Qué dice la carta

La Nación publica en forma exclusiva otra pieza inédita del rompecabezas de esta historia: la carta que el mismo Pack le escribió a Canónico.
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23 de julio de 2000  

3 de noviembre de 1952

Dr. Abel N. Canónico

Ministerio de Educación

Universidad de Buenos Aires

Buenos Aires, Argentina.

Mi estimado Abel:

Estoy contentísimo por el honor que te han conferido al nombrarte director del Instituto del Cáncer, de la Universidad de Buenos Aires. Me regocijo no sólo por ser tu amigo, sino también porque este nombramiento demuestra que la capacidad es reconocida y tendrá la recompensa adecuada. No conozco a nadie en la Argentina que capte los problemas del cáncer y los conozca tan a fondo como tú; creo que el general Perón y sus colaboradores siguen demostrando un criterio excelente al asignar este puesto tan importante a un hombre como tú.

Sabrás que aún lamento la pérdida de mi paciente. Creo no haber hecho nunca una operación más completa; era bastante optimista y tenía grandes esperanzas de que ella sobreviviera para realizar la gran tarea a la que se había consagrado. No conozco a nadie que en tan poco tiempo haya hecho tanto por su país; esto es lo que me duele realmente, por lo mucho que habría significado para ella haber tenido una oportunidad de continuarla indefinidamente. Creo que, históricamente, estará a la par de Juana de Arco.

Probablemente no te des cuenta de cuán difícil ha sido mi posición. No he concedido una sola entrevista a un diario, revista o reportero. Los diarios, principalmente los neoyorquinos, han hecho muchas declaraciones absurdas. Me dolieron y me sentí tentado a refutarlas, pero mi discernimiento me dijo que no provocase ninguna discusión, y permanecí callado. Acabo de escuchar el otro día, a través de uno de los médicos de nuestro hospital acerca de que el Sr. Stanton Griffis, ex embajador en algunos países latinoamericanos y en España, etc., está escribiendo una biografía en la que hace algunos comentarios sobre la Argentina que, según tengo entendido, no son muy favorables que digamos. Stanton Griffis integra la Junta de Gobernadores del Memorial Hospital, pero esto no me impedirá criticarlo frente a frente si el libro se publica y contiene la información que, según me dijeron, se propone presentar.

Qué extraña farsa es, ¿verdad?, que aquí, en los Estados Unidos, exista este antagonismo hacia los argentinos, y viceversa, cuando, de hecho, no hay en el mundo otros pueblos que hayan tenido un origen tan común, quiero decir, que provengan de los mismos países europeos y tengan el mismo tipo de orgullo nacional, vigor intelectual y capacidad de realización como los argentinos y los norteamericanos. Sabes que siempre he sido un devoto admirador de la Argentina y sigo defendiéndola en toda ocasión. Me alienta en ello ver el asombro de la gente cuando les digo la verdad verdadera, que es elogiosa.

Abel, sé que en tu nuevo cargo de director del Instituto del Cáncer, darás a la Argentina un gran centro oncológico, sin igual. Predigo confiadamente que así será. Me cuento entre tus devotos admiradores y me alegro de este hecho afortunado y del buen criterio de quienes te nombraron.

Con los mejores y más sinceros deseos para ti y tu familia, quedo

Sinceramente tuyo,

(Firmado)

George T. Pack, Doctor en Medicina

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