Una defensa de Moyano con pretensión de polo opositor

Claudio Jacquelin
Claudio Jacquelin LA NACION
(0)
21 de febrero de 2018  • 18:46

Fue un acto en defensa de Hugo Moyano. Lo explicitaron todos los oradores. Pero, también, fue el acto con el que distintos sectores opositores intentan articular un complejo frente que exceda al sindicalismo y constituya una alternativa política al Gobierno, ante la implosión del peronismo y la fragmentación de la CGT.

Fue, además, una concentración tan multitudinaria como excepcional por su organización cuidada hasta el más mínimo detalle. El objetivo era evitar que hubiera desmanes o se vieran caras (más que las que no podían faltar en el palco) de esas que para muchos representan un pasado todavía indeseado. Lo lograron ampliamente.

Tan cuidado fue todo que no hay recuerdo de un acto gremial masivo más breve que el de hoy. No hubo lugares privilegiados para Hebe de Bonafini , Eugenio Zaffaroni , Máximo Kirchner , Aníbal y Alberto Fernández , por citar sólo algunos de ellos. Pero estuvieron. Y varios de ellos no se privaron de hablar ante cada micrófono y cámara que se les interpusiera. Todo no se puede.

Aníbal Fernández en la marcha de Moyano contra el Gobierno

1:26
Video

Fue una muestra tanto de fortaleza logística como de problemas de consistencia y de complejidad para proyectarse más allá de los que estuvieron hoy en la 9 de Julio .

El número de asistentes como siempre es un motivo de disputa entre organizadores y el Gobierno, que se arrojan cifras tan dispares como las que van de 90.000 a 500.000, aunque fuentes más equidistantes calculan que hubo entre 120.000 y 150.000 personas. Pero en el tiempo no será esa una cuestión relevante, como no la ha sido casi nunca. Se podría decir, que todo estuvo dentro de lo que habían previsto los más razonables de ambos bandos.

Fue, en definitiva, aunque parezca paradójico, un acto que dejó contentos tanto a los organizadores como al oficialismo.

Los costos de la movilización

3:41
Video

Los convocantes confían en que lo que se vio hoy se mantendrá y se consolidará en el tiempo para lo cual descarta que su descripción de los males actuales se transformará en vivencias cotidianas de una gran parte de los argentinos, por impericia o perfidia del oficialismo. Los discursos acusaron a los funcionarios tanto de incapacidad para solucionar los problemas del país, como de perversidad en la aplicación de políticas que perjudican a los más necesitados y benefician a los más ricos.

No importa lo que algunos de ellos, con lenguaje setentista, llaman contradicciones secundarias, aunque las diferencias entre ellos hayan sido fundamentales para estar enfrentados hasta hoy nomás. Como dijo el líder de los trabajadores populares y amigo del Papa, Juan Grabois: los unen las políticas del Gobierno y, por si eso no fuera suficiente, agregó que cuentan con la bendición vaticana. No fue casualidad que el representante de este sector, Esteban Castro, vivara a Francisco desde el palco. Tal vez por eso, muchos rezan para que el Gobierno fracase.

Marcha 21f: habla Facundo Moyano

2:59
Video

No resultará fácil construir sólidas cadenas de equivalencias, como diría Laclau, entre los convocados hoy. En la 9 de Julio convivieron camioneros cuyo ingreso mensual promedio supera los cien mil pesos y beneficiarios de planes sociales que no llegan a los diez mil.

El Gobierno, por su parte, piensa que las etiquetas estampadas desde el palco para unir las piezas del rompecabezas opositor son un pegamento frágil y con fecha de vencimiento próxima. Los voceros oficialistas disfrutaron destacando que todos los discursos de todos los oradores de las distintas organizaciones convocantes empezaran defendiendo a Moyano por los problemas que enfrenta en la Justicia. Era lo que querían en la Casa Rosada. Saben que goza de mucha popularidad la sospecha de que una buena parte los gremialistas se movilizan en defensa de sus intereses y su poder.

El propio Moyano, además, centró su discurso en su autodefensa y en una actitud desafiante (atenuada por el impacto evidente del paso de los años y la puesta en escena para la ocasión), más que en los problemas que atraviesan sus representados y los representados de sus acompañantes, como factor convocante y aglutinante.

Moyano prometió defender a los trabajadores mientras la gente coreaba insultos a Macri

0:35
Video

A eso en el oficialismo suman como un activo que les dejó el acto, la ideologización que imperó para caracterizar las políticas del Gobierno. Consideran, en coincidencia con varios consultores de opinión pública, que esa perspectiva no excede de cierta militancia y de círculos altamente politizados y, por lo tanto, con limitaciones para expandirse.

Confía el macrismo en que seguirán conteniendo a sus votantes la permanencia de la asistencia social, la obra pública y sobre todo el temor al pasado al que remiten muchas de las caras vistas, más que el impacto de la inflación que no cede y la economía que no arranca. También confían en seguir cerrando paritarias que formalmente respetan la estimación inflacionaria, pero que en la realidad son menos austeras, como para que los dirigentes de los grandes gremios también puedan seguir conteniendo a sus bases y que ese frente que intentó empezar a conformarse les parezca un polo frío y ajeno.

Está claro que todo aún está en pleno movimiento y que lo de hoy estuvo lejos de dejar conclusiones para avizorar el futuro. Ya lo dijo Moyano, cuando para cerrar su discurso mostró una desconocida afición literaria, con la cita del escritor mexicano Octavio Paz, cuyo nombre dijo no recordar y a quien mucho le hubiera sorprendido estar en ese lugar.

"Toda victoria es relativa. Toda derrota es transitoria", le recordó el camionero al Gobierno.

Pero si se trata de frases históricas lo de hoy se ajustó más aquella que decía: "Sin vencedores ni vencidos".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.