El juego de las tácticas en la Superliga, entre el dibujo europeo y los sistemas clásicos

Cada técnico tiene su preferencia, pero en el campeonato argentino la gran mayoría se la juega con la línea de 4 defensores
Cada técnico tiene su preferencia, pero en el campeonato argentino la gran mayoría se la juega con la línea de 4 defensores Fuente: AFP
Nueve de los 28 equipos de la Superliga eligen el 4-2-3-1 y otros 7 el esquema 4-4-2; las figuras como Tevez, Zárate y Pisculichi pueden condicionar las decisiones de los DT; Holan y Bernardi, más flexibles
Christian Leblebidjian
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23 de febrero de 2018  

Cada director técnico tiene su librito en la Superliga argentina. Están los que se adaptan a utilizar un sistema táctico en función de las características del plantel, los que hacen un mix entre la materia prima y los refuerzos que puedan sumar, y también aquellos que tienen una idea y la defienden hasta las últimas consecuencias.

Hay otro grupo: el que retoca su módulo preferido para hacerles un lugar a las estrellas, a los futbolistas destacados. Sin traicionar su esencia, pero analizan de qué modo la estructura encajaría mejor con ellos y -al mismo tiempo- cómo ellos podrían encajar mejor para explotar sus potenciales. En este último grupo se ubican Guillermo Barros Schelotto , Alfredo Berti, Gabriel Heinze y Eduardo Domínguez.

Para el Mellizo, dónde ubicar a Tevez fue (es) todo un tema, más allá de que él siente que puede rendir tanto como mediapunta en un 4-2-3-1 o como "falso 9" en un 4-3-3. En esos dos sistemas lo utilizó desde que regresó de China. Si bien Tevez prefiere jugar más retrasado, así a los 34 años no tiene que luchar con los centrales los 90 minutos, Barros Schelotto también juega con su posición en función de los contextos: "Carlos puede rendir de las dos formas; contra Banfield hizo un gol de 9 y también puede tirarse atrás y generar juego, como lo hizo ante Colón y Temperley", explica el DT que ante la lesión de Benedetto, un Bou que no rinde como en 2017 y un Ábila que todavía se está adaptando al mundo Boca , pone a Tevez de centrodelantero para así poder mantener tres mediocampistas en la zona de gestación de juego: Nández, Barrios y Pablo Pérez (Reynoso).

Alfredo Berti prefiere el 4-3-3, como Guillermo. Pero lo modificó al 4-2-3-1 en los últimos partidos ante San Martín de San Juan, Defensa y Justicia, Tigre y Atlético Tucumán para hacerle un lugar a Pisculichi. El zurdo se movió por delante del doble 5 Machín-Montero, en el medio de Cabrera y Batallini y por detrás de Lucas Barrios (o Nicolás González).

Un caso similar se vio con Gabriel Heinze en Vélez. Pasó del 4-3-3 al 4-2-3-1 y luego al 3-3-3-1 para que Mauro Zárate se mueva como nexo entre los mediocampistas y el N° 9 Salinas (uno de los refuerzos). Pero en la última fecha, en Córdoba, Zárate fue el 9 y detrás suyo jugó Robertone. A Heinze le va a costar más ensamblar las piezas teniendo en cuenta que recién llega y que casi armó un equipo nuevo con respecto al que dirigían entre De Felippe y Marcelo Gómez. El Mellizo y Berti vienen con otra continuidad. "Mientras no me ponga a hacer la banda entera de ida y vuelta, juego donde me ponga el entrenador", había dicho -medio en broma (medio en serio)- el ídolo fortinero Zárate no bien se incorporó. Cuando le consultaron a Heinze por qué Zárate tomaba contacto con la pelota lejos del área, explicó: "Solo se mueve a una posición retrasada para construir, pero en la fase final está cerca del área. Lo pongo donde creo le puede hacer mejor al equipo".

Eduardo Domínguez venía utilizando el 4-4-2, pero con el regreso de Alan Ruiz pasó al 4-2-3-1, para que el zurdo se mueva en la zona de generación de juego por detrás del 9 y les saque rédito a sus remates peligrosos desde afuera del área.

Ser flexibles para encontrar el mejor entendimiento entre sus intérpretes no es un acto de debilidad de los DT. Al contrario, es una forma de ubicar al equipo por encima de todos, incluso de ellos mismos.

El sistema más utilizado es el europeo 4-2-3-1. Nueve equipos de los 28 se la juegan con ese módulo, entre ellos Belgrano, Independiente, Tigre, Newell's, Banfield, Atlético Tucumán, Argentinos, Vélez y San Martín. Los otros más utilizados en la Superliga son el 4-3-3 y el 4-4-2.

