La jerarquía de Lautaro Martínez desató el nudo para que Racing festeje y Sampaoli lo apunte para el Mundial

Copa Libertadores Round
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Racing Club

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  • Lautaro Martínez /
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  • Lautaro Martínez /
  • Augusto Solari
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Cruzeiro

Cruzeiro

  • Giorgian de Arrascaeta /
  • Róbson Michael Signorini
Fernando Vergara
(0)
27 de febrero de 2018  • 21:25

Son otros tiempos. Definitivamente y en todo sentido. Racing luce fresco, renovado. Atesora una joya, alguien tocado por la varita mágica. Lo disfrutan, celebran sus goles. Lo piden para el Mundial de Rusia. No es el único, pero Lautaro Martínez es uno de los tantos motivos por los que la Academia derrocha optimismo. Racing sentía la necesidad de confirmar que lo mostrado en la presente racha victoriosa no era casualidad, que esa preparación que había tenido un balance favorable exigía una confirmación. Lo hizo con un éxito 4-2 en un gran partido por el Grupo 5 contra Cruzeiro , otro de los apuntados para animar la Copa Libertadores .

Racing llega con una nueva ilusión en el plano internacional, allí donde el club de Avellaneda se clasificó a la Copa Libertadores en tres de los últimos cuatro recorridos. La presencia del emblema Diego Milito en los pasillos, una vital bocanada de impulso; en la cancha, una prueba de carácter superada para el conjunto que prepara Coudet. Todos argumentos para afianzar la marcha. Una cuestión no menor si se tienen en cuenta las experiencias vividas antes de 2014, con recortada presencia. Anoche, Racing volvió a afirmarse sobre una actitud comprometida, con esa imagen reconstruida e incisiva.

El primer gol de Lautaro Martínez

El empate de Cruzeiro

El segundo gol de Lautaro

El tercer tanto de Lautaro

Robinho, de tiro libre, descontó

Solari puso el 4-2

Y mucho tiene que ver en esa sonrisa amplia la presencia de Lautaro Martínez, que disfruta y aprovecha su mágico pasar: marcó un hat-trick en su debut en la Copa Libertadores; Jorge Sampaoli, que prácticamente tiene un abono en uno de los palcos del Cilindro, observó otro examen aprobado y una muestra de carácter en esa pelea que libra el juvenil por atrapar uno de los cupos en la lista de delanteros que viajarán a Rusia 2018. La inteligencia y la tranquilidad para definir relucen entre sus tantos atributos. Y su vasto repertorio dentro del área parece aumentar en cada partido.

Así, la Copa aparece como objetivo prioritario para Racing, que desanda su novena participación. Sin Eduardo Coudet en el banco de suplentes -cumplió la fecha de suspensión de cuando era entrenador de Rosario Central-, igualmente se percibe en el ambiente de la mitad de Avellaneda una sensación que envuelve y esperanza: la propuesta que ofrece el Chacho genera empatía entre los simpatizantes. El equipo ataca, presiona, recupera con intensidad y somete a sus adversarios con un juego, por pasajes, aceitado.

Cruzeiro llegó a Avellaneda con una racha favorable: había ganado los últimos seis partidos del torneo de Minas Gerais y acumulaba nueve fechas sin perder. Con la cabeza en la Copa Libertadores, Mano Menezes reservó en el campeonato estadual a diez futbolistas para este duelo con Racing. Y en varios momentos mostraron decisión para avanzar y lastimar cuando incursionaron en el campo rival. Ahí asomaron los reflejos y la rapidez de piernas del arquero Juan Musso; también, el guiño de los postes.

La inteligencia de Neri Cardozo para encontrar los espacios desde donde conducir a Racing fue inclinando el desarrollo. Centurión, en algunos lapsos, pudo dejar algunas pinceladas de show en la cancha. Con ellos, Racing también se anima creer que no hay misión imposible. Pero todo el protagonismo fue propiedad de Lautaro Martínez, que le dio tranquilidad al conjunto cuando más lo necesitaba. Abrió la noche al conectar un tiro libre en forma de centro de Cardozo; aumento al capitalizar un rebote y selló su faena con un cabezazo. Hizo todo. Si hasta el empate transitorio de Cruzeiro se gestó después de una pelota que el bahiense perdió en la mitad de la cancha.

En una de las plateas, Guillermo Francella se abrazaba con su familia y miraba incrédulo a un intérprete distinguido. Hubo tiempo para un tiro libre calibrado de Robinho -que avivó fantasmas-, hasta que llegó la sentencia de Solari.

No se guardó solo la pelota Lautaro Martínez. Porque antes, durante y después, se llevó la más maravillosa música para sus oídos: "Para Lautaro, la selección.".

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