Eduardo Coudet: "Los bichos del fútbol somos así, la manera que tenemos de disfrutar es ganando"

"Los clubes pasionales te pueden perdonar que erres un pase, pero no la falta de contagio", explica Coudet
"Los clubes pasionales te pueden perdonar que erres un pase, pero no la falta de contagio", explica Coudet Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
El técnico de Racing tiene un estilo protagonista y motivador; no mira series ni ve películas, solo se concentra en la Libertadores y en que los hinchas se sientan identificados con el equipo
Nicolás Zuberman
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20 de febrero de 2018  

Entre las tantas muletillas que usa Eduardo Coudet en cada charla, entrevista o conferencia de prensa hay una que repite y lo define a él mismo. "Los bichos del fútbol", suele decir el Chacho. Y eso es lo que es él: además de su familia no hay mucho más allá de la pelota. "Ni una serie, ni un libro. Nada. Es todo en base al fútbol, se me hace muy difícil salir de ahí. A veces digo que me gustaría poder salir de la burbuja pero no puedo salir nunca. Después de la práctica siempre repasas algo. Más tarde hay Champions League y la querés ver. Y después están los programas, los editados, los videos de los partidos y las prácticas de tu equipo, del rival. Por ahí antes de ir a dormir puedo hacer zapping y ver una película que enganché. Pero no. Es costumbre: el tipo del fútbol es un bicho de costumbre". Esa pasión destila Coudet, el entrenador que en 45 días de trabajo logró imponerle a Racing su estilo y que con tres victorias consecutivas empieza a darle forma a una ilusión.

-¿Tu virtud es el contagio?

-El fútbol son tres "C": contagio, convencimiento y creer. El convencimiento es una parte importante. Si queremos llevar una idea tenemos que estar convencidos. Que ya se vea parte de la idea es importante. Cuando el jugador toma la idea y la asimila como propia a los entrenadores se nos hace mucho más fácil el trabajo. Y es parte de lo que está pasando. Seguro vamos a tener partidos malos, como el debut. Lo raro fue que se dio en el primer partido. Por eso dolió más. Pero nos acomodó.

-¿Cómo contagias?

-Tengo un pensamiento sobre el fútbol. Una idea, una forma de entrenar. Vos las formas las tenés que ir bajando desde los entrenamientos. Yo no vengo de paseo acá: termino cansado los entrenamientos. La energía y la manera en que hay que vivir el día a día es mi manera de contagiar. Todos los días tenemos que entrenar al 100%, al ritmo del partido. Entiendo los dolores, los cansancios, pero si no me podés dar el 100% descansá. Yo exijo que se entrene como se juega.

-Los futbolistas dicen que sos un jugador más. ¿No puede ser un arma de doble filo que el entrenador asuma ese rol?

-Me gusta tener una relación cercana con el jugador. Soy sincero, frontal. Tengo mi carácter igual eh..., no le regalo nada a ninguno. Y desde esa cercanía trabajo. Podemos estar tomando mate, pero cuando arrancó el entrenamiento es una hora, una hora y media en la que tenemos que dar el 100%. Yo les voy a exigir todos los días y les pido a ellos que me exijan. Porque si no estoy dando lo que tengo que dar, va a ser difícil porque me preparo todos los días para eso. Si no lo ven, me lo tienen que decir. Y después yo pienso que el más importante es el que no juega: es el que te va a levantar el nivel de los que están jugando. A esos hay que darles más bola. No hay misterios: hay que ir con la verdad. Las puertas de mi vestuario están siempre abiertas.

-Ni bien llegaste hablaste de que Racing es un club pasional. ¿Eso es un plus?

-Es que en los quilombos me siento cómodo. Y los clubes pasionales transmiten, a mí me gusta eso. Pero también tenés la obligación de que el equipo transmita de adentro hacia afuera. Nosotros tenemos que transmitir buenas sensaciones. Por eso la actitud, la dinámica y la intensidad son fundamentales. Los clubes pasionales te pueden perdonar que erres un pase, pero no la falta de contagio. Yo preparo un equipo para que los hinchas se sientan identificados. Siento que la gente está para adelante, que está entusiasmada con lo que se puede llegar a armar. Yo no soy la excepción.

-¿Tan difícil es arriesgar en el fútbol argentino?

