Una década en cero: por qué los argentinos no logran ganar en su casa

Nalbandian obtuvo en 2008 el último título de un local en Buenos Aires; ya lejos de la Legión, la ausencia de Del Potro y la presión por exhibir la mejor versión como anfitriones explican la frustración
Nalbandian obtuvo en 2008 el último título de un local en Buenos Aires; ya lejos de la Legión, la ausencia de Del Potro y la presión por exhibir la mejor versión como anfitriones explican la frustración Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli
Sebastián Torok
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18 de febrero de 2018  

Veinticuatro de febrero de 2008. Mucho calor y tenis del bueno sobre el polvo de ladrillo de Palermo. David Nalbandian , un artista irreverente, superó con cierto sufrimiento a José Acasuso por 3-6, 7-6 (7-5) y 6-4 y se consagró en su primer certamen ATP de Buenos Aires , Copa Telmex en ese tiempo. El cordobés se sentía arropado por el combustible emocional del público.

"Estoy muy feliz por ganar en Buenos Aires, en casa, ante mi familia y mi público. Este título tiene un significado especial en mi carrera y no voy a olvidarlo. Fue clave el apoyo que me dio la gente. Tuve partidos muy adversos y el público me bancó, con sol, lluvia o lo que fuera... Sentí siempre que estaban ahí, esperando que ganara", contó. Jamás imaginó -menos hoy, lejos de los courts- que sería el último ganador argentino del torneo. Pasaron diez años, una década perdida. Los locales mascullan bronca ante la calidez y la expectativa de la gente.

Hay un océano de respuestas para entender qué pasa. Por qué los tenistas del país no logran conquistar el trofeo, que en los últimos años fue levantado por cinco españoles, incluido Rafael Nadal en 2015, cuando superó a Juan Mónaco en el choque decisivo. Pico, además, cayó en 2009 frente a Tommy Robredo, y Juan Ignacio Chela lo hizo en 2011, contra Nicolás Almagro. Al menos hubo tres finalistas argentinos.

No lo consiguió Federico Delbonis, que cayó frente al esloveno Aljaz Bedene por 6-4, 2-6 y 6-1 en la cancha central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Tuvo, eso sí, un destacado desempeño en el certamen, luego de meses de vaivenes emocionales y problemas de cadera -ya superados-. Fue uno de los cuatro argentinos en los cuartos de final, una cantidad que no se daba desde 2011.

El zurdo, que alcanzó por primera vez una semifinal del ATP de Buenos Aires, no le encuentra la vuelta. "No sé las razones de la falta de un campeón local. Cada fin de semana hay un solo ganador y no es fácil. En los últimos años los títulos de argentinos han sido relativamente pocos, así que tampoco es tan raro. Tienen que darse muchas cosas para ganar, depende de cuándo venís sintiéndote mejor con la pelota o con el torneo. Así y todo, acceder a una semifinal es muy bueno para mí, me da energía y confianza. Obviamente estoy un poco triste por la derrota, pero no deja de ser un buen torneo para mí", comenta.

El fin de los lauros, de algún modo, coincidió con las últimas vueltas de la Legión en el circuito. Juan Martín del Potro, ganador de 20 títulos, incluido el Abierto de Estados Unidos de 2009, jugó el Argentina Open solamente en 2006, cuando tenía 17 años, y cayó en la primera rueda (6-2, 4-6 y 6-4) ante un referente de las canchas lentas, Juan Carlos Ferrero, ex Nº 1 del mundo.

La fría relación de Del Potro con Martín Jaite, el director del torneo, y el gusto del tandilense por la superficie dura completan el casillero negativo. La presión por mostrar en casa las virtudes -a Diego Schwartzman, de vertiginosa evolución, tal vez le ocurrió algo de eso- acaba en un martirio. Leonardo Mayer, en la balanza del bien y del mal, elige el vaso medio lleno. "Hubo cuatro argentinos en cuartos de final y eso es impecable. Hay muchos argentinos todavía en el circuito. Cuando se critica, a veces se yerra mucho. Hay que darse cuenta de que es muy difícil jugar acá, de local", responde.

A veces, la reflexión de los antiguos baluartes ayuda a comprender esta realidad. Como la de Gastón Gaudio. "Lo que pasó fue extraordinario, no creo que se repita en la Argentina ni en ningún otro país. Teníamos cuatro tenistas en el top ten y siempre alguno llegaba a las finales o ganaba títulos. Creo que esa es la principal explicación de por qué no volvió a ganar nadie. No creo que vuelva a darse algo así", asegura. "No es fácil ganar en Buenos Aires, y menos para un argentino que tiene que sobrellevar muchas presiones. En estos últimos años hubo cuadros durísimos: estuvo Nadal, ahora juega Thiem y hasta pasaron Wawrinka y Nishikori", cuenta Mariano Zabaleta a Télam.

Al Rey lo dejaron solo. Todavía lo está, diez años después...

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