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Niña Pastori, la mujer que pudo romper con el machismo familiar y dedicarse al flamenco

La cantaora prodigio, que salió de los tablados de Cádiz, se presenta en el Teatro Colón este sábado
La cantaora prodigio, que salió de los tablados de Cádiz, se presenta en el Teatro Colón este sábado
Gabriel Plaza
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22 de febrero de 2018  • 00:23

A los 8 años, Niña Pastori ya era una artista prodigio del flamenco en la Isla de San Fernando (Cádiz) . Su destino quedó marcado cuando a los 12 el legendario cantaor Camarón de la Isla se enamoró de su voz de mujer antigua y la nombró su heredera. Sin cumplir la mayoría de edad grabó el disco Entre dos puertos (1995), producido por Alejandro Sanz , que vendió más de 150.000 unidades: un éxito comercial para un género de minorías. Desde entonces, María Rosa García, la Niña, grabó diez álbumes, ganó tres Grammy, vendió dos millones de discos y reposicionó el lugar de la mujer en el flamenco del siglo XXI.

“La mujer siempre ha tenido un segundo plano en el trabajo con respecto al hombre. En el flamenco, sin embargo, siempre ha tenido mucha importancia. Las mujeres han revolucionado el flamenco y tomaron parte en el crecimiento”, dice La Niña Pastori, que el próximo sábado canta en el Teatro Colón como parte del espectáculo “Elegidas Españolas” junto a otras artistas como Pastora Soler, Bebe, India Martínez, Vanesa Martín, Marta Sánchez y La Mari.

La pequeña revolución de la Niña Pastori consistió en abrir su arte a otros públicos y géneros, como el pop y el rock. “El flamenco que hago yo, El Cigala o Miguel Poveda , es más abierto y cercano a otras músicas. Es más suave. El flamenco más puro y exquisito siempre ha sido de minorías y gente conocedora. Ha tenido momentos más arriba y más abajo, pero siempre está. Mi raíz viene de ahí. Es lo que aprendí y canté de pequeña. Con los años escuchas y jugás con otras cosas, tienes otras inquietudes. Disfrutás de la música. De eso se trata”, se define la cantaora.

Niña Pastori fusiona el flamenco con el pop y los ritmos latinos
Niña Pastori fusiona el flamenco con el pop y los ritmos latinos

Con el álbum Joyas Prestadas (2005) , la artista ingresó al universo crossover interpretando boleros, coplas, baladas y clásicos de España y América Latina, como “Mediterráneo” de Joan Manuel Serrat o “Burbujas de amor” de Juan Luis Guerra . Una década después ese proyecto tuvo un segundo capítulo con Amame como soy (nuevas joyas), donde incluyó canciones de Pablo Milanés , Héctor Lavoe, bachatas y hasta el samba “Vocé abuso”.

“Es algo distinto hacer versiones. Sobre todo cuando uno tiene un estilo tan personal y muy propio como el flamenco. Al final cuando escoges una canción de otro género te hace aprender, madurar y cantar diferente. Son canciones bonitas y con tanto alma que te la puedes llevar a cualquier lugar. No cualquiera las puede cantar. Luego tu sello y tu estilo no se puede borrar, es tu marca. Hagas lo que hagas, cantes coplas o un tema latino”, cuenta.

Niña Pastori - Desde La Azotea

03:54
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A partir de discos y colaboraciones con artistas latinos, la flamenca fue encontrando puntos de contacto entre la música de España y América Latina.“Hay mucha conexión aunque estemos lejos. Eso lo descubri con el disco Raíz que hicimos con Lila Downs y Soledad. Cosas que no eran exactas pero que de repente sonaban parecidas como las chacareras con el tanguillo de España. Al final tenemos mucho en común. En el repertorio puedo hacer cosas con la música de Colombia, Venezuela, Cuba y México y llevarlas al flamenco. Es como dice el refrán: ´Medio mundo aprende de otro medio mundo´. Estamos todos ahí, representados”. sugiere la Niña Pastori con una mirada global y sin fronteras.

