Condenado a 12 años por matar a un inocente al balear a los ladrones que le habían robado

El abogado Silvio Martinero les disparó a motochorros que le habían quitado la mochila, en San Martín al 500; un tiro le dio en la espalda a un cerrajero que iba a su trabajo
El abogado Silvio Martinero les disparó a motochorros que le habían quitado la mochila, en San Martín al 500; un tiro le dio en la espalda a un cerrajero que iba a su trabajo Fuente: Archivo
Gabriel Di Nicola
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20 de febrero de 2018  

Daniel De Negris caminaba hacia su trabajo en una cerrajería en una galería del microcentro cuando murió de un balazo en la espalda. No supo qué pasó. El proyectil que segó su vida salió del arma de un abogado e instructor de tiro que había disparado cinco veces contra los motochorros que acababan de robarle una mochila con 60.000 dólares.

Aquella mañana del 29 de marzo de 2016, el tirador, Silvio Guillermo Martinero, había intentado hacer justicia por mano propia. Pero, según se conoció ayer, fue condenado a 12 años de prisión por el asesinato del cerrajero y por la tentativa de homicidio de los dos ladrones, a los que les disparó cuando su propia integridad física ya no corría peligro, según resolvió el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) porteño N° 26.

El fallo, que en las últimas horas fue publicado en la web del Ministerio Público Fiscal ( www.fiscales.gob.ar), fue firmado el 20 de diciembre pasado. Según pudo saber LA NACION, el 1° de este mes el abogado defensor de Martinero, Leonardo Rombolá, apeló ante Casación al considerar que el abogado -que revistó en el Ejército como personal civil- actuó bajo un cuadro de emoción violenta y no tuvo la intención de matar.

Por mayoría, el TOC N° 26, integrado por los jueces Patricia Llerena, Adrián Martín y Hugo Decaría, encontró culpable a Martinero, de 47 años, de los delitos de homicidio simple en grado de tentativa en concurso ideal con homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. El Ministerio Público estuvo representado por el fiscal Guillermo Pérez de la Fuente.

El hecho ocurrió en San Martín al 500, en el corazón de la City. De Negris Rodao, uruguayo, de 56 años, iba hacia el subsuelo de la Galería Jardín por la acera izquierda, ajeno a lo que ocurría media cuadra más atrás: unos motochorros le arrebataban la mochila a Martinero en la puerta del edificio donde el abogado tenía su estudio.

Las cámaras de seguridad de la zona -claves para la resolución del caso- registraron la secuencia: el paso cansino del cerrajero y detrás de él, el incidente; la caída de bruces de la víctima, la aparente indiferencia de varios transeúntes ante su agonía y, enseguida, el paso a la carrera de Martinero, un abogado que había aparecido mencionado en la causa del triple crimen de la efedrina, vinculado con una presunta "cueva" financiera y con nexos con droguerías sospechosas de haber participado en la llamada "mafia de los medicamentos".

Al fundamentar el fallo condenatorio, la jueza Llerena sostuvo: "Considero que Martinero tuvo conocimiento de un peligro descubierto, por lo que su conducta es dolosa. Este último peligro se concretó ya que De Negris Rodao falleció como consecuencia de uno de los proyectiles que salieron del arma que llevaba. Las circunstancias que rodearon el suceso implicaron que el peligro de causar la muerte a otro no fuera remoto. Y Martinero conocía este riesgo debido a sus características personales, a la forma en la que disparó, a la dirección en que lo hizo y a las peculiaridades de la zona en que lo hizo".

Disidencia

En el voto de minoría, el juez Martín opinó que en la muerte del cerrajero no hubo dolo. "Considero que disparar contra un objetivo claro y muy cercano, con un arma precisa y confiable, durante escasos segundos, y cesar su accionar cuando el blanco apuntado ya se aleja algunos pocos metros impide -en mi criterio- asignar la responsabilidad dolosa por una muerte ocurrida a muchos metros de distancia y luego de, al menos, un rebote", afirmó. Entendió, en tanto, que le correspondía a Martinero una pena de nueve años de cárcel por el homicidio culposo de De Negris y la tentativa de homicidio de los motochorros.

El fiscal Pérez de la Fuente sostuvo que el acusado es "un tirador experto, que no es un improvisado ni un aficionado, que poseía gran experiencia en tiro con blancos móviles".

"Con la pistola [Glock calibre 40] en la mano, ganó la calle y disparó cinco veces contra los autores del robo. Explicó que no disparó con fines intimidatorios ni en dirección al aire: que disparó hacia el cuerpo de los motociclistas, a los cuales no llegó a impactar -hasta donde él sabía-, pero que dos de los disparos impactaron uno en un Peugeot 208 dominio MUD 502, que circulaba por la calle San Martín en dirección a Tucumán, y el otro en la espalda de De Negris Rodao, causándole la muerte por hemorragia interna y externa a raíz de las lesiones", afirmó el fiscal en su alegato, según se desprende de la sentencia, a la que tuvo acceso LA NACION.

Durante el debate, el acusado dijo que lamentaba "la fatalidad de lo acontecido" y afirmó que "nunca salió a matar ni se le cruzó en ningún momento por la cabeza que eso podía pasar". Confesó que sentía "un profundo dolor por la muerte de una persona inocente" y les pidió "profundas disculpas a los familiares de la víctima".

Nada de lo que alegó le alcanzó a la hora del juicio. Su abogado defensor dijo que Martinero se encuentra "bastante abatido" como consecuencia del fallo adverso y que, en tanto Casación decida si acepta la apelación y revisa la sentencia, continuará preso en el Módulo 4 del Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, destinado alojamiento de miembros y ex miembros de fuerzas de seguridad.

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