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Las muñecas del Jequitinhonha, o de cómo el barro hizo famosas a sus mujeres

Soledad Gil
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28 de febrero de 2018  • 15:30

"Cuando termines de recorrer el valle, a la altura de Porto Seguro, te vas a dar cuenta de que reconocés la mano de cada artesana, aún antes de ver la firma", me adelantó Márcia en la Pousada do Capão de São Gonçalo do Rio das Pedras antes de partir.

Mujer sentada, obra de una de las artesanas más encumbradas: Zezinha.
Mujer sentada, obra de una de las artesanas más encumbradas: Zezinha. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Yo miraba esas figuras de todo porte - de los 10 cm hasta casi el metro de alto-, y, honestamente, dudaba. Era como una legión de barro, pero no como los Guerreros de Terracota sepultados en Shanghai, que son todos soldados del mismo ejército: estas conformaban huestes pero de bonecas solitarias. Mulatas, blancas, negras, con niños en el regazo, en el vientre, en el pecho. Están las que dan de mamar, las que aparecen sentadas, las novias vestidas de blanco. Hay hombres. No abundan, pero algunos hay. Tal como en el valle. Así estas piezas representan personas y escenas de la vida cotidiana, a lo largo de un vasto territorio rural que, a falta de gente, se reproduce calladamente en barro.

Rita Gomes Lopes modela en su taller de Campo Alegre.
Rita Gomes Lopes modela en su taller de Campo Alegre. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Muy pocos brasileños han andado por aquí. Por sus características, la fisonomía de las muñecas les resulta bastante conocida, pero ocurre como con los ponchos salteños: todos sabemos de ellos, pero ¿cuántos hemos ido hasta el rancho, bajo el algarrobo a ver el telar? El valle del Jequitinhonha supo ser, además, una de las regiones más pobres del país. De hecho, el origen de esta tradición está relacionado con que las mujeres se quedaban solas gran parte del año ya que sus maridos partían de marzo a noviembre a trabajar en la producción de azúcar y alcohol en las refinerías del interior de San Pablo. Sin más ingreso que el de la roça (huerta), ellas iban a la feria a vender su cosecha, sus animales y, de paso, sus cerámicas para solventar los gastos del hogar.

El río nace a pocos kilómetros de Serro, muy cerca de Diamantina (que bien puede ser el final o el principio de otro circuito más conocido: el de las ciudades mineiras), y desemboca unos 1000 km más allá, en Belmonte (estado de Bahía) a unos 70 km de Porto Seguro. En el camino, mayormente parte de la BR 367, no hay ningún poblado con estrellitas de esas que ponen las guías, el recorrido no figura entre los imperdibles de ningún tour. Y sin embargo, ver a esas mujeres en acción resulta un viaje inspirador y que compensa cierta monotonía en el paisaje con la calidez de las artesanas que están siempre bien dispuestas a recibir a los turistas.

Talleres de cerámica en hogares humildes: una postal cotidiana en el valle de Jequetinhonha.
Talleres de cerámica en hogares humildes: una postal cotidiana en el valle de Jequetinhonha. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Eso sí, es imprescindible contar con auto. Y les digo más. Les van a dar tantas ganas de traerse todas las muñecas del valle, que probablemente acaben considerando si no hubiese sido mejor ir con auto propio que alquilado. La sola idea de que vía aérea les partan el cuerpo a estas bellezas y las dejen sin alma, solo puede rebatirse con la dura realidad de la distancia. Lamentablemente, Belo Horizonte ( o Rio de Janeiro y San Pablo en versión de pasajes más económicos) quedan muy lejos como para pensar seriamente en manejar desde este confín argentino. Pero. ganas no les van a faltar.

El largo río

El impronunciable nombre de este cauce deriva de una práctica de los indios botocudos que dejaban por la noche una red lista para cazar peces, y constaban al día siguiente que la jequi (red) tinha (tenía) onha (peces): Jequitinhonha.

