Racing-Lanús: con una gran actuación, la Academia hundió al Granate y escala posiciones

Argentina Superliga
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Racing Club

Racing Club

Alejandro Donatti Ricardo Centurión Augusto Solari
  • 1
Lanús

Lanús

Román Martínez
Nicolás Zuberman
(0)
16 de febrero de 2018  • 21:30

Entre las tantas verdades nunca escritas en el manual del fútbol argentino hay una que asegura que cualquier equipo que gane tres partidos seguidos se prende en la pelea por el título. Racing, en este arranque frenético del 2018, lo hizo: goleó a Huracán, venció a Olimpo y anoche volvió a brillar ante Lanús. Pero lo que más ilusiona en la mitad celeste y blanca de Avellaneda no es lo numérico. Ni los nueve puntos consecutivos ni los siete goles como local. Lo que entusiasma es el ritmo y la intensidad de este equipo que en apenas 40 días ya parece llevar el sello de su entrenador Eduardo Coudet.

Lautaro Martínez es el valor agregado de Racing, el hombre que en un solo movimiento se puede sacar dos rivales de encima y quedar de frente al arco rival, con ocurrió en el tercer gol. Pero está en la misma sintonía que sus compañeros: frenético para marcar. Con la Academia en ventaja, el bahiense fue hasta el área chica rival a presionar al arquero Andrada. Casi sin tocar la pelota, solo con su empuje, Martínez pudo generar el segundo gol local sobre el final del primer tiempo: atoró a Andrada contra la raya dos veces, al punto que entre el arquero y Enzo Ortiz casi meten la pelota en su propio arco. La jugada terminó en córner. Acaso esa escena sirva para definir a este equipo de Eduardo Coudet, que impone su ritmo gracias a la intensa presión de sus delanteros y sus mediocampistas aun cuando ya está arriba en el marcador.

Una hora de juego le alcanzó a Racing para aplastar a lo que queda del último finalista de la Libertadores. Este es un equipo físico e intenso, con futbolistas que se contagian con sus propias corridas y quites. Las reglas de Coudet fueron claras en su presentación: se juega como se entrena y se entrena al 100%. Ahí está la base para que este equipo por momentos parezca enchufado a una corriente distinta que sus rivales, como si tuviera un ritmo más. Como si le siguiera el paso a su entrenador, el hombre de chomba negra que del otro lado de la línea de cal sigue haciendo la banda como en sus mejores épocas de número ocho.

De los seis refuerzos que llegaron en el pasado mercado de pases, cinco fueron titulares anoche. El único que no jugó de entrada fue Leonardo Sigali por un cuadro febril. Sus arribos le cambiaron la cara a un equipo que lució aletargado durante todo el año pasado. Anoche, además, volvió a aparecer la conexión en la pelota parada entre las incorporaciones para abrir el partido, cuando el Grana todavía presentaba pelea: centro de Neri Cardozo y cabezazo de Alejandro Donatti. Después de eso el local impuso su ritmo sin atenuantes.

A la sombra de las estrellas Lisandro López, Martínez y Ricardo Centurión los que marcan el tiempo son Cardozo y Matías Zaracho. Dos mediocampistas incansables que, además, tocan bien la pelota. Zaracho -como lo define Coudet- es un tractor de 60 kilos. Cardozo juega igual el minuto 90 que cuando el árbitro pita el inicio del partido. En ese vértigo se mueve Racing, un club con un microclima donde todo incluso es más volátil. Y a ese velocidad va su ilusión.

El resumen del partido

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