Mujeres cada vez más flacas

La moda descarnada no perdona ni un gramo más que la piel y los huesos. ¿Es simplemente una corriente fomentada por los medios de comunicación, los modistos y las industrias diet? En esta nota, las razones últimas por las que se somete voluntariamente al cuerpo a la carencia insalubre de alimento y una encuesta exclusiva de Graciela Römer.
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10 de noviembre de 1996  

"No comas ese pedazo de torta. Ahora no te das cuenta, pero cuando seas más grande te vas a arrepentir". Este comentario se lo hizo una adolescente de quince años a su prima, el día de su cumpleaños número once.

La obsesión por la flacura toca fondo en la sociedad de hoy, en la que estar delgada es importante para el 79% de las mujeres. Paradójicamente, en una era en la que la mujer occidental logró ser independiente, esta tendencia la esclaviza en nombre de la moda. Así lo hicieron en su momento aquellos corsets que casi cortaban la respiración.

El problema generalizado se hace visible aún más cuando golpea a personajes que están en el candelero. La modelo Raquel Mancini entró en coma tras ser anestesiada para someterse a una lipoaspiración; la misma semana había ocurrido algo similar a Claudia Liz, una famosa modelo brasileña de 28 años, a quien el deseo de eliminar dos kilos le ocasionó daños que fueron más que un susto; unos días antes, la flaquísima Valeria Mazza (a quien muchas adolescentes quieren parecerse) fue rechazada para modelar en el desfile de Gianfranco Ferré por estar supuestamente ancha de caderas; por su parte Claudia Schiffer se vio destronada por la británica Stella Tennant, máximo exponente de la mujer alfiler.

Los casos continúan entre la gente famosa, y se acrecientan de manera alarmante en varios países hasta adquirir rango de epidemia. Según la Sociedad Americana de Bulimia y Anorexia más de cinco millones de norteamericanos sufren desórdenes de la alimentación. El cinco por ciento de las mujeres adolescentes y adultas y el uno por ciento de los hombres tienen anorexia nerviosa o bulimia nerviosa. Cada año mueren unas 1.000 mujeres a causa de la anorexia nerviosa.

Pero este fenómeno aumenta en Argentina quizás porque hay un exacerbado, casi se podría decir desmesurado, culto al cuerpo. La obsesión llega al punto de que madres consulten al pediatra preocupadas porque los típicos pocitos de su bebé no sean celulitis.

La encuesta realizada por el Estudio Graciela C. Römer & Asociados para La Revista a 700 personas entre 17 y 55 años, en Capital Federal y conurbano bonaerense (cuyos resultados se irán revelando a lo largo de esta nota) descubrió que el 60% de las jóvenes que deberían estar ubicadas dentro de los parámetros de normalidad (según la tabla de peso y talla de la Metropolitan Life Insurance Company) se considera excedida de peso.

Pero no solo los jóvenes tienen esta preocupación, sino también las mujeres adultas, y los hombres en un número cada vez mayor. El 71% de las mujeres encuestadas, y el 56% de los varones están haciendo o han hecho algo para mantenerse delgados. Entre las mujeres un buen cuerpo no sólo es fuente de autoestima, sino que, para casi la mitad de ellas se ha transformado en la esencia de la sociabilidad. El 45% de las entrevistadas y el 37% de los hombres está de acuerdo con la frase hoy, si no mostrás un buen cuerpo no existís . El concepto tiene una fuerza mayor entre las jóvenes (55%).

Las consecuencias de esta manera de verse, producto de la cultura actual, pueden llegar a ser nocivas para la salud. Un estudio de la Fundación Manantiales (un centro de diagnóstico y tratamiento de las adicciones) entre 250 adolescentes en edad escolar dio como resultado que el 84% de ellos se cuidan en las comidas; el 25% comenzó a hacer dietas entre los 11 y los 13 años y el 25% entre los 14 y los 15 años; el 38% tiene una patología declarada; el 46%, un desorden alimentario.

Las razones para que esto suceda son varias y siempre diferentes en cada caso. En esta nota, múltiples perspectivas de una misma enfermedad social.

