Luces y sombras de un nuevo ciclo que arrancó complicado: la evaluación de los dos primeros partidos de Jaguares en el año

Guido Petti trata de frenar a Andries Ferreira, de Lions, en el choque en Johannesburgo
Guido Petti trata de frenar a Andries Ferreira, de Lions, en el choque en Johannesburgo Crédito: Prensa Jaguares
Alejo Miranda
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26 de febrero de 2018  

Una evaluación de los primeros dos partidos de los Jaguares en el Súper Rugby 2018 puede contemplar distintas perspectivas. Como correlato de las dos campañas anteriores, como punto de partida de una nueva era o como paralelismo respecto de las propias expectativas. Cada uno arrojaría resultados con diversos matices, aunque todos confluirían en un eje: la primera gira bajo el mando de Mario Ledesma dio señales que tienden más la continuidad que al cambio.

El análisis, entonces, deberá contemplar los tres paradigmas: el inicio del ciclo de Ledesma obliga a jerarquizar la proyección por sobre los resultados, sin soslayar que el plantel ya recorre el tercer año en esta elite ni que las expectativas que se autoimpusieron son altas. "El aprendizaje no es más una excusa", se sinceró Nicolás Sánchez. "Hay que meterse en las finales", apostó Ledesma.

Así, los partidos ante Stormers y Lions en Sudáfrica que abrieron el camino de los Jaguares dejaron, desde cualquier cariz del que se mire, un saldo negativo en la mayoría de los aspectos que hacen al juego, con algunos matices que abren una luz de esperanza en el mediano plazo. El sábado comienza un período de cinco partidos seguidos en Buenos Aires. Hurricanes, el primer escollo, aparece como una buena oportunidad de iniciar la remontada, y Waratahs y Reds, los siguientes, representan una ocasión imperiosa de traducirla en resultados. Para mantener vivos los objetivos numéricos y para evitar, como ocurrió en los dos primeros años, que las derrotas incidan sobre el temple de Jaguares y Pumas. Veamos algunos ítems:

Verticalidad y voracidad

De todas las novedades tácticas que introdujo la nueva conducción, la más notoria y la que más réditos arrojó es la del ataque. El equipo adoptó una postura más punzante con los forwards, más vertical, potenciando la natural vocación de desequilibrio de los backs. Ya no son necesarios tantos firuletes para quebrar la defensa rival. Restaría acompañarlo de mayor cuidado de la pelota y efectividad en los últimos metros.

Sin tackle no hay paraíso

En el otro extremo, el costado defensivo sigue siendo deficitario. Ante Stormers falló el tackle individual; ante Lions, hubo desentendimiento colectivo. Lo último se corrige con tiempo y es entendible en el marco de un sistema nuevo que lleva tiempo asimilar; lo primero, con actitud, y el sábado hubo progresos en este sentido. Vale confiar en que la premisa que se impuso toda la conducción (Pumas y Jaguares) de convertir a la defensa en la piedra basal de todo el juego ocurrirá en breve.

Sin la pelota, nada

Defenderse con la pelota es una premisa que no aplica solo al Barcelona. Ante rivales con alto volumen de juego como Lions o los neozelandeses, es cuestión de supervivencia. De allí la importancia de la obtención. El scrum y el line-out vienen siendo altamente deficitarios. Las bajas y los cambios de nombres en el scrum requieren paciencia. No en todos los partidos será factor clave como con Lions. Mientras, habrá que seguir ensayando la nueva técnica y probando alternativas.

Amarillo tirando a rojo...

En el aspecto disciplinario, los Jaguares evidenciaron un retroceso respecto de un 2017 en que habían evolucionado luego de una difícil adaptación en el año debut. Tres amarillas en dos partidos y una acumulación excesiva de penales lo reflejan. El problema excede los límites del campo de juego: el sábado, Javier Ortega Desio, que iba a ser titular, fue excluido del partido por llegar tarde a la activación de la mañana.

La respuesta física

Respecto del estado físico, es difícil ser concluyente. Ante Stormers, los Jaguares terminaron jugando en gran forma y superaron en ese aspecto a los sudafricanos. Ante Lions, durante algunos pasajes el equipo lució ahogado, con la atenuante de los 1700m de altura de Johannesburgo y la contrariedad de verse obligados a defender durante la mayor parte del partido. Además, anotó dos tries en los últimos 10 minutos. Para Ledesma es una cuestión central y puso en ella especial foco en la pretemporada. En líneas generales, el saldo es a favor.

Dar el 110%, por ahora no

Más trascendente que las cuestiones técnicas, si un cambio se esperaba que imprimieran a los Jaguares la nueva conducción estaba en el costado anímico. Pero si hay un factor imposible de cuantificar, es la actitud. Así y todo, hay síntomas que dejan entrever que dista de estar al 110% que requiere ser competitivo en este nivel. La sentencia de Ledesma tras el partido del sábado lo deja entrever: "En el scrum me pareció que ellos [Lions] estaban más comprometidos con la formación. Los líderes del line estuvieron poco finos, nerviosos". La baja efectividad en el tackle (71,4% según Sanzaar), también. Por otro lado, la forma en que se terminó ante Stormers y el inicio ante Lions dejan entrever signos positivos. Lidiar con las derrotas será otro desafío mayúsculo.ß

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