0

Real Madrid-Paris Saint Germain, por la Champions League. Giovani Lo Celso, víctima de una improvisación de un PSG con más dinero que criterio

Lo Celso disputa el balón con Cristiano Ronaldo; Real Madrid pudo revertir el marcador
Lo Celso disputa el balón con Cristiano Ronaldo; Real Madrid pudo revertir el marcador Fuente: Reuters
Claudio Mauri
0
14 de febrero de 2018  • 19:28

Después de haber invertido más de 400 millones de euros en contrataciones en el último mercado de pases (1115 millones desde 2011), PSG tiene que improvisar para cubrir un puesto clave como el del volante central, el sentinelle, como le dicen en Francia. Se puede tener mucho dinero, pero no el suficiente criterio de planificación. Una cosa es acumular figuras y otro armar un plantel compensado.

Por este déficit, PSG se fue con una dura derrota 3-1 del Santiago Bernabéu. Un Real Madrid que andaba con las energías justas, que tambaleaba en defensa, sacó la chapa de sus 12 copas de Europa (tres en los últimos cuatro años) y en los últimos diez le hizo dos goles porque sí, porque es el Real Madrid y porque no hay nada que le despierte más el orgullo que el trofeo rey de Europa.

Volvamos a este PSG que emparcha la formación como si fuera un club que maneja un presupuesto acotado, que necesita forzar la polivalencia de algunos jugadores. ¡Qué les queda a los que cuentan monedas para conformar un plantel! El único futbolista argentino que tuvo el partido, Giovani Lo Celso , fue el que quedó expuesto a este experimento en un escenario y ante un rival inadecuado.

El ex Rosario Central fue ubicado de mediocentro, función que ya cumplió en algunos partidos de la Liga de Francia, donde las exigencias y las presiones son menores a la resonante cita de hoy. Lo Celso, en la etapa clasificatoria de la Champions , sólo había disputado 65 minutos distribuidos en seis partidos, siempre ingresando desde el banco.

El partido le quedó grande, por responsabilidad del técnico Unai Emery. Se le notó mucho que estaba injertado en una demarcación que lo excede. No tuvo quite, no manejó la línea de presión y se vio obligado a cometer cuatro faltas en el primer tiempo. Fue amonestado por un foul a Isco y podría haber recibido la segunda amarilla cuando con un agarrón desde atrás a Kroos provocó el penal del empate del Madrid.

No se lo vio inhibido a Lo Celso, pero sí mayormente desacomodado. Es un volante de conducción y asistencia, con más incidencia en campo rival que en el propio. En la segundo tiempo, como caminaba por la cuerda floja si hacía otro foul, se liberó un poco más como interior y Verratti cerraba como número cinco. En tres cuartos de campo se observó lo más útil de Lo Celso, con su capacidad para asociarse y ser descarga. Se supone que para lo fueron a buscar a Rosario Central y depositaron 10 millones de euros. No por casualidad fue cuando PSG lo tenía a mal traer al Madrid, que daba muestras de agotamiento. Sólo 55 pases (96,4% de precisión) dio Lo Celso, un desperdicio para lo que es su bagaje técnico.

Sampaoli lo tiene muy en cuenta para llevarlo al Mundial, le gusta su personalidad para mostrarse, pedir la pelota y encarar. Un encargo que en el Bernabéu no podía cumplir porque le asignaron otros deberes, para los que a sus 21 años aún no está preparado. Con Thiago Motta lesionado y Lass Diarra recién llegado, a los 32 años y de un fútbol poco competitivo como el de los Emiratos Árabes Unidos, a Lo Celso le tocó un sacrificio que le podrá servir a futuro, pero que en el presente fue una amarga lección.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.