Lucas Biglia duro contra quienes critican a la selección: "Montaron un show, y lo dañino es que mucha gente lo compró"

La crítica mirada del volante del Milan: "Nosotros pagamos en las eliminatorias todos los cambios 	del fútbol argentino"; sueña con la revancha en Rusia y subraya: "Decidimos seguir poniendo la cara"
La crítica mirada del volante del Milan: "Nosotros pagamos en las eliminatorias todos los cambios del fútbol argentino"; sueña con la revancha en Rusia y subraya: "Decidimos seguir poniendo la cara" Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Cristian Grosso
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16 de febrero de 2018  

Lucas Biglia se emociona cuando habla de su padre. Miguel murió hace 10 años y lo extraña cada día. Cuenta que le inyectó la autoexigencia, un inconformismo permanente. "Me enojo mucho conmigo, y no me importa si gané el partido. Repaso todo y descubro que fallé acá, que esto y lo otro lo hice mal.", se castiga. Parece detestar el sopor de la complacencia. Jugó tres mundiales en su vida y nunca se bajó del podio, un registro que le envidiaría más de uno porque fue tercero en el Sub 17 de Finlandia 2003, campeón del mundo con el Sub 20 en Holanda 2005 y segundo con los mayores en Brasil 2014. Pero late un reclamo interno. "Nunca fue completo del todo -alerta-. En Finlandia tuve la desgracia de lesionarme el hombro en la semifinal que perdimos con España; en Holanda entré en el segundo tiempo de la final por Gago, y en Brasil me tocó ser titular., pero terminamos muertos". Ese partido en el Maracaná siempre sobrevuela, fue el primer sorbo de un brebaje maldito.

Aparece Alemania, el ejemplo perfecto para la exploración que propone Biglia. Cree que no hay mejor contraste. Como una representación futbolística de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. "Alemania en el 2014 llevó a un jugador de 36 años solo por un motivo: para que cerrase su carrera siendo el máximo goleador de los mundiales. Después se consagró campeón del mundo, además, pero la intención de Alemania fue que el señor Miroslav Klose hiciera historia. Y dejaron afuera a Mario Gómez, que había hecho una temporada espectacular. En cambio, en Argentina decidimos poner en duda a gente que le ha dado tanto a la selección, gente que nunca se tiró para atrás aunque la criticaran. En Argentina montaron un show, y lo dañino es que mucha gente lo compró. Y cuando entramos a la cancha, nosotros perdimos ese feeling con ellos. Porque ese show que la gente compró, después lo llevó a la cancha". Biglia toma la bandera. Opina, argumenta e invita al debate.

-¿Qué creés que ocurrió desde 2014 hasta hoy, que pasaron de héroes a villanos para mucha gente?

-Pero yo me acuerdo que en 2014, cuando salimos para Brasil, también nos fuimos un poco observados, como bajo sospecha. Después, son los resultados los que cambian todo. Nadie esperaba que llegáramos a la final, esa fue la realidad. Después, yo no le voy a echar la culpa a todos los periodistas, todos no son iguales y muchos pagaron por otros, pero fueron haciendo un show que nos fue masacrando. Ese show destruyó el puente que teníamos con la gente, hasta perder ese feeling que había después del Mundial. Obviamente no voy culpar de todo a la prensa, nosotros no dimos todo lo que se esperaba y no conseguimos resultados. Después de la clasificación en Ecuador, cuando volvimos a hablar con los medios, bajamos un mensaje claro: si estamos todos juntos somos más fuertes. Y al otro día ya había show de nuevo: quienes tenían que estar y quiénes debían irse, que los amigos de Messi, que Mascherano ya se había puesto en la lista para el Mundial. Vos tratás de hacer las cosas bien, y tampoco sirve. Como siempre que hay intereses en el medio, y está mal que lo diga, pero esos intereses corrompen cualquier relación.

-¿A qué intereses te referís?

-A la mala intención, a los intereses que buscan lastimar. Cualquiera se da cuenta.

Biglia y Messi se conocen desde el 2005; "No cambió en nada", dice el volante sobre la Pulga
Biglia y Messi se conocen desde el 2005; "No cambió en nada", dice el volante sobre la Pulga

-¿Qué es lo que más te duele?

-Tantas tonterías. Ahora están con eso de 'los amigos de Messi'. Que uno tenga una buena relación, que nos conozcamos desde hace años, no habilita a que puedan salir a decir tantas pavadas. En definitiva, todo contamina. Yo trato de no leer ni escuchar, pero todo te llega. En vez de ir para adelante, en vez de crecer, destruimos lo que tanto nos cuesta. A los argentinos todo nos cuesta el doble, pero somos los propios argentinos los que vamos destruyendo lo que vamos haciendo.

