Los árbitros, centro de una falta de confianza generalizada

Christian Leblebidjian
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19 de febrero de 2018  

El fútbol siempre generó sospechas. De partidos arreglados, de incentivaciones y de sobornos. También de arbitrajes, claro. Que en las canchas de San Lorenzo y de River se insulte a Mauricio Macri es uno de los tantos disparadores de un fútbol que se acostumbró a vivir dudando. Y los protagonistas, sean dirigentes, técnicos o jugadores, solo mantienen el perfil bajo y dicen que de los "árbitros no hablan" hasta que son perjudicados por primera vez. Nunca nadie habló a favor de un juez. Incluso cuando un equipo es beneficiado por un error, el DT sale del paso así: "Bueno, a veces te favorecen y otras te perjudican". Eso sí: cuando los perjudican, no utilizan palabras tan equilibradas.

Hubo errores groseros que afectaron a River ante Godoy Cruz; también Huracán sufrió un penal que no fue ante Arsenal. Pero un día antes la víctima fue Argentinos frente a Atlético Tucumán, por el penal no dado a Batallini tras el empujón de Cabral; y antes, Lanús frente a Racing, con el penal de Donatti a Acosta. En Temperley causó sorpresa que no haya sido expulsado Figal (Independiente), por una falta evidente a Scifo. No pasa por tener más o menos experiencia. En la Paternal dirigió Ramiro López, que apenas suma tres partidos en Primera División, pero en Avellaneda estuvo Germán Delfino, un juez con cientos de partidos en el lomo. En Núñez, Jorge Baliño. En Sarandí estuvo Darío Herrera (quien hace un año era considerado el mejor árbitro) y, en Temperley, Diego Abal. El problema que vive el fútbol argentino es que todos desconfían y que se protesta con tanta vehemencia un penal como un lateral.

El club chico se ve en desventaja ante los poderosos. Hasta hay exjugadores que reconocen haber sido favorecidos o perjudicados según la camiseta de turno. Pero hoy todo se potencia. El dirigente que le contesta al reclamo de un colega con un "a llorar a la iglesia" es el mismo que señala pocos meses después a un árbitro porque "vio el penal pero no lo cobró".

La desconfianza es tal que hace tiempo se viene "jugando" la superfinal entre Boca y River del 14 de marzo, pero hay quienes prefieren ni hablar de la posibilidad que se utilice el sistema tecnológico VAR. Situaciones vividas recientemente alimentan las dudas. Sin ir más lejos, una de las frases de 2017 fue la queja de Enzo Pérez a un equipo arbitral en el entretiempo de un superclásico: "Inventaron el VAR, sí. Así nos sacaron de la Copa".

El error forma parte del juego. Y en el fútbol argentino se equivocan todos: dirigentes, entrenadores, jugadores y periodistas. Pero hoy, más que nunca, el foco está en los árbitros, con el riesgo de que la bola de nieve se agigante a límites insospechados.ß

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