El regreso de Lindsey Vonn a los Juegos Olímpicos estuvo lejos de ser un cuento de hadas

El lamento de Lindsey Vonn
El lamento de Lindsey Vonn Fuente: Reuters
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17 de febrero de 2018  • 11:04

PYEONGCHAGN, Corea del Sur (dpa) - El esperado regreso de Lindsey Vonn a los Juegos Olímpicos estuvo lejos de ser el cuento de hadas que la estrella estadounidense del esquí alpino hubiese esperado.

La esquiadora de 33 años, que se perdió los Juegos de Sochi 2014 por una grave lesión de rodilla, finalizó sexta, empatada en tiempo con la italiana Federica Brignone, y sólo pudo mirar desde muy atrás como la sorprendente checa Ester Ledecka, doble campeona mundial de snowboard, le quitaba el oro en el último suspiro a la austríaca Anna Veith por una centésima de segundo.

"Es un poco decepcionante para mí ser derrotada por una snowboarder. Pero es genial para ella", respondió Vonn ante el inesperado resultado.

Tras partir primera, Vonn vio como rápidamente quedaba fuera de la lucha por el podio. "Cometí un error y eso me costó la medalla, pero eso es lo que sucede en el súper gigante", resumió después de la carrera. "Es realmente difícil predecir las velocidades con las que estás entrando en esas curvas", añadió la campeona olímpica de descenso en Vancouver 2010.

La palabra de la estadounidense tras no subirse al podio
La palabra de la estadounidense tras no subirse al podio Fuente: Reuters

Por más que es una de las esquiadoras más grandes de todos los tiempos, con 81 triunfos en la Copa del Mundo, Vonn parece tener ambiciones mucho más modestas en Pyeongchang, al considerar que "es una oportunidad increíble" poder competir.

"Estoy feliz de estar aquí. Trabajé duro para esto", aseguró la ex novia del golfista Tiger Woods. "He tenido muchos altibajos por tantas lesiones. Con todo lo que he pasado, estoy feliz de estar aquí. Puede que hoy no haya logrado una medalla, pero di todo lo que tengo e hice mi mejor esfuerzo", añadió Vonn.

"También comenzar número uno no es realmente lo ideal. Hice lo mejor que pude con lo que tenía. Con suerte, podré esquiar mejor en el descenso", se esperanzó Vonn, que reconoció que vivió años traumáticos desde que se lesionó la rodilla antes de los Juegos de Sochi.

Desde entonces, Vonn estuvo fuera de las pistas durante 11 meses tras sufrir otra lesión en la rodilla en Andorra en febrero de 2016, además de romperse el brazo cuando regresó a los entrenamientos. Para colmo, en noviembre murió su abuelo, uno de sus mentores en el esquí. Por todo ello, no fue sorpresa entonces que Vonn corriera hacia donde estaba su familia, poco después de que terminara su actuación del sábado.

"Toda mi familia está aquí. Creo que la mayor parte del ruido en las gradas viene de mi familia", exageró la esquiadora. "Hay muchos aquí y están todos locos. Fue realmente agradable escucharlos a todos y recibir tanto apoyo", afirmó Vonn, que valoró especialmente el hecho de que su padre la haya venido a ver a los Juegos, algo que no sucedía desde Salt Lake City en 2002.

Vulnerable y un poco desenfocada, Vonn no se pareció a sí misma en su estreno en el Jeongseon Alpine Center. Sin embargo, lanzó un desafío para sus rivales: "Lo siguiente es el descenso, me estoy preparando para eso. Espero no equivocarme de nuevo. Y tal vez mi abuelo desde arriba pueda ayudarme un poco más de lo que hizo hoy".

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