Su relación con América Latina ya no es solo musical. De este lado del Atlántico se siente en casa. “Me apetece mucho ir porque tengo amigos que quiero mucho como Soledad. Hace tiempo que no voy a hacer algo precioso. En el Colón no he estado nunca. Es el teatro por excelencia y estamos viendo el repertorio. Haremos mi último tema “Desde la azotea” y quizás “Caí”, que me hizo Alejandro Sanz o “Cuando nadie me ve”, que con la Sinfónica puede quedar muy chulo. Ya quiero estar allá”, dice ansiosa en su casa de Cádiz.

Niña Pastori - Cai

04:32
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En abril saldrá su nuevo proyecto. “Desde la azotea” es el primer single adelanto: una balada sinfónica con latido flamenco y una letra de tono autobiográfico que tiene la mirada de una niña criada en una isla pequeña como San Fernando en Cádiz, que busca del otro lado del mar el nuevo mundo (“¿Dime qué se ve, desde la azotea qué se ve?, ¿dónde están los mitos, ¿dónde está el misterio?”). Es una confirmación de su identidad gaditana y su visión universal del género. “Es un concepto de un flamenco que no es puro y tradicional. Lo que hacemos es más abierto y cercano al pop y rock. Es muy bonito. Fue un disco que lo disfruté muchísimo porque grabamos cosas en nuestra casa de Cádiz. Son canciones inéditas con mi marido El Chaboli y en colaboración con otros artistas. No puedo develar más. Estoy como loca por contarlo. Incluso la gente que me sigue quiere saber más, pero la compañía me tiene retenida”, confiesa la artista.

Bulerías - Niña Pastori

02:58
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En la isla de San Fernando vive con sus hijas María, de 9, y Pastora, de 5 años, y el Chaboli, su compañero musical y de vida. El día que se casaron en la Isla fue el acontecimiento del pueblo. Sus raíces son profundas. Cádiz fue su escuela y el lugar donde la historia familiar dio un giro. Niña Pastori -la única mujer de cinco hermanos- fue la tercera generación de cantaoras pero la primera que se pudo dedicar al arte profesionalmente. “El mundo de la canción flamenca en las épocas de mi abuela y bisabuela era de hombres. La mujer que se dedicaba a esto era cosa rara. Estaban las mujeres para cuidar de la familia. Había que tener hijos, cuidar de ellos y tu casa. La que hacía otra cosa era mal vista”, cuenta.

–¿Cómo fue la historia de las mujeres en tu familia?

–Mi madre recuerda que mi bisabuela cantaba muy bien pero en casa. Antiguamente venían a la casa a escucharla cantar los conocidos. Una vez su fama se extendió y un hombre que tenía un grabador a cintas la quiso grabar y me bisabuelo le dijo: «Sólo canta para mí y para mis hijos». Y se tuvieron que ir. Antes la mujer lo ha tenido más complicado.

–Tu madre también cantaba pero no se dedicó ¿Qué pasó?

–Para ella fue diferente. En su época ya había mujeres que salían a cantar. Pero se casó muy joven y ella tampoco se dedicó nunca a cantar como profesional. Conoció a mi padre con quince y con veinte tuvo a su primer hijo. Se quedó en casa y ya después vinimos todos nosotros. No le dimos tiempo. A mi padre le gusta como canta. Siempre fue admirador de ella. Mi madre tuvo mucho que ver para que me dedique a esto. Cuando era pequeña decidió retomar el cante un tiempo y me llevaba a sus presentaciones. Por ahí, por eso canto. Lo viví muy de cerca todo.

–Vos fuiste la que rompiste con esa tradición. Pudiste salir a cantar y armar tu historia familiar. ¿Pensás que tus hijas puedan seguir tu camino?

–Nuestra generación fue más libre. No he tenido problemas ni he sentido el machismo. Mis niñas son pequeñas todavía. Ahora están en el colegio pero viven de cerca todo lo que hacemos con mi marido. Compartimos la música desde que lo conoci. Llevamos juntos 20 años y seguimos creando flamenco con verdad y pureza de corazón. Es lo único que vale.

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