Independiente-Banfield: con un gol de Benítez, el Rojo se energizó con un triunfo y su público

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Alberto Cantore
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25 de febrero de 2018  • 17:00

De la bandeja superior de la popular norte una pequeña bandera sintetizó el sentimiento del hincha genuino de Independiente con el plantel y el proyecto futbolístico que lidera Ariel Holan. "Gracias jugadores, cuerpo técnico. #TodosJuntos", rezaba el estandarte, que por su tamaño podía pasar desapercibido, aunque la fuerza del mensaje impedía no fijar la mirada. Fue uno de los varias notas que entregó el público en una tarde en la que se mezcló la bronca por la reciente caída en la final de la Recopa Sudamericana, frente a Gremio, en definición por penales, y la ilusión por el comienzo de una nueva aventura, la Copa Libertadores, a partir del jueves, en Venezuela. La Superliga condensó las sensaciones, mientras Banfield, que también llegó a la cita herido en su orgullo por la eliminación ante Nacional, le tomaba el pulso a una alineación roja que resultó un mix entre los habituales titulares y aquellos que pelean por un puesto en la formación. El cobijo de la gente energizó a Independiente, que respondió con una victoria.

"Y pase lo que pase, nunca te voy a dejar", cantaban los simpatizantes, desde los cuatro sectores del estadio Libertadores de América, mientras el equipo, en la mitad de la cancha, realizaba el clásico y mítico saludo: los brazos en alto, la reverencia a cada tribuna. Un rito que la Conmebol observó y le aplicó una multa: primero debe posar y después saludar; desde la comisión directiva replicaron la medida y anunciaron que frente a Deportivo Lara, en Barquisimeto los jugadores lo reiterarán. "Si hay una institución, uno tiene que obedecer. Si no sería una anarquía todo. Tendremos que hacerlo después de formar y respetar las reglas. Y si nos sancionan con una multa, la pagaremos", advirtió el DT Holan.

El clamor popular ya se percibió cuando la voz del estadio anunció las alineaciones: los 11 apellidos fueron aplaudidos, con Martín Benítez [vera aparte], encabezando el ranking de ovaciones.

El mix que alistó Holan no revistió el grado de suplentes, como frente a Temperley, la fecha anterior. No fue una casualidad: el director técnico no quiere que el equipo se desprenda de una de las cinco posiciones que entregan plaza para la Copa Libertadores 2019, un reaseguro para el futuro para no depender del actual recorrido internacional o de la Copa Argentina. Y en esa mezcla quedaron expuestas algunas realidades. Así como hay jugadores que se ofrecen insustituibles y otros que responden frente a las oportunidades, también existen otros que precisan un tiempo para adaptarse al sistema de juego. Entre los primeros, Martín Benítez dejó su sello con el gol, pero también reveló una fortaleza de espíritu, después de ser quien falló el penal en la caída con Gremio; de 21 años, Alan Franco jugó con la actitud y la concentración de un futbolista de gran recorrido: le ganó el duelo a Cvitanich, uno de los atacantes de mayor jerarquía del fútbol argentino. También Sánchez Miño, despliegue y trepadas punzantes para pulsear por el espacio que últimamente ocupó el uruguayo Silva, y Juan Manuel Martínez, desequilibrante en velocidad y de pase ajustado, en su mejor versión desde que llegó a Avellaneda, se ganaron la ovación de los hinchas.

En el extremo opuesto quedaron parados Silvio Romero y el ecuatoriano Fernando Gaibor, nombres que se sumaron al grupo en el último mercado de pases. El delantero se evidenció sin la conexión que impone el circuito futbolístico que teje el entrenador: sin la mejor forma física, los movimientos son lentos y ese combo le quita confianza. Las aptitudes de goleador son conocidas, pero el artillero está lejos del nivel de Emanuel Gigliotti -su ingreso le dio otra dinámica a los ataques de Independiente; tiene la convicción de aquel que reconoce al compañero y la seguridad del que no carga la mochila por tener que marcar- y un paso atrás de Leandro Fernández, que con Banfield se desempeñó por la banda derecha. Gaibor, que se desempeñó de doble cinco, siendo del doble comando el más adelantado -Diego Rodríguez era quien se retrasaba-, necesitará una mayor justeza en la entrega, en la habilitación. Tiene jerarquía, pero el Rojo lo necesita más fino cuando se posiciona como lanzador.

Ganó Independiente el segundo partido en 2018, una cantidad escasa dentro de un periplo que lo tiene entre los clubes que más partidos disputó en estos meses. Lo hizo con suficiencia, porque dominó a un rival que lo inquietó solo con el juego aéreo. Para consolidarse en la Superliga y esperanzarse en la Copa Libertadores necesitará mayor eficacia, ante Banfield volvió a dejar abierto el resultado hasta el minuto final. El público, identificado a pleno con el ciclo, a veces sufre, pero no deja de brindar un respaldo incondicional.

Las palabras del autor del gol, que rompió en llantos tras anotar.

El conjunto de Avellaneda visitará el jueves a Deportivo Lara, de Venezuela, en su debut en el Grupo 7 de la Copa Libertadores, un torneo que ganó en siete oportunidades, la última en 1984.

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