La experiencia del doctor Pedro A. Tesone, profesor adjunto de Nutrición de la Facultad de Medicina, indica que de cada dos personas que consultan a un médico especailista en nutrición, una ha probado alguna dieta publicada en revistas o libros, "He atendido mucha gente con diversos problemas, por ejemplo, muy alto colesterol por seguir una dieta inadecuada" explica.

Confirma este concepto el doctor Jorge Braguinsky, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obesidad. "El problema de la obsesión por la flacura -dice- se ve mucho más en Estados Unidos que en Europa, y en Argentina más que en el resto de Latinoamérica".

La primera y más superficial conclusión que surge es que está de moda ser flaco . Según Braguinsky el llamado mito de la delgadez como expresión de la belleza es un fenómeno moderno, pero para entenderlo mejor sugiere que nos remitamos a un libro llamado Gordos y flacos (1927), de Gregorio Marañón, un prestigioso endocrinólogo español. Hay un capítulo dedicado a la relación entre el peso y la moda, del cual extractamos algunos párrafos: "Para mí la moda obedece a motivos perfectamente reconocibles que son: motivos de utilidad, económicos y sexuales".

"Si examinamos algunas de las antologías iconográficas de la moda... lo primero que sorprende al hombre actual es que una mujer embutida en cualquiera de aquellos modelos trasnochados haya podido sugerir una pasión física...Es curioso observar que esta sucesión de modas guarda un cierto ritmo entre el recato y la desnudez. Taparlo todo, o enseñar cuanto se pueda".

Indudablemente esta era entra en la segunda opción esbozada por el doctor Marañón. Ropa ajustada, polleras mínimas, talles bajos, barrigas al aire, bikinis más que pequeñas. Hoy la moda se hace a un lado para dejar al desnudo un cuerpo que se mueve al compás del mandato de ser perfecto. Y perfecto, en la Argentina de fines del siglo XXI, significa descarnado.

La encuesta del estudio Römer reveló que la gordura se vincula con desaliño, abandono y enfermedad. La delgadez en cambio tiende a asociarse con situaciones positivas como elegancia, modernidad, dinamismo, atractivo con los hombres y éxito social. En segundo plano, sensualidad, belleza, seguridad personal y juventud.

"El deseo de estar delgado -continúa el doctor Braguinsky- choca con la realidad del mundo, en donde a nivel productivo (no a nivel de distribución) hay comida para toda la población. Una de las conclusiones del último Congreso Norteamericano de Obesidad fue que hay mucha preocupación por ser delgado mientras que paralelamente se asiste a un desarrollo progresivo de la obesidad. Entonces entran en juego los opuestos: mientras que una persona está en el consultorio del médico, habla de lechuga y tomate, pero en cuanto sale en la calle, se encuentra con una cantidad de tentaciones (hamburguesas, pizzas, helados, etc). A su vez también está frente a publicidades de ropa o productos diet que muestran físicos teóricamente modelo . Es decir, la persona choca constantemente con mensajes contradictorios".

En el libro de la norteamericana Naomi Woolf llamado El mito de la belleza (Emece, 1991) se hace referencia a cómo el mercado y el márketing pueden influir en la libre elección. "Esta alucinación inconsciente se hace cada vez más persuasiva debido a lo que hoy es una manipulación consciente del mercado: el desarrollo de poderosas industrias -una industria dietética de 32.000 millones de dólares, una industria cosmética de 20.000 millones de dólares, una industria de cirugía plástica de 300 millones...- todas ellas surgidas del capital originado a partir de las ansiedades inconscientes y que, a su vez, son capaces de explotar, reforzar y estimular la alucinación en una espiral cada vez mayor".

En Argentina esta tendencia también es aprovechada. Por ejemplo, según estudios de auditoría del mercado farmacéutico, se recaudaron 20 millones de dólares en el año 1995 con la venta de 900.000 medicamentos y alimentos antiobesidad.

Para el doctor Braguinsky la obesidad médica, asociada con el riesgo físico, debería ser el único parámetro para medir si una persona tiene que bajar de peso. "El criterio sociocultural es muy riesgoso y lleva a la enfermedad", dice. El peso adecuado se establece con tablas que miden el índice de masa corporal.