-Maradona te acaba de criticar.

-Respeto su opinión y no pasa nada. Siempre fue mi sueño jugar con la camiseta de la selección y gracias a Dios lo cumplí a partir de los 14 años. No soy quién para responderle, no estoy a su altura para responderle. Lo tengo como un ídolo y quiero conservar ese recuerdo.

-Conocés a Messi desde 2005, ¿en qué cambió?

-Su forma de ser sigue siendo la misma. No cambió en nada. En lo futbolístico creció de una manera increíble. Mientras algunos vamos de escalón en escalón, él sube de a 10 escalones. Él nos hace más fuertes, sin él solo seríamos normales. Le encanta el fútbol: partido que hay, partido que mira. No le importa el país ni la división, Leo se sienta y lo mira. Pero lo que más me sorprendió últimamente es su crecimiento como líder. Líder no es solamente el que grita, cada uno tiene su manera, su forma de ponerse delante de sus compañeros. Y él tiene una muy particular, porque es un chico muy introvertido, lo sentís hablar poco, pero tiene algo muy bueno: tienen palabras justas. Cada palabra que te dice en el vestuario o en la cancha es justa, necesaria. Si lo digo yo suena de una manera, pero cuando lo dice él es totalmente diferente. Lo escuchás hablar y la motivación es doble. Y todavía lo hace más líder que vive pendiente de todo lo que lo rodea, sus compañeros, sus amigos, su familia y el cuerpo técnico. Está preocupado por todos. Su mundo es aquello que lo rodea, y si lo que lo rodea está bien, siempre se va a ver su mejor versión.

-¿Qué análisis hacés del grupo en el Mundial?

-Nuestro grupo es complicadísimo. Nos toca jugar con un equipo que es la revelación de Europa: Islandia. Después Croacia, que juega un fútbol muy atractivo. Y cerraremos con Nigeria, que viene de jugar la final de la Copa africana. No será fácil. Obviamente, después dependerá de cómo trabajemos cada partido nosotros y de que podamos sostener lo que se vio en los últimos partidos de las eliminatorias. Aunque sabemos que hay algo por corregir: debemos mejorar la contundencia, ser más efectivos.

-¿Los candidatos son Alemania, España y Brasil? ¿Ellos están por encima de la Argentina?

-En los papeles, sí. Estas son selecciones que trabajan desde hace tiempo, con una ideología afirmada. Alemania hace 12 años que trabaja de la misma manera, España más o menos lo mismo. Cuando vos mantenés un sistema, un estilo, sacás ventaja. Todo se simplifica. Y nosotros partimos detrás de los candidatos, fijate que en el último tiempo se cambiaron tres entrenadores, sufrimos un cambio grande en la organización del fútbol argentino. Cuando hay muchos cambios de por medio, al principio todo cuesta más. A nosotros nos tocó pagar eso durante las eliminatorias. Más allá de que tampoco habíamos arrancado bien, después en el medio fueron pasando cosas que nos condicionaron. Claro que me hubiese gustado llegar al Mundial con un estilo de juego más consolidado, como llegarán estas selecciones que mencionábamos. Pero a nosotros nos tocó sufrir.

"Leo nos hace más fuertes, sin él solo seríamos normales. La Argentina parte detrás de los candidatos", analiza Biglia
"Leo nos hace más fuertes, sin él solo seríamos normales. La Argentina parte detrás de los candidatos", analiza Biglia Fuente: AP

-Cuando la AFA era un desgobierno, en 2015, en 2016, ¿como grupo nunca pensaron en alzar la voz?

-. Sería meterme en un ámbito que no debo. Obviamente tengo mi opinión, pero prefiero reservármela. A ver. hemos jugado tres finales, hemos perdido tres finales y se nos ha criticado de una manera salvaje. Y ante cada nuevo partido o citación, decidimos seguir poniendo la cara. ¿Por qué? Porque pensamos en lo que representamos, esa es la realidad. Si todos pensaran así, sería diferente y no hubiésemos pasado por lo que nos tocó pasar.

-Cuando Messi renunció, ¿pensaste en seguirlo?

