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El trap se transformó en el sonido del verano y ya desplaza al reggaetón

Nació como un derivado del hip hop y es un fenómeno en las redes sociales
Yamila Trautman
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21 de febrero de 2018  

Este es el sonido del verano. En la playa, en las calles y en algunos bares lo que se escucha es una mezcla oscura de hip hop con reggaetón y música electrónica, voces transformadas con autotune, letras que mezclan inglés y español de manera intermitente. El sonido del momento recibe el nombre de trap, el género híbrido que resurgió para reemplazar a los ritmos predominantemente latinos. Porque a pesar de nacer hace décadas como un derivado del hip hop norteamericano, ahora el trap se pone en el centro de la escena urbana mundial, pero define sus diversas mutaciones con influencias geográficas particulares. Por eso hay un trap latino, por eso hay también un trap argentino.

El máximo referente de Latinoamérica hoy se llama Bad Bunny. El puertorriqueño, de 23 años, colecta, sin exagerar, un billón de reproducciones en YouTube y otros tantos millones de escuchas en Spotify. El 12 de mayo volverá a presentarse en el Luna Park: el año pasado agotó en diez días las entradas para verlo en sus dos presentaciones en el mismo estadio. Su último single, "Amorfoda", fue lanzado el 14 de febrero y en menos de una semana fue escuchado 53 millones de veces. Los números confirman el fenómeno. En el país, el exponente es Duki, que con 22 años logró en pocos meses ponerse a nivel del resto de los referentes mundiales: su tema "She Don't Give a FO", subido a YouTube en noviembre del año pasado, roza los 90 millones de reproducciones. Duki destaca la labor de Bad Bunny en relación con el trap y el movimiento de masas a su alrededor: "Lo que hizo fue llamar la atención de los de afuera para que miren para acá y así abrirnos las puertas, mostró que Latinoamérica tiene un potencial muy alto. Aprecio mucho su bajada de línea artística, también como lo llama él: La Nueva Religión. Creo que toda mi generación busca eso: llevar adelante una ideología, una estética, él lo logró y eso fue clave en el género urbano".

Por el momento, el propósito de estos jóvenes que se transformaron en figuras influyentes en pocos días está cumplido: decenas de millones de oídos (también adolescentes) aprueban sus sonidos y colaboran en la difusión exponencial. En la Argentina, hay otros representantes que siguen el camino del trap: la jujeña Cazzu, Neo Pistea, YSY A, Khea... Duki tiene un favorito: "El más especial, uno de los que más quiero, es Luchito, un joven de 15 años de Escobar que para mí es como el Lionel Messi del trap". El futuro (cercano) de la música urbana local acaso dependa de este puñado de nombres en clave.

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