El 45% de las mujeres encuestadas y el 19% de los hombres optarían por la cirugía estética. El 22% dice que se haría una lipoaspiración en diferentes lugares del cuerpo. El precio de la belleza va más allá de los altos costos de las intervenciones de cirugía plástica.

Según Naomi Woolf "El hambre provoca dolor en las mujeres, y hace que dañen sus cuerpos. Los estudios señalan que una vez que se inicia la violencia, ésta va en aumento. En la actualidad, la cirugía plástica es la especialidad médica de más rápido desarrollo. Más de dos millones de norteamericanos, por lo menos el 87% de ellos mujeres, se habían operado en 1988, cifra que se triplicó en dos años".

Cuando la gente se inclina por el bisturí en pos de la belleza no se detiene a pensar el los peligros. "Hasta aplicar una inyección intravenosa constituye un acto médico riesgoso", dice el doctor Mario Castro, médico legista. "El tan escuchado me voy a hacer un toquecito no incuye pensar dónde, por qué, para qué y cómo".

Simplemente se tiende a minimizar los riesgos, en especial, de la anestesia total. "Puede producir desde un paro cardiorespiratorio, hasta un paro cardíaco reversible o irreversible. No es para asustarse, sino para demostrar que el acto de anestesiar es sumamente delicado y debe estar hecho por manos expertas".

"Si el paciente está muy preparado no tiene por qué sufrir accidentes, pero por lo general no se le explica cuáles son los riesgos. No hay ni remotamente la cantidad de juicios que van a haber en el futuro, que es cuando los pacientes tomen conciencia de sus derechos", concluye el doctor Castro.

¿Todo esto para llegar al famoso 90-60-90? No. Estas medidas parecen haber quedado en el pasado para reducirse significativamente.

Claudia Schiffer ya no califica. Quien retuvo hasta hace poco el codiciado título de top model, famosa por su cuerpo sinuoso y saludable, corre peligro de quedar fuera de carrera. Modelos transparentes como la novata Stella Tennant ahora lideran el ranking de las codiciadas figuras casi andróginas que pueblan las pasarelas y que tristemente se vuelven paradigmas de belleza entre miles de mujeres que dejan la vida por parecerse a ellas.

Eileen Ford, directora de la agencia de modelos internacional Ford dio su opinión a La Revista desde su oficina en la ciudad de Nueva York. "Creo que esta tendencia es terrible. No es buena, estética ni saludable. Las modelos siempre han sido delgadas, pero nunca al extremo al que han llegado actualmente. Ni siquiera es sentador porque se les ven todos los huesos y todas las líneas de la cara".

La creadora de la agencia que maneja las carreras de grandes estrellas de la pasarela como Naomi Campbell y Christie Turlington piensa que las revistas no deberían contratar para sus producciones a las modelos esqueleto. "Si las chicas así no trabajaran, esa flacura no tendría razón de ser".

Según Ford, en muchos países del mundo, incluyendo China e India la máxima aspiración de las jovencitas es ser modelo. Sin embargo en ninguno como en Argentina las modelos son protagonistas en todos los ámbitos. Hoy ser exitosa en esa profesión significa para miles de adolescentes, y también para sus familias, acceder con el solo atributo de la belleza a las altas esferas del poder y la gloria. En muchos casos se cree que caminar sobre la pasarela sustituye los muchos años de carrera terciaria o universitaria en donde el esfuerzo solía valer la pena para acceder a un buen puesto en el mercado laboral.

Trabajar en este rubro fashion representa moverse en un campo en donde puede haber más espinas que rosas. Para erradicar el mito de que la modelo es perfecta por naturaleza y sin ningún esfuerzo, Bárbara Lash, una de ellas, se atrevió a decir en el libro Secretos de modelos todas las verdades que quedan veladas tras los mantos de glamour . "No hay límites con respecto a lo que las modelos de hoy pueden hacer para ajustarse a normas cada vez más exigentes" dice Lash.

