Lucas Biglia: la idolatría por Pirlo, Kaká y Totti, y la vergüenza por pedirles camisetas a Agüero, Di María y Romero

"Nunca me enfrenté con Leo Messi ¡Menos mal!", cuenta Biglia
"Nunca me enfrenté con Leo Messi ¡Menos mal!", cuenta Biglia Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Cristian Grosso
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16 de febrero de 2018  

Lucas Biglia recorre Milán como un ciudadano cualquiera y disfruta de ese anonimato. Pasea por su barrio céntrico, cerca de la Fiera di Milano, con su hija Allegra, esa princesa que llegó hace 10 años para llenarle la vida. Todos los lunes va a buscar al colegio a su otro hijo, Alessio, de 5 años, y lo lleva a la escuelita de fútbol. No le exige nada, no lo presiona... "Cecilia, mi mujer, es la que me dice 'tenés que enseñarle a patear, a gambetear.' Y yo me defiendo: ¡Cómo le voy a enseñar a gambetear si es algo que a mí todavía no me sale, y ya tengo 32 años!", bromea Biglia.

Los que parecía haber extraviado eran los atajos al gol, pero hace unos días tuvo su bautismo con la camiseta del Milan en la victoria 4-0 sobre Spal 2013. "En estos tiempos hice tan pocos goles que ya me había olvidado del último [abril de 2017]., con las temporadas uno empieza a retroceder en la posición, hoy la mía es una función más de equilibrio, de contención, y el área me queda más lejos. El calcio te enseña un montón de cosas, yo venía de un fútbol muy diferente como el belga, con menos obligaciones. Igual, siempre trato de quedarme pateando, o ensayando tiros libres por si se presenta alguna oportunidad", cuenta Biglia. Estudioso del juego, previsor, se siente cómodo en el orden. Consume fútbol a toda hora. Asoma un DT. Sergio Batista lo marcó: en 2004 lo promovió a la primera de Argentinos Juniors, y en 2011 lo hizo debutar en la selección mayor. Y también Sabella, que lo utilizó en los siete partidos de la Copa del Mundo de Brasil.

El ídolo infantil de Lucas fue Fernando Redondo. De grande., un nombre lo atrapa: Andrea Pirlo. Tanto que al llegar al club rossonero se atrevió a pedir ese número, el 21, emblemática casaca de Pirlo. "Desde 2006 lo enfrenté varias veces. La primera fue por la Champions League, cuando yo estaba en Anderlech y él todavía en Milan. Después, también nos cruzamos en Lazio vs. Juventus. Es el volante central más completo que vi en mi vida; después, también me encanta Busquets", describe Biglia, que por supuesto guarda bajo siete llaves esa camiseta de Pirlo que algún día intercambió. "No sé qué habrá hecho él con la mía, será una más entre tantas, pero la suya es un tesoro para siempre", destaca.

La colección de camisetas, en realidad, es una debilidad de Lucas. Tiene decenas. ¿La primera en Europa? "La de Kaká, siempre apunté a camisetas importantes. Kaká fue de los últimos enganches que tuvo el fútbol; disfrutaba verlo jugar, incluso las dos veces que lo enfrenté". Entre las difíciles, el ex volante de Argentinos e Independiente destaca dos. "Me gusta conservar un recuerdo de aquellos que admiro por alguna razón. Así, tengo el buzo de Buffon, un ejemplo de profesional; y también, después de un clásico que le ganamos con Lazio por 2 a 0 a Roma, cambié la camiseta con Francesco Totti. Fui criticado por la hinchada, pero detrás de la rivalidad había un ícono del fútbol al que no podía no pedirle la camiseta", se confiesa Biglia.

Claro que los argentinos también estarán presentes en su futuro museo. Antes de sus retiros, Lucas se aseguró un recuerdo de Javier Zanetti y de Esteban Cambiasso. A sus actuales compañeros de selección los admira, pero tiene un escollo: "Con ellos no puedo, me da vergüenza pedirles la camiseta. No me animo. Me gustaría tener las camisetas del Kun, de Fideo, de Mascherano, de Leo, de Chiquito, de Nico Otamendi, de Marquitos Rojo., pero me da vergüenza y no me atrevo. Esa es la verdad", confiesa.

