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Censura y propaganda para contener el descontento

Adrián Foncillas
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27 de febrero de 2018  

PEKÍN.- China recurrió ayer a la censura y la propaganda para encapsular la indignación por el anunciado reinado vitalicio de Xi Jinping.

La propuesta del partido de enterrar la limitación de dos mandatos quinquenales para el presidente desató el frenesí en las redes sociales. En Weibo (el Twitter nacional) se bloqueó cualquier mensaje que incluyera la expresión "dos mandatos", que citase al histórico emperador Yuan Shikai o a Winnie The Pooh, un viejo conocido de la censura desde que se vinculó al oso con el presidente. Las imágenes de Winnie con corona real circularon hasta que la policía cibernética ordenó parar. Otros mensajes incluyen un preservativo con la leyenda "Dos veces no es suficiente" o el cartel "Atención, el vehículo está ejecutando la marcha atrás" en referencia al regreso de la época imperial.

Los medios oficiales empezaron por borrar los comentarios hostiles hasta que el aluvión aconsejó ayer cerrarlos y subrayar un presunto apoyo popular. La prensa extranjera ha alertado del peligro de liquidar los corsés que el clarividente Deng Xiaoping estableció tres décadas atrás para evitar el exceso maoísta. Pero las críticas también llegaron desde dentro. Las alusiones a la dinastía norcoreana, las cuatro décadas en el poder de Mugabe en Zimbabwe o la democracia apenas formal de Rusia han sido ubicuas en las redes sociales chinas. "Es una locura absoluta -opina Lin, ejecutiva de 28 años de una compañía cinematográfica-. No hay solución para este país, vamos hacia un terreno que temíamos. Xi no quiere ser presidente, quiere ser emperador".

Queda por resolver si la marea bajará pronto. Para Jonathan Sullivan, del Instituto de Políticas Chinas de la Universidad de Notthingham, las protestas han sido sobreestimadas. "No veo un gran estímulo para el descontento público. La clave radica en los resultados de Xi y hasta dónde extenderá los controles sociales. Si completa la reforma económica y establece el liderazgo global de China al tiempo que mantiene los niveles de libertad en la sociedad, creo que disfrutará de apoyo popular", comenta.

Xi disfruta de apoyo popular y las purgas de sus contendientes han permitido que acumulara títulos con frenesí. Recibió la jefatura de la Comisión Central Militar de inmediato cuando su predecesor, Hu Jintao, esperó tres años. Preside el país, el partido y el ejército, ha añadido el título simbólico de hexin o núcleo que define a los líderes incuestionables y del último Congreso salió con su doctrina ("Pensamiento de Xi Jinping sobre una nueva era de socialismo con características chinas") grapada a la Constitución. Esa enmienda en la Carta Magna lo empujó al olimpo junto a Mao y Deng, artífices de la China contemporánea. Muchos juzgan hoy su hambre de desmesurada.

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