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Futbolandia

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION
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22 de febrero de 2018  

La frase más conocida del prusiano Carl von Clausewitz tiene una adaptación argentina. Aquí no es la guerra sino el fútbol "la continuación por otros medios de la política". Desde Boca, Mauricio Macri hizo ese camino con el resultado conocido. Ahora, como presidente, se le acaba de sumar un tema a una agenda cargada y compleja. Además de la pobreza, la inflación, la inseguridad y el narcotráfico, acusan a Macri de influir sobre los árbitros en favor de Boca. Luego de dos domingos en los que miles de hinchas de San Lorenzo y River insultaron a Macri por errores arbitrales, el técnico de Boca, Guillermo Barros Schelotto, fue invitado el lunes a almorzar a la Casa Rosada. ¿Respuesta con sorna futbolera?

Con la misma lógica con la que durante décadas se convirtió en certeza que los jueces son manejados por el poder político de turno, muerto Julio Grondona, hay hinchas, jugadores, técnicos y dirigentes de fútbol que parecen convencidos de que los árbitros actúan como si jugarán en Comodoro Py, en línea directa con la Casa Rosada.

Es un problema menor, en tanto para los analistas de opinión pública del Gobierno sea apenas una anécdota que se convierta en parte del folclore insultar al Presidente en todos los estadios, menos en uno.

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