Arcoiris sobre el río Jequitinhonha.
Arcoiris sobre el río Jequitinhonha. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Nace como típico río de montaña, estrecho y pedregoso, en la Serra do Espinhaço y se va ensanchando hasta cobrar dimensiones de río literario, rojizo, rodeado de restos de Mata Atlântica, que los canoeros cruzan lentamente. De sus 1086 km, 888 km transcurren en suelo mineiro y sólo 198 km en Bahía. Con 85 mil kilómetros cuadrados, esta cuenca representa el 14% del estado de Minas Gerais. Geográficamente, el valle se divide en tres regiones: la del Alto Jequitinhonha (cerca de Diamantina), la del río Medio (con eje en Araçuaí) y la del Bajo (Almenara).

La del Alto Jequitinhona es la porción más productiva a nivel del artesanato en cerámica. Los epicentros son las ciudades de Turmalina y Minas Novas, muy próximas entre sí. Como centros urbanos carecen de interés turístico, pero sirven de base de servicios para recorrer la zona. De hecho, Minas Novas tiene un hotel nuevo donde es menester pasar por lo menos dos noches para visitar Campo Grande, Campo Buriti y Coqueiro Campo, un trío de poblados rurales que comparten el "campo" en el nombre y hasta alguna que otra calle: no hay carteles para llegar (dicen que los han puesto pero se los roban) y no está claro dónde empieza uno y termina otro, por lo que es buena idea llevar las coordenadas de GPS de cada uno.

Horno de barro donde se cuecen las figuras de cerámica. En Cachoeira do Fanado.
Horno de barro donde se cuecen las figuras de cerámica. En Cachoeira do Fanado. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Sus respectivas asociaciones de artesanos están organizadas no sólo para la venta de piezas, sino también para la recolección del barro, materia prima de sus obras, en un mismo barreiro. La extracción de la arcilla negra es un trabajo colectivo que reúne mujeres, hombres y niños, y también algún que otro obrero especialmente contratado, el alquiler de una retroexcavadora y un camión transportador. No es moco de pavo. Tarea compleja que realizan una vez al año (después de procesado el barro puede conservarse en plástico durante meses), es una constatación más de que la cerámica del Jequitinhonha dejó de ser una cuestión local y de ferias para convertirse en una producción que cautiva a galerías de arte, museos y coleccionistas.

Deuzani Gomes dos Santos, artesana de Coqueiro Campo.
Deuzani Gomes dos Santos, artesana de Coqueiro Campo. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Las artesanas pueden seguir siendo las viúvas da seca (viudas de la sequía), como se las llamaba en los 70 cuando el proceso comenzó, pero ahora las más famosas están más cerca de la imagen de candidata apetecible que de la de pobrecita que atendía la huerta, cocinaba, cuidaba a los chicos y de paso, cocía alguna panela (olla) de barro para llevar a los mercados.

La intervención del Estado a través de la creación del CoDeVale (Comissão de Desenvolvimento do Vale do Jequetinhonha) hacia 1970 tuvo bastante que ver. Esa comisión se encargaba de fomentar el desarrollo cultural de la región no sólo a través de talleres, capacitación, acceso al crédito y creación de tiendas de venta en Belo Horizonte, sino que adquiría las piezas de las artesanas. Así, con el paso de los años, la demanda del público hizo que las bonecas y otros enfeites, como llaman a las piezas decorativas (vasos con flores, gallinas de Angola, vasijas) ganaran más adeptos que las utilitarias. Con las necesidades básicas cubiertas, las mujeres pudieron lanzarse a explorar y, al mismo tiempo, perfeccionar notablemente la técnica. Las figuras humanas se volvieron menos rústicas y más expresivas, el modelado dejó de ser liso y ganó en texturas y la extracción y tratamiento de los oleios -los colores naturales con los que pintan sus obras- se fue sofisticando con hervores, colados y otras cuestiones que les dan un brillo extraordinario.