-Confieso que te lo planteás. Después de la Copa América de los Estados Unidos, cuando me tocó errar el penal en la definición de la final. me pregunté: '¿Es necesario seguir sufriendo este maltrato?' Y cuando pasan los días baja la calentura, digerís la frustración, y entonces aparecen nuevos objetivos. Y yo quiero seguir, quiero seguir porque es lo que me hace feliz. ¿Por qué juego en mi club? Porque quiero ser citado a la selección, quiero seguir defendiendo a mi país y quiero volver a jugar torneos importantes. Esa es la realidad. Nosotros hacemos todo para llegar hasta lo más alto. Hasta el último partido, como siempre nos exigimos. En los últimos tres campeonatos se dio, pero cuando no concretás las opciones, después sufrís.

-¿Qué conclusiones sacaste tras perder tres finales?

-Hay muchas cosas positivas en todo este tiempo, pero como decimos siempre, del segundo no se acuerda nadie. Creo que en la cabeza de cada uno de nosotros hay un pensamiento: detrás de tanto sufrimiento nos debe estar esperando una gran recompensa. Esto no es mérito, el fútbol nos fue enseñando con el tiempo que no es una cuestión de méritos. Porque la constancia la hemos tenido, trabajar hemos trabajado para conseguir los mejores resultados., y nada. Entonces, ahora esperamos contar en el Mundial con esa pizca de suerte que hasta ahora no tuvimos.

-¿En Rusia será tu despedida...? ¿Como Mascherano?

-No lo pensé. Solo quiero llegar bien a junio y disfrutar de algo que quiero que termine de la mejor manera. Quiero jugar de vuelta el último partido del Mundial, soñamos con estar otra vez en el séptimo partido. Eso nos planteamos. Después, se verá. Obviamente ya tengo una edad y dependerá de las necesidades del técnico también.

-¿Qué significa tener a Mascherano de compañero?

-Mucho, mucho. A mí me dio una mano importantísima desde el primer momento. Con un tipo de esa talla a tu lado se te simplifica todo. Y para un entrenador, tener a un técnico adentro de la cancha es una ventaja muy grande. Y en la cancha, lo ves y aprendés a cada instante.

-Y si en China vuelve a jugar de N°5, ¿que esté en el banco será una presión para vos?

-Si jugar en la selección ya es una presión, imaginate tenerlo a Javier de nuevo de N° 5 sentado en el banco. Ojalá recupere lo que está buscado: volver a jugar ahí, en su puesto. Que le vaya bien, porque si a él le va bien, eso va a ayudar a que la selección siga creciendo. Solo en la Argentina se puede poner en duda a Mascherano.

Biglia en acción durante la final del último Mundial; en Rusia, se renuevan las esperanzas para el volante central
Biglia en acción durante la final del último Mundial; en Rusia, se renuevan las esperanzas para el volante central Fuente: Archivo

-¿Con el tiempo esta generación será reconocida?

-Mirá, yo creo que a muchos les van a tener que terminar reconociendo muchas cosas. Yo me saco, eh. Pero antes deseo que todos ellos puedan cerrar su etapa en la selección de la mejor manera. A muchos se los ha criticado cruelmente, como ha pasado anteriormente. Hemos criticado a Verón, se dijo que iba para atrás porque jugaba en Inglaterra..., ¡fijate lo que somos los argentinos! Y sobre esta camada, ya van a decir 'no tenemos más un Agüero, un Di María, un Higuaín, un Mascherano.' Va a pasar, va a pasar porque el fútbol es así, no porque lo digamos nosotros. Hoy se extraña a un Batistuta, a un Ayala, a un Verón, a un Zanetti, porque no hay más como ellos. Ya lo dice el dicho: te das cuenta del valor de las cosas cuando las perdés.

-¿Por qué insisten con un operativo clamor por Higuaín? ¿No te ponés en el lugar de Icardi o de otro 9?

-¿Ves? Ahí se armó otro show. Acá, en Italia, me plantearon un juego y me preguntaron a quién elegiría yo de N°9 para mi equipo. Y más allá del buen momento de Icardi o, el que tenía Benedetto hasta la lesión, el N°9 que yo elegiría siempre es el Pipa. Pero no por mi relación, que claro que tengo una amistad y me llevo de diez con él, sino por mi gusto futbolístico. Él es todo lo que yo quiero de un N°9 si mañana me toca dirigir. En 'mi' equipo. Yo no dije que Higuaín tiene que volver a la selección, sí dije que ojalá tenga otra oportunidad porque se lo ve con ganas de volver. Pero yo no quiero poner a nadie; está Icardi, está Benedetto que ojalá se recupere a tiempo, está este chico Lautaro Martínez que está haciendo un campeonato extraordinario en la Argentina. Hay muchos jugadores. Si me preguntás a mí, digo que en 'mi' equipo lo quiero al Pipa.

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