Gremio-Independiente: los cinco motivos por los que el Rojo puede dar el golpe en la final de la Recopa

Franco, Leandro Fernández, Campaña y Diego Rodríguez, pleno entusiasmo en el vuelo de Porto Alegre
Franco, Leandro Fernández, Campaña y Diego Rodríguez, pleno entusiasmo en el vuelo de Porto Alegre Crédito: @independiente
Jonathan Wiktor
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20 de febrero de 2018  

El clamor popular tras el empate con Gremio en Avellaneda fue el síntoma de que el equipo, sobre el terreno de juego, había hecho un buen trabajo. A pesar de la igualdad 1 a 1, un resultado que deja al conjunto brasileño como el favorito para ganar mañana la Recopa Sudamericana, Independiente tiene motivos como para dar el golpe. Hace poco más de dos meses, en el Maracaná, ante Flamengo, el Rojo dio muestras de que había evolucionado. Hoy, ya sin Nicolás Tagliafico ni Ezequiel Barco, el equipo conserva su madurez y un apetito feroz. Le falta rodaje, es cierto, pero el ADN está vivo.

Marcelo Gallardo lo reconoció la semana pasada: "Es atractivo ver jugar a Independiente, tienen algo que en su momento nosotros tuvimos", fueron las palabras del entrenador de River. Mañana, en Porto Alegre, el Rojo buscará el 18° título internacional de su historia. Hay cinco razones por las que puede traerse del Arena do Gremio una nueva copa para sus vitrinas. La llave está abierta.

Fortaleza mental y un carácter a prueba de todo

Si hay algo que destaca a este Independiente es su capacidad para sobreponerse a los malos momentos. Pocos equipos del fútbol argentino han logrado una robustez mental tan clara como el de Holan. Fueron varios los momentos en los que tropezó en la última Copa Sudamericana, pero siempre, de una u otra manera, supo levantarse.

En la final con Flamengo se repuso dos veces a resultados adversos. En la ida, en Avellaneda, comenzó perdiendo 1 a 0 y, finalmente, lo ganó 2 a 1. En Río de Janeiro le pasó algo similar: el Mengão se adelantó en el amanecer, pero Barco, de penal, puso el empate que le dio el título.

Sin ir más lejos, en el duelo de ida con Gremio, Independiente llegó al empate cuando estaba con un jugador menos. Emmanuel Gigliotti había sido expulsado a los 27 minutos del primer tiempo y el camino del Rojo se hizo muy duro. Pero llegó a la igualdad a fuerza de fútbol y carácter. Incluso, durante varios momentos fue superior a su rival.

El funcionamiento del equipo

Aunque todavía necesita ajustar su engranaje, Independiente es un equipo que se ha acostumbrado a responder en un buen nivel. Las conexiones desde el mediocampo hacia adelante se han consolidado. Deberá resolver su eficacia y ciertos desacoples defensivos, pero, con Holan, el equipo suele estar siempre a la altura de sus desafíos. Y más allá de que los resultados en 2018 por ahora no fueron los mejores -un triunfo, tres empates y una derrota-, llega a la revancha en pleno crecimiento.

La final en el Maracaná, además, le servirá de experiencia: la mayoría de los que jugarán mañana fueron los que ganaron la última Sudamericana. La estadística histórica también los favorece: en 1984, en Porto Alegre, Independiente le ganó 1 a 0 y alcanzó su séptima Copa Libertadores. En finales de América, el Rojo suele ser infalible: conquistó 15 de las 18 a las que llegó.

Las individualidades subieron su nivel

Mientras Holan termina de ensamblar el funcionamiento colectivo, en el duelo con Gremio hubo varios puntos altos. Martín Benítez y Jonathan Menéndez, parados como extremos, completaron una actuación de alto vuelo. Fernando Gaibor, como interior, fue una de las vías de construcción más claras de la noche, junto a Maximiliano Meza. En la defensa, Fabricio Bustos y Alan Franco recuperaron su nivel. La incógnita pasa por el centro del ataque: Silvio Romero, que jugó sus primeros 55 minutos ante Temperley, reemplazará a Gigliotti, quien está suspendido.

Un líder que se quedó para ganar más copas

Holan está convencido de que los detalles pueden marcar la diferencia. Por eso, durante las últimas semanas, se pasa todas las tardes analizando a Gremio. La continuidad de su proyecto, algo que estuvo en jaque durante el receso de verano, le permite a Independiente una ventaja que puede ser clave: los jugadores ya saben qué quiere el DT.

"A Brasil -reconoció el entrenador- iremos con la mentalidad que tiene este equipo, que es la de buscar con personalidad y fútbol el triunfo".

Gremio está lejos del nivel que lo llevó a ganar la Libertadores

Último en el Campeonato Gaúcho, Gremio atraviesa un momento delicado. En lo que va de 2018 tuvo ocho partidos, de los cuales ganó uno, empató dos y perdió cinco. Jugó tres veces en condición de local, en donde arrastra dos derrotas y apenas una victoria. En el Arena do Gremio, este año, le anotaron siete goles y marcó cinco.

Aunque varios de esos partidos los jugó con suplentes, el malestar que se respira en el plantel de Renato Gaúcho es evidente. Los hinchas, sobre todo después del empate en Avellaneda, en el que Gremio jugó durante una hora con un hombre más que Independiente, mostraron su descontento en las redes sociales.

Por otra parte, todo indica que Arthur, que se recupera de una lesión en el tobillo izquierdo, no llegará en condiciones para el partido de mañana. El mediocampista, pretendido por el Barcelona, no juega desde el año pasado y una de las posibilidades era que regresara el último fin de semana. "Arthur no se encuentra en un 100 por ciento. Él está volviendo de una lesión muy grave. Todavía siente dolor", reconoció el entrenador, preocupado por la ausencia de su futbolista estrella.Los 5 motivos por los que el Rojo puede dar el golpe

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