Las figuras conforman pequeños "ejércitos" de barro.
Las figuras conforman pequeños "ejércitos" de barro. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

El valle, por su parte, está más seco y explotado que antes. Los minerales que le dieron nombre a Diamantina, Minas Novas y Turmalina se agotaron y sin embargo, el lugar ya no merece los motes de "Vale da Morte", "Vale da Fome" y Bolsão da Miséria" que supo tener. Entre 1972 y 1985 fueron plantadas 420 mil hectáreas de eucalipto para celulosa, con lo que el problema del agua se agudizó, pero la pobreza ya no es la postal más característica de la región.

Las artesanas

Después de hallar Coqueiro Campo y pasar por la Asociación local, el segundo desafío fue lanzarnos a la aventura de entrar a la casa de estas mujeres, descubrirlas trabajando y pedirles permiso para sacarles fotos. Para nuestra sorpresa, están entrenadísimas, son super amables y hasta se las nota acostumbradas. Por supuesto que hay algunas más profesionales que otras, pero casi todas han pasado por un taller o una capacitación que les enseñó que un suco de manga no se le niega a nadie y que un rato de charla y explicación acerca de qué están haciendo tampoco. Por si le da "rollo" el hecho de no poder comprar y salir con lembrançinha (recuerdito) de cada visita, sepa que ninguna se ofende por eso, y que además casi nadie tiene consigo obras para vender: para eso están las Asociaciones, adonde llevan su producción.

Muñeca en el centro de artesanos de Minas Novas
Muñeca en el centro de artesanos de Minas Novas Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Las casas de las artesanas suelen identificarse con una figura bien expuesta en la puerta de entrada. Son decenas por pueblo y acaban siendo cientos a lo largo del valle, por lo que el mejor consejo es elegir las piezas que más le gusten en las Asociaciones, fijarse quién es la autora, preguntar en qué pueblo está y una vez allí, consultar dónde vive. Mientras le cuentan cómo modelan, cómo pintan, cómo hornean (le dicen "queimar") en el forno a leña que está en todas las casas, notará lo accesibles que son. A poco de haber conocido a Adriana en Coqueiro Campo, la hija de Aparecida, ya nos habíamos desayunado de que todos los oleios cambian de color después de la queimada: el tabatinga (característico tono blanquecino) es negro antes de quemar, el tauá rojo es originalmente naranja y el celeste de los ojos de algunas se obtiene moliendo las hojas del maracujá. Tomá suco.

Zezinha

Maria José Gomes da Silva: la célebre Zezinha, en su taller de Coqueiro Campo.
Maria José Gomes da Silva: la célebre Zezinha, en su taller de Coqueiro Campo. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

El siguiente paso fue ir a conocer a una de las autoridades máximas, Maria José Gomes da Silva, más conocida como Zezinha. Después de dona Isabel Mendes da Cunha (una de las "próceres" de esta tradición, que murió en 2014 con 90 años), Zezinha es, con 50, una de las más cotizadas del valle. Su historia acaba siendo como la de todas, pero con bonus de final extra-feliz, puesto que al cabo de más de 20 años de dedicarse al barro (saber heredado de su madre, y a su vez de su abuela), logró que las piezas que empezó vendiendo por R$ 40 ahora valgan bastante más de R$ 1.500. Claro que si bien ayudaron el CoDeVale, la Sebrae y demás entes oficiales, basta ver las piezas de Zezinha para comprender por qué destaca entre sus pares: la expresión del rostro, la posición de los cuerpos, la actitud, la textura, todo colabora a la emoción que provoca mirar de frente a estas pequeñas figuras que son producto de la tierra y la experiencia de quien les da la vida, sin intervención de escuelas, ni vanguardias, ni academias.

Las novias vestidas de blanco son un clásico entre las "bonecas". Las más cotizadas son las de Zezinha.
Las novias vestidas de blanco son un clásico entre las "bonecas". Las más cotizadas son las de Zezinha. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Desde 1998, la producción de Zezinha se limita a las bonecas (la cerámica utilitaria fue desterrada de su vida) y desde 2003 que sólo trabaja por encargo. Ulisses, su marido, dejó su empleo en la caña de azúcar para convertirse en el manager de su esposa. Su casa de Campo Buriti fue rebautizada "Paraíso das Artes" -con obras expuestas en el jardín y el interior- y la familia entera, incluidas las hijas Aline y Cláudia, reciben con una sonrisa. Ah, un detalle: fue la única de todas las que visité que tiene el rollo de plástico con burbujitas para embalar.

