Cancha negra: la novedad del torneo de Nueva York, que compite con el de Buenos Aires

Cancha doble: así se puede seguir el New York Open
Cancha doble: así se puede seguir el New York Open Crédito: @NewYorkOpen
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15 de febrero de 2018  • 15:44

Algunas cosas no cambian en el tenis. Por caso, las medidas de la cancha, o la altura de la red, inalterables desde hace más de un siglo. Otros factores sí han sabido variar; las raquetas, desde luego, las pelotas, y las superficies. El verde césped original del "lawn tennis" británico le dio espacio a otros terrenos: el polvo de ladrillo naranja, el clay (la arcilla verde semilenta, aún utilizada en algunos torneos en Estados Unidos), el cemento, y las carpetas de goma dejadas de lado por su velocidad extrema.

El Abierto de Australia mutó del verde del rebound ace al plexicushion azul. Más cerca en el tiempo, Ion Tiriac, siempre atento a las innovaciones, se encaprichó con jugar el Masters 1000 de Madrid sobre polvo de ladrillo azul, una prueba que detonó la furia de estrellas como Rafael Nadal; no sucedió lo mismo con Roger Federer, que ganó aquel torneo marcado por la polémica.

A propósito de novedades, esta semana se estrena el ATP 250 de New York, torneo que se juega a la par de Buenos Aires, y que en el calendario toma el lugar de Memphis, también dentro de la gira norteamericana de canchas rápidas que sirve de prólogo a los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, en marzo. El New York Open encontró rápido un factor para diferenciarse: una cancha de madera dura, de color negro. La madera no es lisa, sino ligeramente arenosa.

"Queríamos hacer algo diferente. Es un torneo nuevo, en un lugar nuevo y nadie sabe realmente qué esperar. Era mejor poder hacerlo desde el día", dijo Josh Ripple, el director del torneo, al New York Times. El certamen se juega en el Nassau Veterans Memorial Coliseum, un estadio polideportivo ubicado en Long Island, 30 kilómetros al este de Manhattan, dentro de lo que era una antigua base militar. Es un complejo con capacidad para poco menos de 18.000 espectadores, con la particularidad de que el court central y el grandstand están dentro del mismo estadio, separados por un pasillo divisor. A diferencia de buena parte de los torneos de esta gira, se disputa bajo techo.

La superficie está compuesta por unos 460 paneles de madera -fabricados en Alemania- que se ensamblaron durante un par de días sobre el piso de cemento del estadio. El costo total de cada cancha (con las piezas dentro de 56 cajas), incluida la instalación, fue de 140.000 dólares. En cuanto a la velocidad, se la considera semirrápida, una variable que en realidad depende de la cantidad de arena incluida en la pintura: cuanta más arena contenga la pintura, más lenta será la superficie. Vale destacar que entre el cemento y la madera hay una capa de gomaespuma que amortiza los impactos sobre el terreno.

El court de madera negra del New York Open
El court de madera negra del New York Open Crédito: @NewYorkOpen

En lo visual, representa un punto favorable para los jugadores para mejorar el contraste entre el color de la pelota y el terreno. Para los fabricantes, el reto es mantener el color de manera uniforme, porque las marcas de las patinadas, el polvo y hasta la iluminación -el color negro 'absorbe' la luz- pueden hacer que la intensidad del color disminuya a medida que avanza la semana, de un modo similar al cambio en la tonalidad del verde del pasto de Wimbledon, que sufre el desgaste desde el comienzo del torneo hasta los últimos días.

¿Qué sucederá con la cancha de madera negra después del domingo, cuando se termine el torneo? Pues serán desmanteladas, pero ambas ya tienen destino: una será llevada hasta San José, California, donde Roger Federer jugará un partido de exhibición a beneficio de su fundación contra Jack Sock, en marzo; la otra se mudará muy cerca, al Madison Square Garden, como parte de la exhibición Tie Break Tens, que se hará el 5 de marzo, con Serena Williams como anfitriona.

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