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25 de febrero de 2018  

Carta de la semana

Moyano y un discurso incompleto

Estoy de acuerdo con Hugo Moyano cuando en su discurso en la avenida 9 de Julio menciona que los sectores más sensibles son nuestros desocupados, jubilados, trabajadores con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas, y los niños. Pero si él me lo permite, le quisiera agregar algunos puntos al discurso: para dejar de "hipotecar el futuro del país", tenemos que enseñarles a nuestros niños que los "hombres y mujeres de trabajo" no cortamos vías de circulación para realizar demostraciones. Menos aún en días hábiles. Ese tipo de actitud perjudica especialmente a nuestros "compañeros" que necesitan -y quieren- cumplir con sus obligaciones. Para que los "trabajadores tengamos un salario digno", tenemos que mejorar nuestra productividad laboral. Necesitamos comenzar a hablar de eficiencia, principalmente en términos relativos. No podemos perder, si no que debemos ganar, puestos de trabajo frente a los altamente productivos países europeos, asiáticos, de América del Norte e incluso algunos latinoamericanos. ¡Qué no vaya a ser que nuestros competidores "nos dejen solos"!

Si agrandamos entre todos la torta, vamos a tener menos desocupados, mejores salarios y así, mejores aportes para nuestros jubilados. Esto implica disminuir la conflictividad laboral. Podemos arrancar dando el ejemplo a estos "CEO" del Gabinete. A lo sumo, si queremos que los dirigentes "nos tengan temor", podemos seguir el ejemplo de los japoneses trabajando más de lo requerido, y así los sorprendemos con un exceso de inventario.

Joaquín Benes

DNI 33.698.209

Actitud justificada

Ante las airadas críticas vertidas hacia el Presidente y su ministra de Seguridad por el caso Chocobar, vino a mi memoria un hecho similar ocurrido luego de un atentado terrorista en Gran Bretaña, en un subterráneo. A la salida de una formación un policía dio la voz de "alto" a un pasajero en actitud sospechosa, quien en vez de detenerse se dio a la fuga. Ante ello el policía abrió fuego y lo mató. No era un terrorista sino un brasileño que se encontraba ilegal en Londres. Pidieron disculpas, pero aclararon que la víctima era culpable por no haber acatado la orden de detención. Por ello justifico plenamente la actitud del Presidente y la ministra, que valoraron el accionar del policía, por ser el criterio de la mayoría de la población.

Juan Carlos Araya

DNI 6.040.884

Pérez Volpin

Recientemente, la opinión pública y la comunidad se vieron sacudidos por la trágica noticia del fallecimiento inesperado de la señora Débora Pérez Volpin. Al ser una persona muy querida, talentosa y joven, el impacto en la sociedad fue enorme. Recuperar la salud es el propósito último de todo acto médico. Mucho se ha escrito sobre heurística, de cómo actúa el cerebro médico en la toma de decisiones. Sin embargo, muchas deben tomarse en soledad, confiando en el buen criterio y la experiencia de los profesionales. La toma de decisiones es un proceso que no siempre puede esperar y frecuentemente exige conductas rápidas, ya que la vida del paciente depende de esto. El médico no piensa tanto en el diagnóstico, sino en qué procedimientos emplear, porque bien elegidos, el mismo va a llegar, aun no habiendo pensado en él. Primero se piensa y luego se actúa.

Hemos escuchado a través de los medios todo tipo de especulaciones, la mayoría, producto de la impotencia frente a la desaparición de la querida compañera. Sin embargo, han abundado las voces descalificantes, sin el mínimo sentido del resguardo de la ética profesional. Los errores, si es que los hubiese habido no deben ser sinónimos de culpa. No soy ajeno al hecho que de haberse cometido, la consecuencia fue enorme, la pérdida de una vida humana. Los errores de otros jamás deben explotarse para lograr el prestigio propio. Esto ha sido moneda corriente en la mayoría de las declaraciones, y lo más indignante que presenciamos fueron comentarios vertidos por profesionales, que aprovechando toda ocasión para lucimiento personal, y exhibiendo un grado de vedettismo no concordante con la profesión médica, trataron de pasar por expertos calificados, creyéndose dioses y dueños de la verdad absoluta. El error, aunque duela, es respetable, pero el engaño no. El engaño es dañino, es sucio, es engañar para lograr el beneficio propio. Esto es intolerable y muestra una inescrupulosidad aberrante. A los opinólogos de turno, deben saber, que ningún acto médico esta desprovisto de riesgo, por más simple que parezca. La endoscopía digestiva alta, tiene riesgos inherentes al mismo procedimiento, imprevistos que solo los médicos actuantes conocen. El riesgo cero no existe. La muerte inesperada es terrible. Perder un ser amado, en las circunstancias que ocurrió es una tragedia que deja a quien la padeció con sueños incumplidos, que solo pueden valorar en toda su dimensión sus seres queridos. La actuación de parte de la prensa ha sido en general lamentable. Los profesionales médicos, convertidos en estrellas mediáticas, más lamentable todavía, y condenar a alguien sin pruebas es indecente, es culpar sin probar. La opinión pública aterrada. Esto no es ayudar, es dañar y confundir. Infinidad de pacientes no aceptan realizarse una endoscopía digestiva. ¿A quién debemos culpar ahora?

