ETA plantea una votación para su disolución final

Fuente: Archivo
El grupo terrorista vasco está muy debilitado; advertencia del gobierno
Silvia Pisani
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23 de febrero de 2018  

MADRID.- "No conseguirán nada", dijo el gobierno español. La noticia de que el grupo terrorista vasco ETA debate su posible disolución al considerar que "su función" ya no tiene sentido pareció enervar más que serenar los ánimos en esta sociedad.

La banda que, con la fallida pretensión de lograr un País Vasco independiente, causó más de 800 muertes a sangre fría así como miles de afectados a lo largo de cinco décadas de miedo y amenaza, evalúa ahora la posibilidad de "anunciar" su disolución e "integrarse" en un proceso civil y político.

Nada de eso está muy claro. La noticia trascendió a través de un documento que teóricamente debate lo que queda de su estructura. De él se tuvo conocimiento a través de un extracto publicado por el diario Gara, que se edita en San Sebastián y que tradicionalmente ha publicado anticipos sobre lo que ocurre con la banda.

En los últimos años el retroceso de la agrupación clandestina que fue el terror del País Vasco quedó patente en España. En marzo del año pasado anunció la intención de entregar sus armas en un proceso "unilateral y definitivo". Poco después, escenificó una entrega con la identificación de ocho "zulos" en los que escondía armamento. Pero, con escasa transparencia, el proceso generó dudas sobre su alcance real.

Acorralada por la policía y con su estructura reducida a un puñado de prófugos, la agrupación vasca viene dando señales de desaparición desde que, en 2011, anunció el cese definitivo de la violencia y de los asesinatos a sangre fría que la caracterizaron.

El dato que se conoce ahora de un posible "proceso interno de votación" para decidir el posible final de lo que queda de ella pareció sumar en esa dirección.

"Nos corresponde cerrar el tiempo del conflicto armado y las situaciones relacionadas para ofrecer todas nuestras fuerzas a potenciar el proceso político", dice el texto publicado por Gara. "El final de ciclo parece cada vez más evidente", añade.

La declaración, que para muchos no es más que una constatación de hechos más o menos evidentes desde hace años, no pareció conmover mucho en el escenario político nacional.

"ETA no va a conseguir nada", dijo el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido. En todo caso, lo que tiene que hacer es "disolverse, arrepentirse, pedir perdón a las víctimas y colaborar con la Justicia para esclarecer la autoría de los atentados pendientes", añadió.

La afirmación de que "no conseguirá nada" parece apuntar al recurrente reclamo de los etarras para que los terroristas capturados y presos cumplan condena "cerca de sus familias", en el País Vasco, y no en instituciones alejadas de esa región.

A lo largo de los años, la política oficial en materia de presos ha sido la dispersión, entre otras razones, para evitar acciones conjuntas de exmiembros de la banda dentro de las instituciones en las que cumplen condena.

Con cada vez menos espacio, hace tiempo que lo que queda de la banda viene intentando negociar algo -desde la entrega de armas hasta la eventual disolución- con la intención de pactar alguna condición beneficiosa a cambio. Pero, en esto, la posición política parece ser monolítica. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) acompañó ayer el discurso del gobierno popular de que no cabe esperar nada a cambio.

"Lo que tiene que hacer ETA es anunciar su disolución", dijo el secretario general del partido, Pedro Sánchez, a la vez que llamó a ser respetuosos con el trato de las víctimas del terrorismo.

"Lo que se espera es que [ETA] dé un paso al frente y anuncie su disolución y la entrega de sus armas", añadió Sánchez.

Es difícil saber cuál es el alcance de la estructura que puede quedar en pie de la agrupación. La coincidencia es que no serían más de 20 o 30 cuadros en la clandestinidad y otros 400 encarcelados en prisiones francesas y españolas.

Analistas locales apuntaban a la posible intención de lo que queda de esa estructura de participar en las elecciones municipales del año próximo. Pero de momento nada en su discurso parece cubrir la exigencia de pedido de perdón, reconocimiento del daño causado y entrega total de las armas que aún tenga en su poder.

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