Sin vergüenza

Graciela Guadalupe
Graciela Guadalupe LA NACION
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18 de febrero de 2018  

"No puede existir un concepto tan abstracto como la unidad".

(De Graciela Camaño, sobre el acto de diversos sectores del PJ.)

Hay palabras que se ponen de moda y otras que se jubilan. Según la diputada massista Graciela Camaño, la "unidad" que buscan distintos sectores del peronismo -incluidos compañeros de su espacio- es una abstracción. "Soy absolutamente contraria a esta jugada de algunos personajes", dijo en referencia a la foto que se tomaron juntos remanentes kirchneristas, solitarios randazzistas, conversos movimientistas y massistas huérfanos de aprobación partidaria.

El planteo sobre la abstracción del concepto "unidad" es interesante. Según el diccionario de la Real Academia Española, "unidad" es una propiedad que tiene todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere. Si se toma al PJ como ese "ser", Camaño tiene razón. Es una abstracción que solo se corporiza en caso de dramática necesidad electoral, no sin antes cerrar los ojos, anular los oídos y taparse la nariz.

Hoy, cuando muchos políticos inventan palabras o las usan para graficar cualquier situación, filosofar sobre ese concepto es un lujo.

Con solo prestar rápida atención a lo que dicen nuestros dirigentes, basta con darse cuenta de que todo es "disruptivo", de que la cosa se viene "complejizando" en un contexto de "opacidad" que no "empodera" a la gente, hoy secuestrada por la "posverdad". La clave es "generar" nuevos "paradigmas" que nos saquen de la "zona de confort", porque todo "nos interpela".

Jorge Capitanich, actual intendente de Resistencia, pero consagrado filósofo, filólogo y lingüista del PJ -recordémoslo, por favor-, es el autor de este tuit: "Impulsamos la plena vigencia de un cesto por vivienda y edificios para reemplazar los achiques y los animales sueltos que tiran la basura. También promoveremos endurecimiento de sanciones por arrojo de basura fuera del horario programado y en la vía pública". Insuperable, como el día en que escribió: "Refuncionamos el semáforo".

No se achique, querido lector, pronunciando oraciones sencillas y vocablos claros, porque no conmueven a nadie. No tiene música contar que su hermana abandonó al marido. En cambio, y siguiendo las formas del discursus politicus, usted podría explicarlo así: "Mi cuñado se empoderó de la parrilla y generó un fuego distópico que le quemó la molleja. La opacidad del escenario le impidió reparar en que su mujer procedía a escaparse con su mejor amigo dejándolo en situación de calle". Y, todo eso, sin sonrojarse.

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