Juegos Olímpicos de Invierno Pyeongchang 2018. El argentino Matías Schmitt y su estreno en el big air: "Siempre me gustó hacer locuras"

El argentino Matías Schmitt
El argentino Matías Schmitt
Ariel Greco
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20 de febrero de 2018  • 12:39

Pyeongchang, Corea del Sur (DPA).- Deslizarse en una tabla de snowboard por una rampa de 20 metros, volar por los aires dando vueltas para impresionar al jurado y caer parado: esa tarea le espera al argentino Matías Schmitt, que mañana será uno de los participantes en el debut olímpico del big air, una de las disciplinas más espectaculares y riesgosas de Pyeongchang 2018.

"Siempre me gustó hacer locuras desde chiquito, pero no es que un día decís 'me quiero tirar de una rampa de 20 metros'. Es parte del deporte y de lo que siempre hice", asegura Schmitt en diálogo con dpa, al borde de la rampa de nieve con una inclinación de 38 grados y una altura de un edificio de cinco pisos.

"Se ve muy impresionante porque es una estructura de andamio, pero la verdad es que no es tan grande ni nada a lo que no estemos acostumbrados", minimiza Schmitt, que asegura que se siente muy tranquilo cuando compite, sensación muy distinta que afrontan sus seres queridos cuando lo ven salir despedido de la nieve en busca del truco perfecto.

"El otro día vino mi viejo y no me dice que estoy loco, pero lo debe pensar... Se pone más nervioso que yo, lo mismo que mi novia. Hay gente que la pasa un poco mal mirándome, pero es entendible", afirma el atleta de 26 años, que siente eso cuando cambia al rol de espectador y observa una competición desde afuera. "Cuando miro competir algún amigo, me pongo más nervioso que él. Más allá del riesgo, tiene que ver con la sensación de que vos no controlás nada. Pero cuando estás con el control de la situación es diferente", asegura el snowboarder nacido en Bariloche, a los pies de la Cordillera de Los Andes.

El argentino Matías Schmitt
El argentino Matías Schmitt

Si una palabra puede resumir el sentimiento de Schmitt durante los segundos que da giros por el aire, es adrenalina. "Es adrenalina pura, con la cabeza a mil para ver si está saliendo todo bien y tratando de acomodar sobre la marcha si algo se sale un poquito de los planes".

Ni hablar si hay algo de viento, como habitualmente sucede en el Alpensia Centre de Pyeongchang, donde se llevarán a cabo las dos series de mañana y la final del sábado. "Hoy había un poco de viento y te pasan muchas cosas por dentro. Y la verdad que la cabeza va a mil kilómetros por hora. A veces te toca viento a favor en el aire y te vas muy abajo. Entonces, tenés que cambiar de decisión en el aire, para abrirte un poco y sobrevivir", explica.

Sin embargo, Schmitt aclara que la improvisación no es una buena compañera si se pretende una buena actuación en el big air. "No es la idea improvisar. No es el plan y nunca te va a ir bien en una competencia si improvisás, pero a veces lo tenés que hacer para no golpearte, sobre todo si te agarró un poco de viento de frente en el aire. Hay que adaptarse, pero es más instintivo que tanto lo que uno piensa", remarca el argentino.

Tras clasificarse a último momento para los Juegos, Schmitt ya tuvo su bautismo olímpico en el slopestyle con el vigésimo cuarto puesto, por lo que ahora buscará repetir una buena actuación con una estrategia clara: apostar por un buen truco, pero tratando de pisar firme con ejercicios seguros.

"En este tipo de competencia hay que hacer algo que te vaya a salir", deja en claro Schmitt. "Caerse no vale nada. Y en big air es poca la gente que se cae porque todos van a hacer los trucos que tienen bien entrenados".

"Si querés que te vaya bien, tenés que ir y caer parado. Arriesgarse a intentar algo que no sabés hacer muy bien nunca es bueno para competir. Podés tener suerte y que te salga, pero no hay que librarlo a la buena suerte", insiste el snowboarder, que sueña con una clasificación entre los 12 mejores para llegar a la final, pero su objetivo más realista es completar dos buenas bajadas.

"Ni posición, ni puntaje, mi expectativa es poder hacer bien mis trucos. Estoy contento porque estuve practicando uno que nunca antes hice en una competencia y en los entrenamientos me está saliendo. Así que si puedo bajarlo bien, me iría más que contento con mi desempeño", remarca Schmitt.

Por más que se trata de una disciplina muy riesgosa, donde las caídas son muy comunes y las lesiones graves suelen acompañar a los atletas, Schmitt está lejos de preocuparse por ello. Su mente está focalizada en volar, girar y caer bien.

"Obviamente se arriesga un poco, algo puede fallar y te podés golpear, pero la rampa es segura y no tiene por qué algo salir mal. La idea es no darle importancia a eso. Hay que estar concentrado, pensar en lo que vas a hacer y confiar en que va a salir todo bien".

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