Para un fiscal, el PO planeó un golpe antidemocrático

Fuente: Archivo
Moldes calificó a los manifestantes procesados como "agitadores contumaces" y "fieras antisociales"
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17 de febrero de 2018  

Con inusual virulencia y describiendo los hechos como una acción cuasimilitar que buscaba dar un golpe de Estado, el fiscal Germán Moldes reclamó en un flamígero dictamen que vuelvan a encarcelar a dos militantes del Partido Obrero por los desmanes ocurridos el 18 de diciembre pasado frente al Congreso cuando se discutió la reforma previsional.

El juez federal Sergio Torres había procesado pero dejado en libertad a los militantes del PO César Arakaki y Dimas Ponce. El fiscal Carlos Rívolo apeló esa decisión que ahora la debe revisar la Cámara Federal. Moldes dijo que debe dictárseles la prisión preventiva porque se pueden fugar. Arakaki y Ponce fueron procesados por "lesiones en agresión, intimidación pública y atentado contra la autoridad, agravado por haber sido cometido a mano armada y por una reunión de más de tres personas". Moldes pidió que se modifique la calificación y se los acuse por el delito de "atentado al orden constitucional y a la vida democrática" que implica penas de hasta 15 años de prisión.

"Arakaki y Ponce revistan como cuadros o tropa de una disciplinada y belicosa milicia dotada de estructura y organización semi-militarizada y que, en tal carácter, participaron de las acciones del 18 de diciembre en la Plaza de los Dos Congresos, cuando se alzaron contra uno de los poderes del Estado para impedir que cumpla su función", sostuvo Moldes.

Enfatizó que "esa agresiva caterva de la que los imputados forman parte no actúa de manera inconexa ni desordenada" sino que "despliega una aceitada gimnasia apta para eludir el accionar policial echando mano a todo un rimero de elementos de camuflaje y disfraz con el fin de evadir el accionar de las fuerzas del orden". Sostuvo que cuentan con "el auxilio y la participación orgánica de socorristas, profesionales, comunicadores y supuestas 'organizaciones sociales' prevenidas al efecto".

Sostuvo el fiscal que alguien podría comparar estos sucesos con lo ocurrido el 19 y 20 de diciembre de 2001, o "la seguidilla de conmociones decembrinas" pero en cambio relacionó los hechos de la Plaza de los Dos Congresos con la marcha en Plaza de Mayo en reclamo de Justicia por Santiago Maldonado, ocurrida el 1° de septiembre o la marcha del Congreso por la ley previsional ocurrida cuatro días antes de la aprobación de la norma. Dijo que ambas mostraron que los manifestantes se fueron superando en su capacidad de organización, recursos para eludir a la policía, armamento, auxilio externo, brutalidad y violencia "como si esta facción de agitadores contumaces fuera acumulando aprendizaje y experiencia en cada uno de sus ataques". El denominador común entre ambas situaciones fue que no hubo "consecuencias letales" porque "Dios está atento" y lo evitó. "El día de esta última salvajada estas fieras antisociales, enarbolando supuestas banderas que no eran más que la excusa que coronaba agudos palos utilizados a modo de lanza, sobrepasaron su propio récord y poco les faltó para cubrir la luz del día con una lluvia de proyectiles obtenidos a fuerza de mazazo limpio cuanto bien mobiliario o del espacio urbano se cruzara en su camino". En paralelo, los militantes del PO se movilizaron a los Tribunales para reclamar que la Cámara revoque los procesamientos.

Incidentes y detenidos

Los militantes César Arakaki y Dimas Ponce fueron liberados por el juez Sergio Torres el 23 de enero. El magistrado procesó a ambos por los incidentes del 18 de diciembre frente al Congreso durante el debate por la reforma jubilatoria, pero los excarceló, luego de que Arakaki pasara 26 días en prisión y Dimas Ponce, 15.

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