador en Alemania: Edgardo Malaroda, hasta ahora cónsul general y director del Centro de Promoción Argentino en Fráncfort, presentará en ese momento sus cartas credenciales al presidente Walter Steinmeier.

"Honraré esta responsabilidad con trabajo y entusiasmo. Las posibilidades de relación de nuestro país con Alemania son infinitas y la voluntad de generar vínculos a todo nivel está presente y puedo constatarla día a día", dijo el flamante embajador, en diálogo telefónico con LA NACION desde Berlín.

Trabajo, trabajo y más trabajo, parece ser -en efecto- la consigna de ese diplomático, cálido y accesible, de 57 años y con una fecunda carrera diplomática.

Especialista en el sector comercial y cooperación internacional, Malaroda comenzó en el Departamento de Finanzas del Ministerio de Economía en 1983. Tras su paso por las representaciones diplomáticas en Hamburgo y en Suiza, en 2007 asumió en el área económica y comercial de la embajada en Francia, donde fue después encargado de negocios.

Los desafíos que le esperan en Alemania no son pocos. Deberá intentar reencauzar las exportaciones argentinas, devastadas durante el gobierno anterior, con el fin de superar el déficit actual.

La balanza comercial bilateral, que, en los últimos diez años era favorable a Alemania por más de US$1700 millones, retrocedió en 2016, en exportaciones e importaciones, según la Cámara Argentina de Comercio. Ese año, las exportaciones argentinas sumaron US$1272 millones y tuvieron un retroceso interanual de 5%, mientras que las importaciones sumaron US$3053 millones. Otro desafío será superar el atraso tecnológico argentino en el sector de la producción agrícola. Alemania está interesada en participar con financiamiento en ese proceso.

Contrariamente a Francia, cuyos litigios con la Argentina impiden que los organismos oficiales de reaseguro aumenten la dotación de montos que garantiza el Estado para las inversiones, Alemania no tiene juicios en suspenso con la Argentina y está dispuesta a garantizar esas actividades a través del organismo Hermès.

Otra tarea que espera al nuevo embajador es convencer a la banca privada alemana de la solvencia y competitividad de la Argentina. Entre los terrenos principales de un probable financiamiento alemán se sitúan las energías renovables y la infraestructura (ferrocarriles, carreteras, puertos, viviendas, canalizaciones y hospitales), así como nuevas tecnologías para aplicar a procesos productivos.

Un tema menos conflictivo para Alemania es el postergado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Contrariamente a Francia, Alemania no opone resistencias a ese pacto que, para su poderosa y sofisticada industria, no representa ninguna amenaza.

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