Una familia: marido, mujer y niño. Con la firma de Zezinha.
Una familia: marido, mujer y niño. Con la firma de Zezinha. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Bonecas y más bonecas

Maria Salvina Silva pinta los ojos de su muñeca en Cachoeira do Fanado
Maria Salvina Silva pinta los ojos de su muñeca en Cachoeira do Fanado Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Siguiendo mi propio consejo y después de haber conocido a Rita Gomes Lopes y Deuzani, me puse en campaña para encontrar a Maria Salvina Silva en Cachoeira do Fanado. Me había cautivado una pieza de ella en el Centro de Artesanos de Minas Novas. Fuimos, vinimos, preguntamos, nos perdimos y llegamos. Estaba pintando ojos. La figura que tenía encima no me pareció tan linda como la que vi en Minas Novas, pero reconocí "la mano". Salvina me contó que ella también aprendió de su madre y me bastó ver una obra de su progenitora para comprender que -al igual que Zezinha, que Adriana, y que tantas otras-, las hijas han superado a las madres, probablemente porque la generación entera tuvo la oportunidad de profundizar en el desarrollo de un arte que, lejos de desaparecer, está en plena efervescencia.

Araçuaí

Salimos del Alto Valle y nos metimos en el Jequitinhonha Medio, parando en Araçuaí. Para llegar es mejor tomar por Francisco Badaró que por Virgem da Lapa. Hasta enero de 2011, el único trecho de tierra es el que llegaba hasta Berilo. Araçuaí tiene mejores servicios que Minas Novas y una gran importancia a nivel histórico, pero la calidad de las bonecas actuales es bastante inferior.

La visita al Centro de Artesanos puede resultar, si no lo sabe, un poco decepcionante. La ciudad es, sin embargo, buen punto de partida para lanzarse hacia Caraí, Padre Paraíso e Itinga, donde residen otros artesanos célebres, como Noemisa Batista dos Santos. También es donde vive Lira Marques, ceramista y cantora que, junto al holandés Frei Chico, investigó y formó el coro Trovadores do Vale en 1970, tarea que implicó el rescate de la música popular de la región. José Pereira dos Santos, del Centro Cultural Luz da Lua es una excelente fuente: ha ido varias veces a lo de Noemisa, trató a Frei Chico y conoce mucho a Lira Marques. Al cabo de hablar un rato con él, comprendí que el compromiso de Lira con la cultura del valle es tan grande, que una visita breve iba a resultar insuficiente, y preferí seguir camino.

Final del viaje

La BR 367 desde el cruce con la BR 116 que va a Ponto dos Volantes y Jequitinhonha está en mal estado, con muchos pozos. El río se iba ensanchando a medida que el vigor del barro y sus bonecas iba menguando y el viento traía consigo el característico olor del mar.

Los "oleios" o pigmentos naturales con los que las artesanas pintan sus figuras.
Los "oleios" o pigmentos naturales con los que las artesanas pintan sus figuras. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Para cuando llegamos a Belmonte, ellas eran casi un recuerdo. Pero todo resurgió unos días después, ya relajados y disfrutando de la playa de Trancoso. Fuimos al Quadrado a pasear y vimos en la vidriera tres perfectos ejemplares made in Jequitinhonha. Era raro verlas ahí, iluminadas, conviviendo con arte pop y esculturas en madera. Entré enseguida a preguntar quién era la autora. "Dona Isabel, creo", me dijo la vendedora. Yo sabía que no. Era fácil reconocer que esa no era dona Isabel. Resultó ser Irene, prima de Zezinha, a la que no tuve oportunidad de conocer. Pero se notaba el parentesco, el aprendizaje, los trazos. Es cuestión de familia.

DATOS ÚTILES

Dos o tres días en Minas Novas, uno o dos en Araçuaí y uno en Almenara son suficientes para relevar el valle.