Biglia firmó contrato con Milan hasta junio de 2020, con opción a otra temporada. Con más de una década en el fútbol europeo, con Messi se da una particularidad. Y la explica el propio Biglia: "Nunca me enfrenté con Leo. Nunca. ¡Menos mal! Por un lado me angustia porque intentaría animarme y pedirle la camiseta, quizá todavía se puede dar... Pero por otro lado, mejor. ¿Me preguntás si lo quiero enfrentar? ¡Noooo, qué me lo voy a querer enfrentar! Como rival lo quiero bien lejos", y desata una carcajada.

La atracción por los recuerdos no es nueva en Biglia. El 10 de noviembre de 2001 quedó grabado para siempre en su memoria. Tenía 15 años y jugaba en la 8va división de Argentinos. Esa mañana, su partido se suspendió por lluvia. Por la tarde, en la Bombonera, era la despedida de Diego Maradona. Como la empresa que organizaba el homenaje era la misma que por entonces lo representaba, Lucas les rogó que pudiesen colarlo. "Terminé de alcanza-pelotas detrás del arco que da a La 12, inolvidable. Y tengo una Penalty que se usó en el partido con las firmas de Riquelme, Bermúdez, Samuel, Córdoba, Chicho Serna.".

Lucas Biglia, con la "6" de la selección argentina
Lucas Biglia, con la "6" de la selección argentina Fuente: AFP

Pregunta y respuesta

-Cuando llegaste a Milan, ¿quién fue el primer argentino que te mencionaron?

-Dos. Primero, Redondo; te hablan maravillas. Aunque Fernando jugó muy poco, recuerdan ese gesto que lo hizo más grande: no cobró mientras estuvo lesionado. Y el otro es Hernán [Crespo]: todos te dicen que era un animal, de esos delanteros que tenían siempre el arco en la cabeza. Ahhh, pero en la Argentina también se lo cuestionó, ¿no? Solo nosotros somos así. Es una lástima, han pasado grandísimos jugadores, hemos tenido dos 'extraterrestres', y seguimos discutiendo quién es el más grande. Perdemos el tiempo.

-¿Cómo asumieron en Italia que no jugarán el Mundial?

-No he visto una autocrítica, al contrario, he visto a mucha gente echándose culpas. Igual, creo que, de alguna manera la decisión de Buffon de retirarse de la selección tapó la decepción. Tal vez, cuando empiece el Mundial, aparezca el dolor.

-¿Gattuso DT es tan intenso como en sus días de jugador?

-Es igual, igual. A veces hace entrenamientos de una hora o 75 minutos y ni paramos para tomar agua. Y..., nos faltaba un poquito de rigor. Cuando se presentó, nos advirtió: ´Yo desarrollé mi carrera profesional desde el ímpetu mental, porque tantas condiciones no tenía'. Pero yo no creo que haya sido así, porque solo con la cabeza no te mantenés tantos años en la elite. A mí me ha devuelto la confianza y la tranquilidad. Creí que a esta edad había cosas que ya no iba a poder hacer, y él me demostró que sí.

-Tenés 32 años. ¿Pensás retirarte en la Argentina?

-No lo pienso todavía. He hablado con Malaspina [presidente de Argentinos], que fue el único que me propuso que las puertas de Argentinos estarán abiertas si deseo regresar. Cuando llegue el momento, si me siento bien, no estaría mal hacer un año en la Argentina.

-¿Y después? ¿Entrenador?

-Bueno, falta más todavía. Estoy averiguando para comenzar el curso acá, en Coverciano. Una profesión difícil en nuestro país. En la Argentina ponés a un técnico, y si pierde 5-0, ya queda bajo la lupa, y dicen que no está dando todo lo que se esperaba de él. ¡Pero si lleva un partido en el cargo! Es que a los técnicos también se los utiliza para descomprimir situaciones, para darle el gusto a la gente, para que los dirigentes no se lleven los insultos. Pero claro, después los mercenarios somos nosotros.

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