Mi mayor solidaridad principalmente para los familiares por la pérdida irreparable, y sin emitir juicio alguno, me solidarizo también, con los profesionales actuantes, por haber sufrido ya la condena mediática, previo a la exhaustiva investigación de los hechos, haya o no mediado un error involuntario.

Dr. Héctor A. Defranchi

Encargado de Neumonología y Endoscopía Respiratoria

Sanatorio de la Trinidad Palermo

Respuesta necesaria

En un enfrentamiento armado ocurrido el 19 de enero de 1977 en la ciudad de Santa Fe, fueron abatidos cuatro dirigentes del Ejército Montonero. Rolando Martínez, mi padre, era entonces chofer y agente del Comando Radioeléctrico de la policía provincial, el más bajo del escalafón. Hoy, 41 años después del tiroteo, mi padre, quien tiene 77, lleva más de dos años sometido a prisión preventiva domiciliaria, por el "asesinato" de los cuatro guerrilleros, eso no obstante no haber participado en los hechos por los que se lo acusa, ya que tomó servicio a las 19.45 y el enfrenamiento terminó horas antes, según consta en el expediente judicial. Así mi papá ha pasado a integrar la larga lista de los acusados como "violadores de derechos humanos", "delincuentes de lesa humanidad", "genocidas" y "represores". Mi padre es un hombre bueno que hace más de 45 años vive en el mismo lugar, tiene tres hijas y siete nietos, cobra una jubilación mínima y aquel mismo año, 1977, dejó de trabajar en la policía provincial, por una enfermedad que aún hoy padece. ¿Alguien podrá explicarme cómo un ser humano que no participó jamás de ningún enfrentamiento armado y entró a trabajar horas más tarde de los sucesos de la causa en la que está acusado puede estar preso y calificado de esa manera? ¿Cómo puede ser que un agente chofer, sin un mínimo poder de decisión para ordenar un ataque, matanza, secuestro o tortura hoy esté pasando sus últimos años de vida en cautiverio, acusado de cuatro "asesinatos" que no cometió?

Como mi papá, hay muchos verdaderos "presos políticos" a los que "alguien" nombró o se acordó de caras, imágenes, voces, olores, sensaciones, o su nombre apareció en un libro tomando servicio después de más de 40 años, que terminaron acusados en alguno de los cientos de los juicios por "delitos de lesa humanidad", pasando a ser nuevos eslabones, en su caso uno muy débil, en la cadena de una venganza, y para ellos no hay derechos humanos.

Quizás definir legalmente si mi papá es un ser humano sería una respuesta a mis preguntas, porque ha sido tratado como si no lo fuera.

Gabriela Martínez

gabyajc2@gmail.com

La vereda más limpia

Muy curiosa y difícil de controlar parece la propuesta del gobierno porteño de eximir del pago del impuesto a los edificios que mantengan limpia su cuadra. En mi caso vivo en Palermo, en una cuadra donde hay casas, pero a la vuelta hay una avenida con edificios de departamentos que tiran basura de todo tipo (muebles, escombros y sanitarios incluidos) en los contenedores que están frente a mi casa, y que rebasan de residuos, ya sea por desidia y desconsideración o porque los contenedores no son suficientes para tantos edificios, entonces utilizan los de mi cuadra, porque suponen que al haber casas allí se genera menos basura. Sea por lo que fuere, la cuadra está siempre sucia y desprolija. Para que nos eximan del ABL tendríamos que ponernos de acuerdo los pocos vecinos que somos para mantener limpia la basura que generan los demás.

Carolina Arias Linares

DNI 14.304.492

Buso, un ejemplo

El señor Víctor Buso, cerrajero, enorgullece a los argentinos de bien. Su actividad como astrónomo aficionado representa un soplo de aire fresco en medio de la charlatanería sin pausa que nos agobia desde todas partes. la nacion le ha rendido justicia con una excelente nota. Como aficionado, Buso ha sido el primero en registrar los primeros instantes de una explosión de supernova, anhelo largamente perseguido por los científicos profesionales. Y el señor Buso no es un ejemplo aislado.

Ricardo Miró

DNI 5.090.740

En la Red

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Denuncian a un médico por otorgar 107 licencias a

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