Miguel Crotto: "Hay un error en subestimar lo que significa la hípica como generadora de trabajo"

Miguel Crotto (izq.), en la jornada del Pellegrini, la más importante en San Isidro
Miguel Crotto (izq.), en la jornada del Pellegrini, la más importante en San Isidro Fuente: Archivo - Crédito: Carlos Lares
Gustavo S. González
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16 de febrero de 2018  

La medida del Poder Ejecutivo bonaerense de recortar el fondo de reparación que otorga la Provincia a la actividad hípica no tomó por sorpresa a Miguel Crotto , presidente del Jockey Club, entidad que administra el hipódromo de San Isidro: “La baja del 12% al 9% (sobre el monto que recibe Lotería del producido de las tragamonedas) nos las comentaron los presidentes de Lotería desde que asumió la gobernadora. No hay problemas mientras se generen recursos genuinos”.

Acaso por eso se lo nota sereno al directivo, que en los últimos tiempos se vio enfrentado con los propietarios de los caballos y los profesionales por la decisión de cobrar aranceles para las inscripciones en las carreras y –el más urticante– por el uso del laboratorio que controla el doping. “Nosotros creemos que debe hacerse un análisis; es simplista ver solamente la primera jugada. Por otro lado está la experiencia del mundo: las naciones más importantes apoyan y tienen una actividad hípica significativa. Australia, por caso, que tiene el mejor PBI per cápita. Creo que hay un error en subestimar lo que significa la hípica como generadora de trabajo y diversión”.

–¿Ha habido diálogo con la gobernadora Vidal?

–No tuvimos una reunión, nos parece que hay problemas más importantes. Sería bueno que supiéramos en qué plazo se harán los cambios (María Eugenia Vidal anunció que se irá reduciendo el subsidio hasta eliminarlo). No queremos perjudicar a nadie, sabemos que sin el funcionamiento normal de los hipódromos la hípica de primer nivel es imposible. Entendemos de todas maneras que el ajuste está sujeto a derecho (el piso es el 9%), pero debe haber otras medidas.

–Usted habló en sus tres años de gestión acerca de las opciones para cubrir la falta del subsidio.

–En la Argentina hay muchos recursos genuinos que podrían reemplazar el subsidio, pero se necesita el aval de la autoridad de aplicación. Se debe resolver el hecho de que en todo el territorio se juega en nuestras carreras sin que llegue la plata a nuestro totalizador, y no podemos hacer nada. No pasa en ninguna parte del mundo. Sí hay juego clandestino en todos lados y es una preocupación, pero la situación de la Argentina es anormal porque no se reconoce un peso al hipódromo. En todas las especialidades se puede jugar con nuevas tecnologías, pero nosotros estamos limitados. Con eso seríamos sustentables. Es el primer aspecto de la desfinanciación.

–¿Cómo se supera la contradicción de un turf de máxima calidad en la cría y en sus profesionales con una actividad deficitaria?

–Explotándolo como se debe. Somos el cuarto productor de caballos de carrera del mundo. Los dirigentes del turf mundial se sorprenden cuando nos visitan. El turf tiene todas las ventajas de desarrollo, utilización de mano de obra y ocupación geográfica. El Jockey Club es una parte de la historia, de 136 años es cierto, pero no queremos avanzar sobre otras opiniones. La nuestra está respaldada por lo que es la hípica en el mundo.

–Otro fenómeno se da con los hípicos de la región que se radican en nuestro país.

–La Argentina se está convirtiendo en el polo hípico de Sudamérica. Cada vez vienen más inversiones vinculadas con el turf, lo que contesta a una de las inquietudes del presidente Mauricio Macri, de abrirse al mundo y obtener inversiones. El hipódromo de San Isidro ha sido homologado como uno de los seis más confiables del mundo. No sé cuantas actividades han tenido esta permanente toma de exámenes.

Como buen economista, Crotto habla con números en la cabeza: “En 2017, entre La Plata, San Isidro y Palermo recaudaron 3453 millones; el 72% vuelve al apostador y con lo que se destinó al pago de premios quedaron 50 millones de dólares para los hipódromos, lo que da 15.000 dólares por hora, cifras insignificantes. En el juego del turf no está el problema del juego que ve el Gobierno. Son miles de personas que tuvieron entretenimiento”. Y compara con un espectáculo de San Isidro: “Por venta de entradas y concesiones en los tres días de Lollapalooza se genera lo mismo que en un año dejan los apostadores en los 120 días de carreras, ya que se apuesta por 1300 millones de pesos y nos quedaron 220 millones. Sería una lástima que no se pueda hablar del tema sin meter razones políticas”.

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