Cinco casas insólitas de República Checa a Vietnam

Construcciones famosas, diferentes y hasta extravagantes para admirar
Construcciones famosas, diferentes y hasta extravagantes para admirar
Pierre Dumas
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18 de febrero de 2018  

1. Vietnam: una locura

Ngôi nhà quái di o casa loca, en español: así se conoce a esta pensión abierta en 1990 en las montañas del sur de Vietnam. Su rara silueta recuerda la de otra locura arquitectónica (de hecho comparten el mismo mote) que funciona como inmueble residencial en Tel Aviv. También tiene ciertos rasgos parecidos al Castillo de Dionisio, en La Rioja, la única construcción argentina en este estilo.

Cada habitación de este hostel único en el mundo tiene una temática propia, que parece inspirada tanto en los cuentos de hadas como en un planeta lejano y primitivo de la Guerra de las Galaxias.

Su arquitecta es hija de un pope del partido comunista vietnamita, cuya posición le permitió llevar a cabo su proyecto a pesar de las fuertes críticas que suscitó en la población local. Los que no pernoctan en la Casa Loca la pueden visitar igual, pagando un derecho de entrada.

Dirección: Calle Huynh Thuc Khang, Ward 4, Dalat City.

2. República Checa: las paredes bailan

En checo se la llama Tancící dum. La caligrafía es complicada pero se traduce sencillamente como Casa Danzante. Oficialmente es el Inmueble Nationale-Nederlanden, una torre de oficinas en el centro barroco de Praga.

Fue diseñado en un estilo desconstructivista por los arquitectos Vlado Milunic y Frank Gehry y construido entre 1994 y 1996. Se ha convertido en una curiosidad y en el objeto de una cantidad incalculable de fotos. Su fachada torcida de vidrio parece apoyada sobre el edificio vecino: por eso se ganaron el apodo de Ginger y Fred, una referencia a la mítica pareja de bailarines de Hollywood.

Ocupa el lugar de un palacete destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Se puede visitar y en su piso superior hay un café con un lindo panorama sobre la ciudad.

Dirección: Rasínovo nábrezí, 80 en Praga.

3. Portugal: sólida como una roca

La Casa do Penedo está en las montañas cerca de la pequeña ciudad de Fafe, en el norte del país. Se trata de una minúscula construcción entre grandes rocas que sirven de soporte a paredes y techo. Es obra de un arquitecto que la realizó en 1974, mientras Portugal salía de la larga dictadura salazarista.

Se considera uno de los mejores ejemplos de integración de una construcción al paisaje que lo rodea y constituye una curiosidad turística en la región. Se puede visitar, ya que luego de haberla usado como residencia de vacaciones sus propietarios la transformaron en un pequeño museo.

Recuerda a otra casa, el Castel Meur de la Bretaña francesa, también apoyada sobre rocas (pero no se puede visitar, sino solo fotografiarla desde una pequeña muralla que mantiene los curiosos a distancia).

Dirección: Moreira do Rei, Cabeceiras de Basto.

4. Polonia: la jorobada

Sopot forma parte del complejo urbano portuario de Gdansk, a orillas del Báltico. Es un balneario y una estación termal que se hizo conocido fuera de Polonia por un festival de canciones que cobró cierta fama en el mundo comunista durante los años 60 y 70.

Su muelle de madera es muy largo y ha sido su principal orgullo hasta la inauguración, en 2004, de la Krzywy Domek, la casa torcida. El proyecto es por demás original: dos partes de hormigón que parecen de gelatina recaen sobre una parte central que forma una suerte de joroba de vidrio. Fue construida por Jacek Karnowski, que se inspiró en los trabajos de Gaudí para diseñar líneas curvas y sinuosas.

El resultado de su trabajo parece más bien salido de una historieta y no de algún austero puerto báltico. El interior es mucho más convencional: un centro comercial con un restaurante y tres discotecas.

Dirección: calle Bohaterów-Monte-Cassino, 53.

5. Japón: ¿Privacidad? Impensable

La House NA es la única que no se visita en esta selección. Sin embargo todos buscan cómo verla cuando pasan por el distrito de Suginami (el mismo donde está la "casa" de Totoro) en la capital japonesa.

Se trata de una construcción enteramente hecha de vidrio. Tiene tres pisos de habitaciones, escaleras y pasillos cuya distribución se puede observar desde la calle. Fue un proyecto minimalista del arquitecto Sou Fujimoto, realizada como cubos de vidrios y vigas de acero superpuestos para permitir que todos los espacios interiores estén vinculados entre sí. El propósito fue aprovechar la luz al máximo en toda de la casa.

Al mismo tiempo, es un estudio de jutaku (un concepto que se puede traducir como microhogar). Existen muchas otras casas de vidrio alrededor del mundo, pero ninguna insertada de tal manera en una gran ciudad.

Dirección: no se precisa para limitar la cantidad de visitas. Está en el distrito de Suginami, pegado al muy turístico Shinjuku.

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