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Italia llega a la recta final de la campaña resignada a no tener ganador

Fuente: Archivo
Los partidos mayoritarios coinciden en que ninguno lograría el 40% de los votos para intentar formar gobierno; la izquierda, la derecha y los antisistema rechazan acuerdos
Elisabetta Piqué
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27 de febrero de 2018  

ROMA.- Es curioso. Italia se apresta a votar el domingo que viene en elecciones generales que deberán renovar el Parlamento y, en un clima de incertidumbre total, ya muchos no descartan la posibilidad de celebrar nuevos comicios.

Aunque parece difícil de comprender en otras latitudes, según los últimos sondeos -que por ley pudieron publicarse por última vez el 16 de febrero pasado-, ningún contendiente logrará ganar los votos necesarios para poder formar gobierno.

Es decir, como ya sucedió en los últimos comicios, en 2013, la gran ganadora será la ingobernabilidad, muy conocida -y nada temida- por los italianos, que desde 1949 han tenido nada menos que 64 gobiernos. Italia tiene un sistema parlamentario y los gobiernos nacen y mueren en el Parlamento.

Todos los sondeos indican que el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), creado por el cómico genovés Beppe Grillo, ganaría la contienda con entre el 25% y el 27% de los votos (algunas encuestas incluso hablan de un 30%). Pero eso no basta.

Debido a una ley electoral compleja, que combina el sistema mayoritario simple y el sistema proporcional -aprobada en verdad para evitar que el M5E llegue al poder-, es necesario el 40% de los votos para poder formar gobierno. Cifra prácticamente imposible de obtener en Italia por un solo partido. Ya en las elecciones de 2013, el M5E fue el partido más votado, pero no pudo formar gobierno.

Sobre la base de una ley electoral -que ahora todos critican- que favorece las coaliciones, la alianza de centroderecha formada por Forza Italia, el partido del expremier y magnate Silvio Berlusconi; la xenófoba Liga Norte, de Matteo Salvini; Hermanos de Italia, y Nosotros con Italia es la gran favorita. Sumaría el 37% de los votos, pero no llegaría al crucial 40%.

La coalición de centroizquierda liderada por el Partido Democrático (PD) -agrupación que ha perdido dramáticamente consensos-, junto a otros partidos, también quedaría lejos de ese umbral.

La única solución de la ingobernabilidad sería que las fuerzas políticas pudieran sellar una larga intesa, es decir, un gran acuerdo. De hecho, desde hace meses se habla de un posible pacto entre el PD y Forza Italia (el "Renzusconi", por el expremier y secretario del PD, Matteo Renzi, y el partido de Berlusconi).

Con sus 81 años, y más allá de los escándalos judiciales y sexuales, Berlusconi, comparado con la xenófoba Liga Norte, un socio improbable, aparece como mucho más moderado, menos populista y confiable. En los últimos días hasta se habla de un acuerdo secreto entre la coalición de centroizquierda, el M5E -que se la pasa diciendo que nunca hará arreglos con nadie- y Libres e Iguales, un nuevo partido de izquierda nacido de la división del PD.

Pero al momento, al menos de palabra, los principales líderes rechazan un gran acuerdo. Y adelantan que, si nadie logra la mayoría, la mejor opción será volver a celebrar nuevas elecciones.

"Nunca habrá acuerdo con los populistas y los extremistas", advirtió anteayer Paolo Gentiloni, primer ministro saliente, del PD, personalidad muy popular -a diferencia de Renzi-, que muchos ven con buenos ojos para volver a liderar un gobierno.

"Si no habrá mayoría clara, será necesaria una nueva ley electoral con un premio de mayoría y luego volver al voto", dijo Walter Veltroni, exalcalde de Roma y figura noble del PD, en un mitin junto a Gentiloni.

El joven Luigi Di Maio, candidato a premier del M5E, de 31 años, advirtió lo mismo. "Estamos alrededor del 30% (de los votos), con un potencial hasta del 35%; hay un PD en torno del 20% y una centroderecha en torno del 35%. La noche de las elecciones haremos un llamado a los partidos para que haya una convergencia sobre los temas. Pero no veo arreglos y entonces la única alternativa es volver a votar", dijo.

Coincidió Berlusconi, que adelantó que antes de recurrir a inciuci -palabra con la que se habla en términos despreciativos de "arreglos"-, es mejor volver a las urnas. "No estoy de acuerdo con la palabra ' inciuci': en Alemania hay una coalición hecha a la luz del sol, muy distinta de un acuerdo secreto. No habrá ninguna posibilidad de hacer una coalición con este PD, por lo que será necesario volver a votar", indicó el Cavaliere.

En un escenario tripolar -centroderecha, centroizquierda y M5E- y especialmente difícil -en comparación con las últimas elecciones-, el M5E, que odia llamarse "partido", es la única agrupación que ha presentado, con nombre y apellido, su candidato a primer ministro: Di Maio. En un clima surrealista, este ha anunciado en los últimos días quiénes serían los ministros de su eventual (e imposible) gobierno.

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