La CGT no fue al Congreso y toma distancia del rumbo económico

Los gremios no asistieron al Congreso para escuchar a Macri, pero los diputados de izquierda le enrostraron los despidos
Los gremios no asistieron al Congreso para escuchar a Macri, pero los diputados de izquierda le enrostraron los despidos Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Nicolás Balinotti
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1 de marzo de 2018  • 15:06

Desde que Mauricio Macri llegó al poder, se terminó la rutina sindical de reunirse a primera hora en la confitería Casa Blanca antes de ocupar algún palco del Congreso. Surcada por una crisis interna que se mantiene al rojo vivo, la CGT le dio otra vez la espalda al Presidente en la inauguración del año legislativo. Como sucedió el año pasado, no hubo dirigentes aliados, ni enemigos. Nadie.

La ausencia de la cúpula de la CGT no fue casual. Sin información previa sobre los ejes del discurso, los dirigentes más cercanos al oficialismo evitaron quedar ligados a una eventual mención sobre las mafias sindicales o a las protestas de Hugo Moyano.

Pero nada de eso ocurrió. Apenas hubo una referencia presidencial a la paritaria docente, en la antesala de un posible paro nacional de maestros y con la negociación salarial empantanada en casi todos los distritos del país. "No queremos que hagan política con la educación", apuntó Macri, esta vez sin dar nombres propios, como sí lo hizo el año pasado al dedicarle una chicana al kirchnerista Roberto Baradel .

Con tono conciliador y una premeditada omisión sobre los temas que generan rispideces con los gremios, como la apertura de las importaciones, el nuevo régimen jubilatorio y la baja en los costos laborales, Macri reimpulsó el proyecto de blanqueo laboral, al que prefirió denominar de "inclusión". Apuesta a reducir la informalidad, que alcanza hoy a uno de cada tres argentinos.

El blanqueo laboral cuenta ya con el respaldo de una mayoría de la CGT. "Sería una irresponsabilidad no resolver el tema. Ningún empresario va a registrar hasta que esto no se defina", dijo a LA NACION un jerárquico de la central peronista que mantiene buen diálogo con el gabinete macrista. Y justificó el faltazo gremial al Congreso: "El discurso es exponente de la nada misma por el contenido político. Tenemos diferencias económicas y no somos parte de este Gobierno".

Coincidió con el diagnóstico otro gremialista, cercano a Moyano.. Y Facundo Moyano, que asistió en calidad de diputado, señaló: "El Presidente no tuvo autocrítica y presentó pocos datos económicos. Cuando mencionó el 11% d crecimiento en inversión, olvidó decir que el 85% es timba financiera. Empeoró el déficit, la inflación, la deuda, el trabajo no registrado, impuesto a las ganancias".

Sobre el cierre de una presentación de 45 minutos, en el que las alusiones al movimiento obrero fueron fugaces y casi mínimas, Macri retomó la huella conciliadora y resaltó la institucionalidad del diálogo social. Pidió resolver los problemas juntos, entre sindicalistas, empresarios y el Estado. Pidió hacerlo "sin patoterismo ni extorsión". La respuesta gremial fue inmediata, casi en tiempo real. A través de twitter, Pablo Micheli, jefe de una de las dos CTA, lo calificó de mentiroso y recordó que su sector fue excluido de las denominadas "mesas de diálogo".

Sin menciones a Moyano y Baradel, los enemigos sindicales que identificó hoy la Casa Rosada, Macri sigue de cerca el rompecabezas de la interna de la CGT, que tuvo entre ayer y hoy dos capítulos que serán decisivos para la reconstrucción.

Por un lado, hubo ayer una suerte de catersis de los gremios cercanos a Moyano y no sorprendería que Juan Carlos Schmid , el representante del sector en el triunvirato de mando de la CGT, renuncie a su cargo en la cúpula. Sería el aislamiento total de los camioneros.

La otra cumbre que busca explorar un sendero hacia la reunificación de la central se concretará en el gremio de Sanidad, con casi todos los bastiones presentes: "los Gordos" (grandes gremios), "independientes" (estatales de UPCN y Aysa, y la Uocra) y los principales gremios del transporte como la UTA y los ferroviarios de La Fraternidad. El taxista Omar Viviani también impulsa estos encuentros. "Ir hoy a un confederal o llamar a una reunión de consejo directivo sería pegarnos un tiro en el pie", graficó la tensión interna un dirigente de peso.

El Gobierno se involucró a su manera en la puja sindical. Alienta la decisión de aislar a Moyano y reforzó la lógica amigo-enemigo con el viaje por Europa que encabeza por estos días el ministro de Trabajo, Jorge Triaca , con una comitiva de 12 sindicalistas aliados de segunda línea.

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