Más allá de la derrota: Maximiliano Meza, el indiscutido de Ariel Holan que combina categoría con sacrificio

Meza.
Meza. Fuente: AP
Jonathan Wiktor
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22 de febrero de 2018  • 07:28

Nunca en Nuestra Señora del Rosario de Caá Catí, un pueblo al norte de la provincia de Corrientes, habían sentido semejante emoción como cuando Maximiliano Meza , uno de los representantes ilustres del lugar, ganó la Copa Sudamericana en el Maracaná. Aquella calurosa noche de diciembre los lugareños se juntaron a festejar en la calle Itatí, una de las arterias principales que marca una división entre este y oeste. Eduardo, su padre, un veterano futbolista amateur curtido por el tiempo, sintió un orgullo indescriptible. Eduardo Ercolini, el primer entrenador de Maximiliano, se dio cuenta de que el éxito siempre estuvo en su ADN. Y que era cuestión de tiempo: en Caá Catí nunca dudaron de que Meza, que dejó el pueblo cuando era un adolescente, estaba condenado a ser campeón. Anoche, convirtió uno de los penales aunque no alcanzó para que Independiente levantara la Recopa.

Meza, más allá de los resultados, se ha convertido en el motor de Independiente . Es uno de los pocos jugadores insustituibles para Ariel Holan . En un equipo que cambia constantemente de alineación, él representa un punto de partida, el kilómetro cero del diagrama del Rojo. El juego se construye a su alrededor.

A su talento, Meza le suma una particularidad que no le hace perder sus condiciones. Puede jugar de doble cinco, como enlace, por las bandas. Es lo más parecido a un equilibrista. Es el eslabón perdido del fútbol: combina categoría con sacrificio. Jorge Burruchaga, un emblema de la institución, lo reconoció en una entrevista con La Nación: "Está en un momento bárbaro, con una confianza enorme. Se atreve a todo. Lo veo con una madurez en el entendimiento del juego que antes, en Gimnasia, no la tenía. Es un jugador que está pasando por un gran momento. De lo mejor del fútbol argentino", dijo el mánager de la selección argentina. Jorge Sampaoli lo sigue muy de cerca.

Es un jugador que está pasando por un gran momento. De lo mejor del fútbol argentino
Jorge Burruchaga

Como también lo siguen desde Inglaterra. Tottenham, conducido por Mauricio Pochettino, ya hizo gestiones para tratar de contratarlo. Si mantiene este camino, a Meza le queda poco tiempo en Independiente. Con 25 años, está en la edad perfecta como para irse al fútbol grande de Europa.

Meza pasó de Gimnasia a Independiente en septiembre de 2016. Una lesión de Leandro Fernández le permitió al Rojo hacer una incorporación en el medio de la competencia. Con Gabriel Milito tuvo uno de los rendimientos más bajos de su carrera. Durante los primeros meses quedó en el ojo del huracán: los hinchas, ante el bajo rendimiento, lo empezaron a mirar con dudas.

La llegada de Holan oxigenó su rendimiento. Pasó de no tener lugar a ser una pieza fija. La confianza lo mejoró. Cuando entró al equipo, en enero de 2017, se hizo el dueño de la matriz de juego. En menos de medio año ya se había ganado el cariño de la gente.

Cuando Meza entró al equipo, en enero de 2017, se hizo el dueño de la matriz de juego

Su actuación en la Copa Sudamericana lo subió de nivel. Con un lugar ganado en la historia de la institución, Meza robusteció sus condiciones. Holan, en el último mercado de pases, trajo a Fernando Gaibor, un mediocampista ecuatoriano preparado para compartir la zona media. La semana pasada, en la ida de la Recopa, ambos se complementaron muy bien: mientras que Meza tiene más conducción, Gaibor se destaca por sus pases quirúrgicos.

Meza todavía no llegó a su techo. Su rendimiento así lo demuestra. En Caá Catí saben que su llegada a la selección y al fútbol europeo es sólo cuestión de tiempo.

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