-Me parece que hay una tendencia a proponer. Ha mejorado desde ese lado. Después hay que entender también las carencias que puede haber o las diferencias entre un equipo y otro. Necesitás material. A veces jugás a lo que querés y a veces a lo que podés. Yo no me puedo quejar. Tengo un gran plantel, pude completarlo de la manera que quise. Tenemos una idea y una manera de trabajar. Estoy contento porque se ven muchas cosas que es difícil que aparezcan en tan poco tiempo. Vamos a ir mejorando mientras jugamos. En la pretemporada suele haber siete semanas de trabajo, acá fueron tres. Vamos llevando de a poco una idea que se irá perfeccionando.

-En las últimas tres fechas recuperaron muchas pelotas en campo rival. ¿Esa es la idea?

-Es parte de lo que entrenamos. Si vos asimilás la pronta recuperación ante la pérdida, te da rédito: volvés a tener la pelota. Los más difíciles de convencer para recuperar son los delanteros. Pero es más fácil convencerlos de que hagan diez metros enseguida que tengan que volver cincuenta. Eso es lo que uno pregona. Pero acá hemos tenido buena predisposición de los jugadores. Muy rápido se ven cosas de las que uno quiere.

-Después de la derrota con Unión, en el debut, saliste del vestuario y te hiciste cargo de que jugaron muy mal. No suele pasar. Podrías haber dicho "es el primer partido, nos estamos conociendo."

-Se me hace muy difícil eso. No lo he hecho nunca en mi corta carrera. Fue una noche para tachar. Desde afuera no se sabe lo que preparamos, tal vez podemos disentir en algunas cosas del juego. Pero no vamos a estar muy lejos en el análisis de si jugamos bien o jugamos mal. A mí, por lo menos, me pasa que no te puedo mirar a la cara y decir que con Unión jugamos bárbaro pero no ligamos. Pero sí con Huracán, con Olimpo y con Lanús. El primer partido fue un dolor porque era mi carta de presentación. Después de eso no podía salir a decir: es esto.

-¿Y qué es el Racing de Coudet?

-Estamos tratando de jugar a algo más allá de dónde juguemos. No conozco preparar un partido que no sea para ganar. Obviamente que hay una estrategia detrás y vos pasas una semana pensando qué puede ser lo mejor. Pero no se me cruza por la cabeza pensar un partido para empatar. En perder no piensa nadie. Ganar es lo más lindo que te puede pasar en el fútbol. Eso les digo constantemente a los jugadores. Perder tiene que doler mucho, porque ganar es tan lindo.

-Estás en un club que se ilusiona muy rápido. Van tres victorias seguidas. ¿Qué viene ahora?

-Uno lo primero que quiere es acostumbrarse a ganar. Los bichos del fútbol somos así, la manera que tenemos de disfrutar es ganando. Y para eso hay que prepararse. Cuando te toca hablar con un plantel yo les digo que para salir campeón hay que prepararse. Hay que mentalizarse. No es que decís: che, vamos a salir campeones y vas. Te tenés que preparar. En los entrenamientos y desde la cabeza, tenés que empezar a convencerte. Hay algo que vas a buscar. Yo estoy convencido de que quiero pelear. Estamos preparándonos para acostumbrarnos a ganar.

-Vos lo dijiste en tu presentación: el objetivo es la Copa Libertadores. ¿Ya la estás pensando?

-¡Desde el sorteo que la estoy pensando! Nada de series ni de películas, por eso te digo. Vamos editando, cortando y ya estamos viendo los rivales. ¿Obsesivo? No. Trato de darle las herramientas al jugador porque si no sería muy fácil. Trato de darles todo el material que uno tiene a disposición, sin que sea mucho, si no cosas que sirvan para sacar una ventaja. La Copa Libertadores es un torneo traicionero. Vos podés tener un gran equipo, prepararte de la mejor manera pero una mala noche te deja afuera de todo. La Copa es distinta. Es entresemana, de noche, la gente viene con otras ganas. Tiene otro clima.

-¿Cuando decís lo de la mala es porque te queda la espina de Medellín, cuando dirigías a Central?

-Siempre quedan dando vuelta. Las cosas que no son felices, que son la mayoría, siempre quedan. No justifico, pero a veces se te hace difícil olvidar. Si me traés ese partido yo te digo que se fracturó Pinola, que se desgarró Álvarez, que Montoya era cambio y que no teníamos más. Ellos (Atlético Nacional) habían gastado mucho dinero en prepararse, iban poniendo jugadores de peso y yo metí un chico que tenía cuarenta minutos en Primera. Así y todo lo pusimos de rodillas al campeón. No lo pudimos martillar en Rosario. Encima ahora con el pase de Armani a River pasaron la triple atajada todo el verano. así es muy difícil olvidarse (risas).

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