Copa Libertadores 2018. Con 15 de los 24 equipos campeones comienza una edición sin un favorito claro y que sufrirá el receso del Mundial de Rusia

Boca tiene la Copa Libertadores como su gran objetivo: no la gana desde 2007, con Riquelme como figura en la final ante Gremio.
Boca tiene la Copa Libertadores como su gran objetivo: no la gana desde 2007, con Riquelme como figura en la final ante Gremio. Fuente: Archivo
Claudio Mauri
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27 de febrero de 2018  

Prestigio, gloria y beneficios económicos incrementados. Ningún equipo se resiste a los encantos de la Copa Libertadores , que hoy pone en marcha su 57° torneo, disputado por segundo año con un calendario anual. Una competencia muy compleja por distancias y geografías, y de pronóstico incierto por los cambios a los que están sometidos los equipos.

En ese sentido, la Champions League, su equivalente en Europa, es más estandarizada. Real Madrid, Barcelona, Bayern Munich y Juventus son candidatos naturales, amenazados en las últimas temporadas por el poderío económico de Manchester City y Paris Saint Germain. Real Madrid levantó la copa en tres de las últimas cuatro versiones. En América del Sur no se repite campeón desde 2000/01, con el Boca de Carlos Bianchi, y cuatro de los últimos cinco finalistas no están clasificados para este año: Lanús, Independiente del Valle, Nacional de Paraguay y Olimpia. El quinto es Tigres, representante de un fútbol mexicano que desistió de participar desde el año pasado, lo cual resiente el nivel general porque los equipos de ese país ampliaban la oferta de juego con su intensidad y vocación ofensiva.

Intervendrán 15 de los 24 campeones que tiene el historial. Tras siete años de exilio, vuelve el Rey de Copas, el más ganador, Independiente, con siete. Boca aterriza con una ambición que creció exponencialmente; en primer lugar, porque en 2017 la vio de afuera, juntó ganas y deseos, y en segundo término, porque está a un trofeo de alcanzar a Independiente. Boca no se consagra desde 2007, con un equipo que tenía a Banega, un juvenil Neri Cardozo (reciente refuerzo de Racing para el objetivo continental), Riquelme, Palacio y Palermo. Para un club que en 30 años había obtenido los seis títulos, una década de abstinencia genera una ansiedad que ahora intentará calmar con un plantel muy amplio y la experiencia de Guillermo Barros Schelotto tras la insólita eliminación en la Bombonera frente a Independiente del Valle en 2016. Como Boca e Independiente, River, Racing y Estudiantes también están en el álbum de oro de la copa.

Brasil desembarca con sus nombres más ilustres, entre los cuales solo falta San Pablo, célebre bicampeón de la década del 90 con Telé Santana. Los demás campeones ausentes son San Lorenzo, Vélez, Argentinos, Inter de Porto Alegre, Atlético Mineiro, Olimpia, Once Caldas y Liga de Quito.

De la nómina brasileña, los siete participantes saben lo que es haber dado una vuelta olímpica: Santos, Cruzeiro, Corinthians, Palmeiras, Gremio, Flamengo y Vasco Da Gama. La tradición también viene de la mano de Uruguay, con Peñarol y Nacional, y otro equipo montevideano que siempre se anota a la cola de los dos grandes: Defensor Sporting.

Colombia, con Junior e Independiente Santa Fe, sumó desde la clasificación previa dos equipos más a la etapa de grupos, para los que ya tenían un lugar el Nacional de Medellín de Jorge Almirón y el Millonarios de Miguel Ángel Russo.

Difícil hablar de favoritos, condición que en principio se concentra en argentinos y brasileños. La copa se interrumpirá durante el Mundial y se reanudará con los octavos de final. En un continente exportador como América del Sur, el mercado de pases de mitad de año puede llevarse a algunas figuras a Europa. Por lo pronto, Arthur, el cerebral volante que hacía jugar al campeón Gremio, sólo estará hasta junio, ya que su destino es Barcelona, atraído por las condiciones de quien les hace recordar a Xavi.

Conmebol anunció que este año la copa repartirá casi cinco millones de dólares más en premios que en 2017. El campeón duplicará la recompensa: de tres a seis millones. Sólo por la etapa de grupos, cada club tiene asegurado 1,8 millón de dólares. Una bomba de aire para las economías de algunos clubes humildes que respiran con lo justo.

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