Reino Unido acusó a Rusia por el ciberataque global NotPetya de 2017

El incidente de seguridad afectó a la infraestructura financiera y de servicios críticos de Ucrania; el Kremlin rechazó de forma categórica la acusación
El incidente de seguridad afectó a la infraestructura financiera y de servicios críticos de Ucrania; el Kremlin rechazó de forma categórica la acusación
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15 de febrero de 2018  • 19:28

El gobierno británico acusó hoy a Rusia de estar detrás del ciberataque con el gusano conocido como NotPetya, que en junio de 2017 afectó a cientos de empresas en 65 países -en particular en Ucrania-, algo que el Kremlin consideró parte de una "campaña rusófoba que no se basa en ninguna evidencia".

"El Gobierno del Reino Unido juzga que el Gobierno ruso, especialmente los militares rusos, son responsables por el destructivo ciberataque de NotPetya en junio de 2017", acusó el ministro para la Ciberseguridad del Foreign Office (la cancillería británica), Tariq Ahmad, en un comunicado.

Esta línea fue reforzada por el secretario de Defensa, Gavin Williamson, quien en declaraciones publicadas por diversos medios de ese país sostuvo que Rusia está rompiendo el libro de reglas al socavar la democracia, destruyendo los medios de subsistencia al atacar la infraestructura crítica. "Debemos estar preparados y listos para enfrentar estas severas e intensas amenazas", analizó el funcionario.

Según el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, "la decisión de atribuir públicamente este incidente se sostiene en el hecho de que ni el Reino Unido ni sus aliados tolerarán ciberactividades maliciosas".

"Los principales objetivos fueron los sectores financiero, energético y gubernamental de Ucrania. Su diseño indiscriminado hizo que se extendiera aún más, afectando a otros negocios europeos y rusos", detalló en un comunicado

Según el Ministerio, "se ha entrado en una nueva era de guerra" motorizada por una "mezcla destructiva y letal de poder militar convencional y ciberataques maliciosos".

NotPetya fue un ataque que simulaba ser un ransomware -un tipo de malware que encripta equipos o archivos y exige un pago para liberarlos-, aunque en realidad fue la puesta en acción de un destructor, un arma de la ciberguerra, según coincidieron especialistas.

Este gusano se propagó por las redes internas de cientos de empresas y organismos que utilizan el software de contabilidad MeDoc, desarrollado en Ucrania, y destruyó los archivos y el arranque de las computadoras que infectó.

Más del 60 por ciento de las empresas afectadas son ucranianas, aunque NotPetya se expandió por todo el mundo y afectó incluso a firmas argentinas.

A través del portavoz presidencial Dmitry Peskov, Rusia descartó "categóricamente" las acusaciones británicas, a las que consideró "infundadas y sin fundamento".

"No es más que una continuación de la campaña rusófoba que no se basa en ninguna evidencia", sostuvo, en declaraciones citadas por la cadena BBC.

Si bien se trata de la primera acusación gubernamental directa por el caso de NotPetya, existen denuncias previas que especialistas británicos hicieron apuntando contra Rusia.

En noviembre de 2017, el Centro Nacional de Seguridad Cibernética (NCSC) británico dijo que piratas informáticos del país eroasiático atacaron las compañías de telecomunicaciones como BT, las redes de energía y medios de la nación.

Ese mismo mes la primera ministra, Theresa May , acusó al presidente ruso, Vladimir Putin , de entrometerse en las elecciones de otros países y de apoyar ataques cibernético.

En un banquete celebrado en el centro financiero de Londres, la jefa del Gobierno llegó a acusar a Moscú de "sembrar la discordia en Occidente".

Agencia Télam

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