Hay dos entrenadores que se la juegan con un desprendimiento de este último, con un 4-1-3-2: Marcelo Gallardo y Eduardo Coudet . El Muñeco en River deja a Ponzio como tapón para darle equilibrio a una línea ofensiva que involucra a Pity Martínez, Nacho Fernández, Enzo Pérez más Pratto y Scocco, por más que en el último partido (con el ingreso de Zuculini), modificó las características. El Chacho buscar cubrir esa zona en Racing con Nery Domínguez más retrasado que Zaracho/Centurión, Diego González y Neri Cardozo, más Lautaro Martínez y Licha López como delanteros.

El único técnico que utilizaba el 4-3-1-2, un esquema clásico con preponderancia al enganche, como lo hacía Carlos Bianchi en Boca con Riquelme o el mejor River de Gallardo con Pisculichi, era Biaggio en San Lorenzo . Pero tras la salida de Cerutti empezó a jugar 4-2-3-1. Consiguió resultados cuando le dio más protagonismo a Belluschi por el centro y cuando cerró a Cerutti para que sus diagonales hagan menos recorridos para llegar al gol. Pero ahora que lo perdió al Pocho, busca reconfigurar la estructura con Botta para no perder peso ofensivo.

Tres ejemplos de equipos con distintos módulos tácticos: Independiente (4-2-3-1), Unión (4-4-2) y Talleres (4-3-3)
Tres ejemplos de equipos con distintos módulos tácticos: Independiente (4-2-3-1), Unión (4-4-2) y Talleres (4-3-3) Fuente: LA NACION

En el grupo del 4-4-2

Están 7 equipos: Unión, Patronato, Colón, Central, Arsenal, Olimpo y Estudiantes. Dentro de este esquema, uno de los de mejor rendimiento era el Tatengue. Madelón había edificado un conjunto molesto que sabía lo que quería a partir de la pareja Soldano-Gamba. Ante la lesión de este último, lo reemplazó por Droopy Gómez, pasando al 4-2-3-1 y luego con otro delantero, volviendo al 4-4-2.

Dentro del 4-1-4-1 se mueve Gustavo Alfaro con Huracán. En sus 25 años como DT y casi siempre utilizó el 4-4-2. Pocas veces se salió de ese libreto. Y Chacarita, con Sebastián Pena, aplica un 4-4-1-1.

La línea de 3 casi no se ve en la actual Superliga: la usó Facundo Sava en Gimnasia (3-4-2-1), aunque no ante Estudiantes; y la utilizó Juan Pablo Vojvoda (Defensa y Justicia) ante Argentinos y Chacarita con un 3-4-3. También la probó Heinze con un 3-3-3-1 de Vélez ante Patronato.

En el grupo del 4-3-3 están Boca (aunque también aplica el 4-2-3-1), Tallares, Lanús, Godoy Cruz y Temperley. Ezequiel Carboni es quien la tiene más difícil más allá de querer continuar con el modelo que dejó Almirón. Se fueron jugadores referentes y de jerarquía, pero la política dirigencial apuesta a empezar de cero un nuevo ciclo. Y al DT se lo escucha firme en sus convicciones: "Es el estilo que a mí me gusta y más allá de la salida de algunos jugadores, estamos en condiciones de respetar la idea".

Equipos más elásticos

Los que más pueden variar su fisonomía en cuanto a los dibujos, aunque eso no signifique que modifiquen su estilo, son Lucas Bernardi en Estudiantes y Ariel Holan en Independiente. Estudiantes juega por lo general 4-4-2, pero también lo puede hacer 4-2-3-1 y 5-3-2, como salió a jugar frente a Independiente con los centrales Schunke, Desábato y Campi entre los laterales Facundo Sánchez y Dubarbier.

Independiente tiene como puntos de partida el 4-2-3-1 que se reconfigura fácilmente en un 4-3-3; o incluso si debe jugar 3-4-1-2, como lo hizo ante Estudiantes en Avellaneda. En la última fecha ante Temperley jugó un equipo alternativo con un 4-1-3-2. Si bien se fueron Barco y Albertengo, un lindo desafío para Holan será ver cómo administra la cantidad de futbolistas con características ofensivas: tiene a Meza, Benítez, Sánchez Miño, el Burrito Martínez, Leandro Fernández, Gigliotti, Menéndez, Brian Romero, Gaibor y Silvio Romero.

Carlos Bianchi siempre les repetía a sus dirigidos que la actitud era más importante que cualquier sistema, aunque siempre se apoyaba en un punto de partida que podría ser el 4-3-1-2, el 4-4-2, el 4-3-3 o hasta el 4-2-3-1 que probó en algunos partidos de su última etapa en Boca. En eso andan los entrenadores de la Superliga, desde los más experimentados hasta los más jóvenes. Porque está claro que no se puede hablar de sistemas sin analizar las características que lo componen, pero tampoco se puede hablar de nombres sin tener un punto de apoyo que los ponga en contexto.

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