Esto sucede especialmente con las más jóvenes. "Las chicas de 20 años se inflan las bocas con sustancias que muchas veces producen pequeñas reacciones como bolitas en los labios. También se estiran los ojos, se agregan aumentan los pómulos etc. Las que son más perfectas hacen todo lo posible por mejorarse más. Constantemente están averiguando qué es lo que se pueden retocar".

¿Pero quién demanda esta exigencia inhumana de que sigan adelgazando? "Nadie te va a decir que adelgaces, pero cuando ves que la chica de al lado trabaja más porque está más flaca, tratás de estar acorde a las exigencias. Y hoy el mandato dice que cuanto más flaca, mejor".

Entonces se hace lo imposible por llegar al estado que satisface al mercado: "Fumar calma la ansiedad, se fuma mucho en esta profesión. Es común que antes de un desfile las modelos no coman. Durante la temporada alta las chicas pueden llegar a tomar solamente agua durante tres días. Después comen abundantemente y acto seguido toman laxantes. El chicle, el mate y el café son los mejores aliados para sacar el hambre".

Estos hábitos nada saludables dejan secuelas nada saludables: problemas de piel, de salud varios, anorexia y bulimia. "Mis uñas parecen de celofán, y los dientes se me rompen. Esto se debe a una dieta super estricta". Así lo afirma Bárbara, la autora del libro Secretos de modelos junto a su compañera Carolina Ripetta.

A pesar de que se conocen todas las nefastas consecuencias de esta moda, parecería que sigue avanzando. "En Europa y en Estados Unidos triunfa el look ambiguo, bisexual, la flacura total" dice Dolores Navarro Ocampo, consultora de moda, quien presenció en Inglaterra los últimos desfiles de la temporada. "Allá se hacen talles mínimos solamente para los desfiles. Después, en las boutiques, hay todos los talles. Creo que es una moda, y como tal, pasará. El peligro es que la gente tome esta tendencia al pie de la letra cuando cada uno debería hacerse fuerte en su estilo".

En la Argentina el problema de los talles mínimos está resultando discriminatorio para aquellas personas que no son extremadamente flacas. Pero por otro lado la diseñadora Paula Cahen D´ Anvers confiesa que cuando hizo talles grandes le quedaron colgados en el perchero. Es más, solía tener talles uno, dos y tres, pero tuvo que agregar el cero ya que las chicas que se compran ropa en su boutique llegan cada vez más flacas.

A Benito Fernandez, diseñador, se lo nota preocupado, pero a la vez inmerso en esta problemática. Lo mismo ocurre con María Juni, agente de prensa y relaciones públicas.

-¿Cómo ven a esta sociedad de modelos-modelo?

Benito: Hoy en día las modelos son cada vez más protagonistas y más parecidas entre sí. En la pasarela no las distinguís: están teñidas de rubio, extremadamente flacas, con las bocas inflamadas. Antes cada una tenía su físico y su estilo. Ahora son parte de una industria. Además veo que tienen una enfermedad por tener el físico perfecto. Todas terminan viéndose defectos. Es tal la presión y la sobreexigencia que es común que tengan inseguridades que las lleven a quebrarse anímicamente.

María: Yo represento a Xuxa, y ella jamás deja de comer. Puede estar en la mitad de una grabación, pero a la hora de almorzar todos tienen que parar. Es así como tiene buena piel, el pelo brillante...Me parece que esto está relacionado con un cambio generacional. Xuxa tiene 33 años y no forma parte de este histerismo generalizado por la flacura.

-¿En qué se nota lo que ustedes llaman histerismo?

María: Creo que acá se le dice gorda a la gente que no lo es.

-¿Qué pasa con las familias?

Benito: Antes las chicas llegaban a sus casas y sus madres les hacían un bife. Ahora a la noche se toman un café con leche para matar el hambre. Y la familia, como si nada.

María: Ahora muchas madres se preocupan por no engordar ellas, y por que no engorden sus hijos. Además las adolescentes vienen de una generación de madres con las lolas operadas y algún que otro retoque en la cara.

Benito: Mi hija de cuatro años me dice papá, estoy gorda, tengo panza . Evidentemente nosotros inconscientemente les estamos transmitiendo esto.

