Nacional-Banfield: el Taladro, con Falcioni en el banco, quedó eliminado en la Copa Libertadores

Copa Libertadores Qualifier Round
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Nelson Fernández
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21 de febrero de 2018  • 23:45

MONTEVIDEO. La esperanza no se pierde hasta el último minuto. Eso es lo que transmite desde el banco, la presencia de rostro adusto y pícaro de Julio César Falcioni . Y así lo vivió Banfield hasta el final, pero cuando llegó el gol sobre la hora, no fue para que el Taladro siguiera en la Copa, sino para sellar su eliminación.

Nacional de Uruguay dominó primero, fue dominado después pero de alguna manera controló el partido que lo puso enfrente al pincharrata para dentro de pocos días.

El equipo uruguayo llegaba con la ventaja del resultado en el Florencio Sola, porque un empate 2 a 2 de visitante, genera calma para la revancha como local. Al "bolso" le alcanzaba con dominar el partido, dormirlo, y que pasara el tiempo, porque hasta un empate a cero le beneficiaba.

Había mucho en juego, no sólo por lo deportivo, con el último pasaporte al grupo de la propia Copa Libertadores , sino por lo económico, porque ese pasaje implica unos cuantos millones de dólares para la institución que siga en carrera.

Como al Taladro le servía solamente la victoria o un empate de muchos goles, podía esperarse que saliera a la ofensiva a buscar ese gol, pero Falcioni planificó un partido sin la locura de tomar riesgo de entrada. Esperó demasiado y al pasar los minutos, el local dominaba las acciones y ganaba confianza sintiendo que la clasificación le pertenecía.

Más que cautela, los futbolistas de Banfield exhibían indecisión, falta de firmeza, y cuando tenían la pelota parecía que no supieran qué hacer para irse arriba. Pasó media hora para que tuviera su primera chance de gol, con un tiro libre que no pudo contener Conde y fue dificil para la definición que intentó Cvitanich .

El tiempo conspiraba contra el Taladro, pero si los albos no convertían, Banfield sabía que apenas un gol era suficiente.

Pero tampoco había un Nacional avasallante: tres jugadas de gol en ese lapso, que alcanzaron para mostrar que el colombiano Arboleda estaba seguro.

Algunas fallas de los tricolores, fundamentalmente por el lado de Fucile, permitieron ver al equipo argentino que si adelantaba sus líneas tenía posibilidades altas del gol que precisaba. Y el final del primes tiempo fue con un Banfield más animado, tocando y yendo al área rival, pero sin fuerza.

La segunda parte comenzó con cambio de roles más marcado. El elenco argentino tomó la iniciativa y Nacional evitó refugiarse en defensa.

Mouche, Dátolo y Bertolo, armaron juego para que Cvitanich tuviera su oportunidad, pero sin emoción efusiva y con prudencia. El tiempo conspiraba contra el Taladro, pero si los albos no convertían, Banfield sabía que apenas un gol era suficiente.

La jugada polémica del partido fue la del penal a Bertolo que no cobró el juez, pero el club argentino no se quedó en protestas en ese momento porque se tenía fe, la esperanza hasta el último momento.

Falcioni daba instrucciones a su ayudante, y la cadena de voz llegaba a la cancha para ordenar las piezas y buscar el punto débil tricolor. Pero nunca dio la sensación de una fuerza tal como para vulnerar el arco de un buen golero bolso, el Coco Conde.

Sin que fuera un partido de alta intensidad, hubo jugadas de cierto peligro en cada área, pero los arqueros fueron estrellas. El colombiano Arboleda fue gigante en dos tapadas seguidas sobre el final del partido que podían haber puesto punto final al sueño, antes de esperar el tramo final de los descuentos.

Y cuando las esperanzas se iban, cuando quedaba el sueño de una jugada salida de una galera, fue Nacional que sacudió la red y levantó el grito de gol. Era gol y clasificación a la Copa más buscada del continente.

Como ganador de la serie, Nacional va al Grupo 6, y recibirá en su cancha a Estudiantes de La Plata para abrir la llave. El otro partido de ese día será entre Real Garcilaso de Perú y Santos de Brasil. El Taladro deberá seguir esperando.

Siga siga

A los uruguayos no les gustaba mucho el árbitro brasileño Sandro Ricci. "Siempre perjudica a los uruguayos", comentaban en espacios de prensa local durante los días previos al partido. Sin embargo, a los 27 minutos el árbitro Ricci dijo "siga, siga" cuando no cobró un claro penal de Santiago Romero a Nicolás Bertolo . Estaba cerca, fue falta, y fue dentro del área. Pero tampoco hubo muchas protestas visitantes. Pero casi enseguida de esa jugada, el juez llamó asistencia médica cuando se sintió en un aparente movimiento falso. ¿Y ahora? El juego se detuvo unos minutos y el cuarto árbitro comenzó a mirar con atención, como preparándose para la difícil tarea de conducir un partido clave, indefinido hasta entonces. Pisó, trató de pisar firme, fue atendido en el campo, y se sintió confiado para seguir.

Toda la atención estaba en su situación confusa y el penal había quedado en el olvido.

Sobre el final, el protagonismo era para el juez de línea de la tribuna oficial, que tuvo que soportar durante varios minutos la presión del DT tricolor, el "Cacique" Medina y su ayudante técnico, que marcaban el tiempo pidiendo la hora.

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