Duncan Jones: el director de cine que tiene un padre llamado David Bowie

Con Mute, la película realizada para la plataforma Netflix que se estrena hoy, el director consolida una carrera que se inició en 2009 con su ópera prima, Moon; en sus films aparecen rasgos estéticos que remiten a su progenitor
Con Mute, la película realizada para la plataforma Netflix que se estrena hoy, el director consolida una carrera que se inició en 2009 con su ópera prima, Moon; en sus films aparecen rasgos estéticos que remiten a su progenitor
Hernán Ferreirós
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23 de febrero de 2018  

Duncan Jones tiene la biografía esperable de un talentoso realizador de cine salvo por un dato completamente impredecible que ni su obra ni sus propias entrevistas hasta hace poco siquiera insinuaban. Jones estudió filosofía en los Estados Unidos y cine en Londres, aprendió lo básico de la práctica cinematográfica trabajando de camarógrafo en videoclips, luego se convirtió en director de comerciales y, finalmente, en 2009, tras muchos intentos, logró filmar su primer largo, Moon, una película independiente que cosechó buenas críticas y varios premios y que puso su nombre en el mapa de los directores a tener bajo observación. Hasta aquí lo habitual. Lo insospechado es que este joven realizador que recorrió el lento y tortuoso camino que transitan quienes quieren ingresar al mundo del cine sin demasiados contactos o fortuna sea el hijo de David Bowie .

En un mundo en el que la celebridad instantánea es más deseable que el talento, el dinero o una obra que la justifique y en el que la vía más sencilla de obtenerla es la sanguínea, Jones optó por no usar el filoso pseudónimo de su padre, sino su prosaico y anónimo nombre real (Bowie se llamaba David Jones, pero lo cambió para evitar confusiones con el homónimo líder de los Monkees). El futuro realizador había nacido en 1971, justo cuando Bowie estaba por ingresar al período más productivo pero también más tormentoso de su carrera, uno recargado del material con el que se escriben las leyendas del rock. El destino de Duncan como un inestable, caprichoso y desorientado “hijo de famosos” parecía escrito en piedra: su padre lo bautizó Zowie porque rimaba con el apellido y le dedicó la canción “Kooks”, del álbum Hunky Dory (1971), en el que le auguraba una vida extravagante (“pronto crecerás, entonces arriésgate con este par de chiflados”). Pero “Zowie” resultó mucho más centrado de lo que se podía esperar: ya antes de los 10 años prefería que lo llamaran “Joe” y no fantaseaba con una vida en el vaporoso mundo del espectáculo, sino con ser un atleta especializado en lucha grecorromana. Es difícil imaginar algo más lejano de la imagen glamorosa y andrógina que proyectaba su padre.

Trailer de Mute

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Sin que fuera un secreto, y aunque su relación era muy cercana (Bowie obtuvo la custodia de su hijo en 1980, cuando se separó de su esposa Angela), hasta hace poco, el director jamás mencionaba su filiación en entrevistas ni en su muy activa cuenta de Twitter ( @manmademovies). Es evidente que siempre estuvo decidido a hacer su propio camino. Acaso por esto, la gigantesca figura de su padre está llamativamente ausente en sus películas. En su debut como guionista y realizador, la multipremiada Moon, el protagonista Sam Bell, encarnado por Sam Rockwell, vive en la más absoluta soledad en una base lunar, hasta que descubrimos que ni siquiera tiene un padre porque se trata de un clon (y luego de esta revelación empiezan las verdaderas vueltas de tuerca).

En sus siguientes películas, la exitosa Source Code (llamada entre nosotros 8 minutos antes de morir) y la adaptación del videojuego Warcraft (producción de 160 millones de dólares que, aunque recaudó casi el triple de esa cantidad, no cumplió con las expectativas de los productores), la tachadura de la figura paterna no es tan evidente, pero no se puede dejar de notar que no hay nada que pertenezca al universo creativo de Bowie en ellas, salvo por el hecho muy general de que son ciencia ficción y este es el género narrativo que más fácilmente se asocia al músico (quien creó al extraterrestre Ziggy Stardust, grabó un disco inspirado en 1984, de George Orwell, y protagonizó uno de los clásicos del género, El hombre que cayó a la Tierra, extraordinario film de Nicolas Roeg). De hecho, la única canción que podía escucharse en su obra a la fecha es el insólito éxito "The One and Only", del cantante adolescente Chesney Hawkes, que aparece en diferentes formas en todos sus films: una muestra de su particular sentido del humor.

