Asensio recupera el clamor popular en Real Madrid

Santiago Segurola
Santiago Segurola PARA LA NACION
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19 de febrero de 2018  

Hace tiempo que el Real Madrid adjudicó la categoría de galácticos a los futbolistas que fichaba por sumas elevadísimas de dinero, eran extranjeros y llegaban precedidos por su prestigio en las principales Ligas de Europas. Esa etiqueta se utilizó con Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Tiempo después, Cristiano Ronaldo (95 millones de euros), Kaká (75 millones) y Gareth Bale (101 millones) reprodujeron la primera edición galáctica, a la que no pertenece el joven Marco Asensio, un espigado zurdo natural de la isla de Mallorca. El Real Madrid le fichó en diciembre de 2014, dos meses antes de cumplir 18 años. Pagó 4,5 millones de euros, la cifra menos galáctica del mundo. Esta semana ha vuelto a demostrar que merece la titularidad y que tiene madera de figura.

Desde su llegada al Real Madrid, Asensio ha emitido magníficas señales. Futbolista elegante y poderoso, cartesiano en su manera de jugar, rápido para buscar soluciones sencillas a los problemas complejos, excepcional en la conducción, cañonero por potencia y pureza en el remate, enemigo de la polémica en el campo y excelente pasador, Asensio preside un debate desde su llegada al equipo. ¿Por qué no es titular?, se pregunta la mayoría del madridismo. La respuesta ha sido sencilla hasta hace poco: porque Cristiano, Benzema y Bale eran intocables, consideración que ahora mismo no reciben ni el delantero francés, ni mucho menos el galés.

Asensio arregló el temible partido con el París Saint Germain (PSG) en la ida de la eliminatoria de la Champions League, el último reducto que le queda al Real Madrid después de sus fracasos en la Liga española y en la Copa. Como es habitual en los partidos más exigentes, respondió con una gran nota. Sólo jugó los 15 minutos finales, pero fue decisivo en los dos últimos goles del Madrid, que venció 3-1 y recuperó el optimismo perdido. Ayer, en la laboriosa victoria sobre el Betis (3-5), Asensio fue titular y marcó dos goles, el primero y el tercero de su equipo. No es cosa de rachas. En la temporada anterior, la más exitosa del Real Madrid, desde la década de los 50, su contribución fue ejemplar en varios de los partidos más importantes del equipo.

Zidane parece que cede al clamor popular. Asensio fue titular frente al Betis. Benzema sólo jugó los últimos cinco minutos, pero las críticas apuntan cada vez más a Bale. Fue sustituido en el segundo tiempo, después de una nueva demostración de indolencia. Cada vez transmite más la sensación de alejamiento del equipo. Lo más probable es que abandone el Real Madrid en verano. Aunque la baja del delantero galés tampoco garantizará la titularidad de Asensio -el próximo fichaje será aún más caro que Bale-, el reconocimiento de su categoría es unánime.

Asensio llegó sin ruido al Real Madrid, cuando su destino parecía el Barça, que no quiso pagar al contado los cuatro millones de euros que figuraban en el acuerdo con el Mallorca. Tres meses después, Asensio fichó por el Real Madrid. Atrás dejaba una espléndida trayectoria como juvenil. Hijo de padre vasco y de madre holandesa, recibió el nombre de Marco en honor a Marco Van Basten, el delantero holandés que deslumbró en el mítico Milán de Arrigo Sacchi. A la precocidad de su talento se añadía un carácter equilibrado, indispensable para afrontar dos desafíos que le vinieron en dirección opuesta. Con 15 años perdió a su madre, víctima del cáncer. Con 17, debutó en el Mallorca, entonces en la Segunda División española. Desde entonces, su trayectoria ha sido imparable.

Su presencia en el Mundial está garantizada, salvo lesión. Titular contra Italia en el partido clave de clasificación para la Copa del Mundo, su actuación confirmó sus fenomenales cualidades futbolísticas y su madurez personal. Su irrupción empuja al optimismo que genera la selección española después del vacío que dejaron jugadores del calibre de Xavi, Xabi Alonso y Villa. Su versatilidad debería ser un factor importante en el torneo. Su facilidad para volantear y jugar a un toque es indispensable en el peculiar estilo de la selección, que puede aprovechar la velocidad de Asensio en el contragolpe, asignatura pendiente en un equipo que destaca por masticar las jugadas y no disponer de futbolistas veloces. Todo indica que el valor de Asensio se multiplica porque sirve para la elaboración y también para el vértigo.

Su impacto en los últimos partidos le ha rescatado de la frustración de los últimos meses. Sin el cartel de galáctico, ha sido más habitual verle con los suplentes que con los titulares, con un efecto desalentador para Asensio, relegado a un papel que parecía superado. Su aclamado regreso ha coincidido con el decepcionante rendimiento de Bale y Benzema, dos jugadores que siempre han contado con el amparo del presidente Florentino Pérez. Sin embargo, esta tormentosa temporada anticipa una revolución en la plantilla. No hay tiempo para la sobreprotección, porque el Madrid necesita eficacia inmediata en el campo, y eso lo ofrece Asensio más y mejor que Bale.

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