Declaró un testigo que estuvo cinco días internado en la causa del cadete Garay

Jorge Oro, cadete de la policía provincial que quedó en terapia intensiva después del entrenamiento, dijo que le ofrecieron dinero para que no hable
Jorge Oro, cadete de la policía provincial que quedó en terapia intensiva después del entrenamiento, dijo que le ofrecieron dinero para que no hable Crédito: Marcelo Aguilar
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18 de febrero de 2018  

Jorge Oro tiene 19 años y es cadete de la Policía de la Rioja. El día del entrenamiento letal que provocó la muerte de su compañero Emanuel Garay, él también se descompuso y perdió el conocimiento. Estuvo internado en terapia intensiva. En las últimas horas declaró como testigo y sostuvo que a sus padres y a su novia les ofrecieron "un seguro de 15.000 pesos" para que no se hiciera la denuncia de los hechos.

Así consta en la declaración testimonial de Oro en el Juzgado Criminal y Correccional N° 1 de La Rioja, a la que tuvo acceso la nacion.

Cuando durante su declaración testimonial le preguntaron a Oro si alguien les había ordenado que no contaran nada de lo sucedido en el entrenamiento letal, el cadete afirmó: "Nadie nos prohibió nada. Solo nos ofrecieron un seguro de 15.000 pesos para que no hagamos la denuncia. Eso se lo ofrecieron a mis padres y a mi novia, pero no saben quiénes fueron".

El padre de Oro hizo la denuncia de lo sucedido. En su declaración, su hijo contó detalles del brutal entrenamiento del 5 de este mes en la Escuela de Cadetes de la Policía de La Rioja. Él se pudo recuperar, pero su compañero Garay, de 18 años, murió después de agonizar seis días. La víctima falleció como consecuencia de una deshidratación aguda grave que derivó en una insuficiencia renal severa y, en definitiva, en una falla multiorgánica, según surgió de la autopsia.

Los imputados, hasta ahora, son el subdirector general del Instituto de Seguridad, comisario mayor Dardo Nicolás Gordillo; el director de la Escuela de Cadetes, comisario inspector Ramón Alberto Leguiza; el jefe del Cuerpo de Personal Masculino, comisario Jorge Marcelo Leguiza, y la jefa del Cuerpo de Personal Femenino, comisaria Adriana Mabel Rodríguez. También, la oficial inspector Nadia Soledad Bravo; los oficiales subinspectores Elio Gonzalo Marcial e Ivana Karina Luna, y el oficial ayudante Marcos Antonio Miranday, todos instructores el día del entrenamiento letal.

El jueves pasado, la fiscal de La Rioja Cristina Fernández Del Moral de Santander pidió que la muerte de Garay sea investigada como un homicidio agravado y no como uno simple, tal como está caratulada la causa hasta ahora.

El caso conmocionó a los riojanos. El miércoles pasado más de 2000 personas se manifestaron en la Plaza 25 de Mayo, en el corazón de la capital riojana, junto a la familia de Emanuel, y exigieron justicia por el cadete fallecido y por los otros 11 que sufrieron distintas fallas orgánicas producto de la deshidratación severa a la que se los empujó al negárseles tomar agua durante el entrenamiento extremo bajo un sol abrasador.

Tres horas sin parar

En su declaración testimonial, Oro afirmó que estuvieron tres horas haciendo ejercicios sin parar, sin tomar un trago de agua y sin desayunar. "Estábamos en presencia de los hermanos Leguiza que no intentaron frenar ni calmar un poco el ejercicio ni las torturas", sostuvo el testigo. Y relató que intentó hidratarse con agua sucia de una pileta.

"Cuando tomé un poco de agua, los instructores nos insultan y con mucho esfuerzo logré dar una vuelta más", sostuvo el aspirante a policía. Explicó que había decidido irse y pedir la baja.

Oro recordó que a las 12.45 de ese lunes 5 de febrero, un cadete de segundo año lo ayudó y le convidó un chicle, un caramelo y un trago de agua. "Luego intenté volver a trotar, di cinco vueltas y me caí de rodillas. En ese momento pido la baja completa, pero no la pude ni la quise firmar. Me descompongo, pierdo el conocimiento y me llevan a la alcaidía", afirmó el testigo.

El aspirante a policía sostuvo que poco más de tres horas después, a las 16, se despierta en el Hospital Enrique Vera Bastos. "Estaba mi novia y me cuenta que los hermanos Leguiza le habían dicho que yo estaba drogado. Los estudios y análisis dieron negativo".

El cadete volvió a perder el conocimiento y se despertó al día siguiente ya en terapia intensiva, donde pasó cinco días. "El cuadro que me diagnosticaron fue que estaba con un cuadro de deshidratación grave. Además tuve una fisura y desprendimiento en el riñón. Me afectó mucho porque durante un año no puedo hacer deporte y trotar.

Oro, a pedido de los funcionarios judiciales que le tomaron declaración testimonial, relató cuáles fueron los ejercicios del entrenamiento: trabajos de resistencia como cuerpo a tierra "donde nos pegaban la cara en el asfalto", abdominales, flexiones de brazos, carrera a mar [sic], arrastre de espalda y salto estrella [sic].

"Los ejercicios fueron sin parar y sin hidratación", sostuvo. Cuando le preguntaron si fueron víctimas de malos tratos, el testigo explicó: "Recibimos insultos y yo una patada en la pierna izquierda. Cuando estábamos cuerpo a tierra nos pisaban y cuando trotábamos nos chocaban [sic]".

Oro rescató al oficial ayudante Miranday. "Fue el que más nos ayudó. Fue el que nos dio agua y que se preocupa por todos nosotros", afirmó.

Actuación institucional

Ante las críticas por la actuación institucional, el gobernador riojano, Sergio Casas, sacó la Escuela de Cadetes de la órbita policial y la llevó al Ministerio de Educación, donde Ilda Lucero, exdocente y representante gremial, quedará a cargo de reformular el esquema de formación de los aspirantes. También cambió al jefe de la fuerza, al secretario de Seguridad y al ministro de Gobierno.

Roque Garay, padre de la víctima, calificó el hecho como "una tortura". Y dijo: "Queremos que la Justicia actúe rápido para que lo que le hicieron a Emanuel no suceda más".

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