Si en Moon, la película mas personal de Jones hasta la llegada de su última obra, la figura del padre está visiblemente ausente, eso cambia radicalmente con Mute, su nuevo film, creado especialmente para Netflix y estrenado hoy a través de esa plataforma en todo el mundo, en la que se revela una nueva visión sobre los vínculos familiares.

Una escena de Mute, con el papel protagónico a cargo de Skargård
Una escena de Mute, con el papel protagónico a cargo de Skargård

Mute es presentada como la segunda parte de una trilogía iniciada por Moon y se muestra como otro aspecto del mismo mundo por detalles semivisibles pero contundentes, como afiches que proclaman "Liberen al 156": una alusión directa al número de clones que la oscura corporación Lunar Industries parece guardar del protagonista del otro film. Como fanático de los videojuegos, Jones cargó su película de easter eggs (mensajes velados que Atari empezó a incorporar a sus juegos desde los años 80 y actualmente son moneda corriente) que resultan especialmente reveladores. En otro momento, descubrimos que el protagonista Leo (Alexander Skargard) tiene una copia de la sinfonía Héroes, del compositor minimalista Philip Glass, inspirada por el disco homónimo de Bowie de 1978, y los cuadros que se ven en las paredes del departamento de Leo fueron pintados por el cantante en los años 70. Es más, la película esta dedicada a Bowie y a Marion Skene, quien fue la niñera de Jones durante toda su infancia, ambos muertos en 2016, durante el rodaje. En esta película, quien está notoriamente ausente ya no del padre sino la madre.

Aparentemente, Jones no ve a su madre, Angela Bowie, desde que era adolescente, dado que la mujer renunció a la tenencia de su hijo a cambio de 750.000 dólares. Según sus propias palabras, "gran parte de la historia de Mute tiene que ver con la naturaleza de la paternidad: ¿qué hace de alguien un buen padre?". El protagonista del film es un barman mudo que padece esta condición por negligencia de la madre, que es parte de la comunidad amish y se negó a darle asistencia médica a su hijo durante la infancia. Por su parte, Jones fue padre durante el rodaje, de modo que, aunque lo básico del guion fue escrito hace más de quince años y fue el primer proyecto que intentó realizar, también refleja las incertidumbres de su presente.

Jones ambientó su film en Berlín, en 2050
Jones ambientó su film en Berlín, en 2050 Crédito: Netflix

El director está casado con la fotógrafa Rodene Ronquillo, a quien hace cinco años le diagnosticaron cáncer de mama. El mismo día que recibieron el diagnóstico, Jones le propuso matrimonio y tres días después se casaron. Tras 18 meses de tratamiento, ella se recuperó, fue madre y en la actualidad esperan su segundo hijo.

Además de la paternidad y un ajuste de cuentas con su propia madre, Mute también refleja un cambio en el tratamiento público del vínculo con su padre. Tras la consolidación de su carrera como realizador, Duncan Jones es mucho más conocido por ser el realizador de Moon y Source Code que por ser el hijo de Bowie. Tal vez esto le haya permitido hablar más libremente acerca de él, y no solo en sus redes sociales, sino también en su obra.

Mute transcurre en Berlín, una ciudad central en la discografía del músico, quien es autor de la llamada "trilogía berlinesa", que comprende los discos Low (1977), Heroes (1978) y Lodger (1979), iniciada tras su mudanza a la capital alemana para escapar al consumo industrial de cocaína al que se había entregado en Los Ángeles. Según contó, Jones visitó a su padre en Berlín durante este momento y la ciudad dejó una impresión duradera en él.

La Berlín de 2050 representada en el film es una especie de "Casablanca del futuro", un crisol de razas y culturas, y también de todo tipo de delitos, en la que Leo busca a su novia desaparecida. En las visiones de esta megalópolis y en la cruza de ciencia ficción y policial, Mute también cita a Blade Runner, la película favorita de Jones. "Había demasiadas cosas personales en Mute", dijo en una entrevista con el diario inglés The Times, "por eso por tanto tiempo no pude dejarlo ir. Mi padre solía decir que un artista debe meterse en el agua un poco más lejos de la zona en la que hace pie. Eso es lo que intenté hacer con este film."

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