Mauro Zárate y un regreso contrarreloj: la ansiedad y cómo incorporar la idea de Heinze en tiempo récord

Rodolfo Chisleanschi
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28 de febrero de 2018  • 23:59

Vélez Sarsfield vive una situación prácticamente inédita. Es el segundo equipo con mayor tiempo de permanencia en Primera División después de Boca. Está entre los grandes desde 1943, cuando ascendió luego de bajar de categoría por única vez en su historia tres años antes, y prácticamente nunca coqueteó con los últimos puestos de la tabla. Mucho menos en las últimas décadas, cuando la hinchada del Fortín se habituó a pelear y festejar títulos, dentro y fuera del país.

Pero ahora le tocó arremangarse y luchar abajo, hacer cuentas para sufrir fecha tras fecha calculando promedios. Esa incertidumbre por el futuro cercano fue la que convocó a Mauro Zárate, la que promovió su retorno al club de sus amores.

-¿Cómo llevás la mochila de que te consideren el salvador?

-Es una linda responsabilidad, me agrada y hasta te diría que la quise desde el primer día que firmé.

-¿No te genera ansiedad? En estos primeros partidos, en ciertos remates al arco dio la impresión de que jugás acelerado...

-Un poco sí, la verdad. Me fastidia equivocarme por tomar una mala decisión en una jugada y me doy cuenta de que es por eso. De hecho lo estoy trabajando con el psicólogo del club. Soy muy autocrítico, todo el tiempo quiero mejorar y estar al cien por ciento.

-¿Con qué Vélez te encontraste?

-Por un lado, con una situación en la que tenemos que lucharla muchísimo para ser nosotros los que generemos esa suerte que en los primeros partidos no estuvo y que contra River parece que empezó a cambiar. Y por otro, con un lindo grupo en el que no hay peleas y todos tiramos verdaderamente para el mismo lado.

-El año pasado fueron los pibes de las inferiores quienes sostuvieron al equipo. ¿Los ves ya con la madurez necesaria para este tipo de peleas?

-No sé si están maduros, pero sí escuchan los consejos y entienden perfectamente el momento que vive el club, eso ya es importante y ayuda mucho.

-¿Es muy difícil entender el sistema de juego que pretende el entrenador Heinze?

-Difícil no es la palabra para definirlo. Tenés que concentrarte mucho y meterle muchas ganas y trabajo a lo que te pide.

-¿Se puede mantener la concentración durante 90 minutos?

-Creo que sí. Veo más complicado sostener el ritmo para mantener la presión constante que queremos hacer. Tenemos que aprender a dosificarnos un poco mejor para no notar tanto el cansancio en los últimos minutos.

-Debe ser complicado armar un equipo mirando de reojo la tabla de promedios.

-No es solo armar un equipo: es la idea general de juego. Todo es muy diferente a lo que se acostumbraba en el club y se necesita tiempo, pero creo que fuimos incorporando lo que quiere el técnico. Los primeros dos partidos costaron, aunque con Chacarita tal vez el empate hubiera sido justo. Después, con Patronato merecimos los tres puntos, fallamos un poco en defensa pero en ataque se jugó muy bien, igual que contra Belgrano y el sábado pasado con River. Quiere decir que el trabajo está viéndose de a poco y que vamos a seguir mejorando.

-En lo individual, fuiste modificando tu posición. Empezaste tirado muy atrás, ahora volviste a tu puesto de centrodelantero. ¿Dónde te sentís mejor?

-Me parece que el cambio a partir del partido contra Belgrano fue positivo. Cuando me movía un poco más atrás generaba mucho con la pelota, pero tal vez en defensa no hacía el trabajo completo que necesitaba el equipo. El Gringo nunca me pidió: "Haceme esto o lo otro en defensa", pero yo mismo sentía que en ciertos momentos el equipo precisaba otra cosa. Igual, si me dice que vuelva a jugar más retrasado no tengo problemas.

-¿Cómo ves la evolución de Vélez desde ahora y hasta el final del campeonato?

-Lo único que no podemos hacer es cometer errores, ni siquiera mínimos, porque ya quedó demostrado que terminan lastimándonos mucho o acaban siendo directamente goles en contra. Cuidando esas pequeñas cositas, estamos en condiciones de darle pelea a la mayoría de los equipos del fútbol argentino, de merecer ganarles, como el otro día a River, y para conseguirlo solo tenemos que pensar en no equivocarnos nosotros.

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