Independiente igualó 1-1 con Gremio y definirá la Recopa Sudamericana en Brasil

Recopa Sudamericana Final
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Jonathan Wiktor
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14 de febrero de 2018  • 23:30

El Independiente de Ariel Holan terminó de consolidar su carácter el 13 de diciembre del año pasado cuando en el Maracaná, ante casi 80 mil personas, soportó la embestida de Flamengo y ganó la Copa Sudamericana. Este miércoles, en Avellaneda, en la ida de la Recopa Sudamericana, dio otra muestra de valentía ante Gremio, el último campeón de la Copa Libertadores, al sostenerse con vida con uno menos desde los 27 minutos del primer tiempo. Fue un empate 1 a 1 que deja la llave abierta: el miércoles de la semana que viene, en Porto Alegre, se cerrará la historia. El Rojo, que se pareció mucho al del segundo semestre de 2017, tiene con qué dar el golpe en Brasil.

Holan había dicho en la semana que su equipo estaba lejos del techo. Fue una declaración sincera de un entrenador que no suele ocultar la realidad. Después de una corta pretemporada y tras apenas tres partidos oficiales -Rosario Central, Estudiantes y Colón-, Independiente llegaba con dudas. Sin embargo, lo que hubo fue un equipo preparado como para ganar una copa más.

Gremio no esperaba semejante despliegue de Independiente. Quedó claro cuando, después de cinco minutos en los que logró manejar la pelota, fue dominado por el equipo de Holan. El Rojo se hizo dueño del partido en el amanecer. Lejos de aquel conjunto espeso de las primeras fechas, Independiente jugaba a una velocidad supersónica, incluso imposible para el último campeón de la Libertadores.

Martín Benítez -por la derecha- y Jonathan Menéndez -por la izquierda- fueron una vía rápida para romper el sistema defensivo. Taladraron toda la noche. Por adentro, en el mediocampo, Maximiliano Meza y Fernando Gaibor, dos estrategas de raza, tomaron los comandos del juego. El Rojo funcionaba.

Mientras que Gremio sin la pelota parecía asfixiarse, Independiente se dio cuenta de que había recuperado su mejor versión. Poco después del primer cuarto de hora llegó el primer aviso: un tiro de esquina de Gastón Silva, que cabeceó Meza, se estrelló en el travesaño. Más tarde, una buena combinación por izquierda pudo haber terminado en gol de Benítez, que entraba por la derecha pero que no pudo conectarla bien.

En el mejor momento del local un error no forzado de Fernando Amorebieta en la salida rompió los planes. Luan, un perro entrenado para la cacería, aprovechó el regalo, se escapó por la izquierda y definió cruzado, con una suavidad magistral, para poner el 1 a 0.

Como ante Flamengo, Independiente, en su casa, comenzaba abajo en el marcador. Para más complicaciones, a los 27, Emmanuel Gigliotti, que a esa altura lucía desconectado del sistema, se fue expulsado por una agresión a Walter Kannemann. El árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano, que primero lo amonestó, se apoyó en el VAR y lo terminó echando. El Rojo, a partir de ahí, vio sangre.

Como una manada de lobos a punto de morir de hambre, Independiente apuró la búsqueda. El Rojo neutralizó la falta de un jugador y creció aún más. Gremio, que insistía sin éxito con pases largos, estaba perdido. Lo habían borrado de la cancha.

Independiente estaba bien parado. No se le notaba la falta de un hombre. A los 32 llegó la descarga: un tiro libre de Gaibor, desviado por Cortez, se transformó en el empate. La igualdad llegó en un momento justo.

El gol de Independiente

La expulsión a Gigliotti

En el segundo tiempo Independiente sí comenzó a sentir el desgaste. Gremio, salvo en los primeros minutos, recuperó la pelota, algo que no había tenido en gran parte de la primera etapa. El Rojo, empujado por su rival, retrocedió unos metros y se paró para la contra.

Con más tiempo para pensar, Gremio volvió a elegir bien los pases. Mientras que Independiente buscaba romper el engranaje de juego, los brasileños comenzaban a merodear el territorio de Martín Campaña. Cícero, a los 23, detuvo la respiración de los hinchas cuando casi convierte.Todavía faltaban más de 20 minutos cuando Independiente, que había hecho un esfuerzo frenético, quedó fundido. La última parte fue una tortura. Gremio, que vive de la pausa, mejoró y empezó a marcar el ritmo del partido. No le alcanzó para ganar. En una semana habrá un campeón.

En esta final de la Recopa Sudamericana no correrá la regla del gol de visitante y habrá VAR. Si en el tiempo global quedan empatados, habrá alargue, donde los técnicos podrán realizar un cuarto cambio. Si sigue el empate global finalizado el tiempo extra, la final se definirá por penales.

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