São Gonçalo do Rio das Pedras

Pousada do CapãoT: (0055-38) 3541-6068 Sus dueños, Peter y Márcia son fanáticos de la cerámica del Valle. Tienen buena llegada con varias de las artesanas y armaron una Loja (negocio) en la posada donde venden piezas de calidad. Cuentan con 8 chalets repartidos en el parque y 4 cuartos en la casa principal.

Minas Novas

Grande Hotel Minas Novas Nossa Senhora Aparecida, 90. T: (0055-33) 3764-1993/ 1228. grandehotelminasnovas@gmail.com Hotel cómodo y de buenas dimensiones. Camas con sommier, aire acondicionado, piscina.

Associação Cultural. T: (0055-33) 3764-2451. Está en el Casarão Cultural o Sobradão, como lo llaman. Construido en 1821 es el único edificio de cuatro pisos de la ciudad. Tiene 59 ventanas que se destacan en una esquina del centro. En la planta baja funciona la Asociación de Artesanos, con objetos provenientes de todos los poblados productores y en el primer piso pueden apreciarse algunas piezas históricas. De lunes a viernes, de 8 a 17 horas.

Campo Buriti

S 17° 20' 53.4'' W 42°36' 18.7''

Zezinha. C: (0055-33) 9104-0005

Adriana. C: (0055-38) 9938-2191

Deuzani. C: (0055-33) 9115-0520. Es una de las más preparadas, y configuró su casa como taller para clases y "receptivo familiar". Con reserva previa, es posible quedarse a dormir y comer, y recibir clases de modelado y/o pintura.

Coqueiro Campo

S 17° 20' 24.5'' W 42°36' 8.7'' Associação dos Artesãos. T: (0055-38) 3527-0024. Atiende Valdirene.

Campo Alegre

Associação dos Artesãos. T: (0055-38) 3527-0025

Furquilha

S 17° 19' 44.7'' W 42° 29' 26.4''

Cachoeira do Fanado

S 17° 21' 22.2'' W 42°33' 14.7''

Araçuaí

Village das Minas. Rua Montes Claros, 1534 Santa Teresa. T: (0055-33) 3731-2952. villagedasminashotel@bol.com.br Nuevo hotel con 24 impecables habitaciones.

Pousada das Araras. Rua Montes Claros, 100. T: (0055-33) 3731-1248. contato@pousadararas.com.br

Luz da Lua. Rua Dom Serafim, 426 T: (0055-33) 3731-4662. luzdaluacultura@bol.com.br Centro cultural a cargo de José Pereira dos Santos.

Almenara

Pousada Sol Nascente Av. Olindo de Miranda 700. T: (0055-33) 3721-1820. Hotel sencillo en pueblo con servicios limitados. R$ 120 la doble con aire; R$ 100 con ventilador. Incluye desayuno.

Las Artesanas

Las figuras de cerámica representan, por lo general, a mujeres, aunque también hay enseres, flores y casitas.
Las figuras de cerámica representan, por lo general, a mujeres, aunque también hay enseres, flores y casitas. Fuente: Lugares - Crédito: Soledad Gil

Las artesanas son, en general, mujeres que habitan en lugares modestos, pero que distan mucho de ser un rancho. Más que de la huerta, suelen vivir de sus obras, y tiene noción cabal de lo que vale su trabajo. Además acostumbran vender en las Asociaciones de los pueblos, y no en sus casas. Evite el regateo.

Los precios varían muchísimo según el prestigio y la trayectoria de cada artesano. Una muñeca pequeña, de unos 8 o 10 cm de alto puede arrancar en R$ 10, y una obra pequeña, de 20 o 30 cm, unos R$ 120. pero una boneca de Zezinha, cuya firma ya cotiza más alto, es difícil que baje de las cuatro cifras.

Ninguna de ellas, de la más anónima a la más famosa, se maneja por e-mail. Ni lo intente. Para encargar algo, debe contactarlas por celular.

Si alquila un auto con motor "flex" sepa que quiere decir que acepta nafta y alcohol indistintamente.

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