Y no es una cuestión de edad. Los vestidos del desfile que usan las modelos se los prueban las madrinas. Si les digo que lo pasó Mariana Arias, se sienten felices.

-¿Eligirías para un desfile a una modelo más rellenita?

Benito: No. Para cambiar, deberíamos cambiar todos.

-¿Cuál es el talle de las modelos?

Benito: 38.

-Pero muchas clientas deben usar talles más grandes...

Benito: Sí, pero el prototipo de talle es 38. Si tengo colgado un talle 44, nadie lo descuelga para probárselo, aún la que tiene el talle 44. Ella se prueba, aunque sea colocándose únicamente las mangas, un talle 38.

-¿Las madres influyen en el deseo de las hijas de ser flacas?

Benito: Una vez vino a la boutique una madre con dos hijas mellizas: una flaca, la otra no. Yo atendía a la que era menos flaca, y la madre me sacaba los vestidos de la mano para dárselos a la otra. Yo pensaba esta chica va a enloquecer . Es como si la sociedad dijera: si sos gorda no vas a tener novio, ni sexo, no salís, no tenés éxito en la vida . Es decir...sos un fracaso.

-¿Y los hombres cómo responden?

María: Creo que hay una nueva generación de hombres a los que les gustan las chicas que vienen.

Benito: Yo creo que el hombre no está de acuerdo con la mujer de hoy. Las chicas se vuelven locas por estar flacas. No importa todo lo demás.

María: Hay un cierto narcisismo. No podés adorarte y entregarte a otro. Las mujeres que están demasiado pendientes de ellas mismas no aman a nadie, pero tampoco disfrutan de sus físicos. Creo que hay una falta de religión, de valores, de todo. El cuerpo debe adaptarse a las medidas de un cuerpo perfecto ideado por la computadora. Entonces, en la medida en que el cuerpo no responde al paradigma, la mujer se vuelve loca. Lo humano profundo se pierde.

Ahora que el verano se acerca peligrosamente, para muchas mujeres que ven que sus cuerpos distan de ser el modelo de perfección que muestran las revistas, todo vale para perder esos kilos supuestamente de más.

Hay quienes acusan a los medios de comunicación de incentivar la obsesión por la flacura. "Las revistas femeninas bombardean con mensajes opuestos. Promocionan dietas mágicas y al dar vuelta la página, hay notas sobre la bulimia y a anorexia, al dar vuelta otra página, la última moda con modelos ultra finas", se queja la madre de una chica delgada.

"¿No te da vergüenza tener ese cuerpo?", era la pregunta que disparaba desde la pantalla chica un conocido centro de adelgazamiento, sin mejor idea que mostrar a una mujer como tantas mirándose al espejo. Tras una ola de quejas, el aviso se levantó, pero dejó sus secuelas.

En estos días se puede escuchar por la radio frases como esta: "no te va a costar reemplazar un riquísimo almuerzo por un yogur...", en una campaña poco feliz que promociona yogures dietéticos.

Tanto las mujeres como los varones coinciden en que el motivo principal por el que las mujeres quieren ser delgadas es la presión que ejerce el modelo cultural vigente. "Parecerse a lo que se ve en las propagandas y a las chicas de la tele" son algunos fundamentos.

Después de la onda Twiggy a la que las mujeres no se terminaron de adaptar, fue Calvin Klein el primero que volvió a arremeter con el modelo de flacura contratando a la modelo Kate Moss con la idea de acercarse a las mujeres que se ven caminando por la calle. Sin embargo son unas pocas las que tienen naturalmente este físico.

Acerca de este tema hace referencia una página que se puede encontrar en Internet llamada Anorexia: información y guía para pacientes, familia y amigos, por Cheryl A.Wildes.

¿Qué ves en esta foto? Es un aviso que publicita ropa, pero la gente que está en este aviso podría estar publicitando una enfermedad mortal que está creciendo hoy en los Estados Unidos. Estas personas que se ven en la foto son los ídolos de nuestros jóvenes. Supuestamente poseen los cuerpos perfectos, pero, ¿cuántas personas pueden realmente parecerse a ellos?. ¿Cuántas personas quieren parecerse a ellos?. Desafortunadamente, muchas desean tener esos cuerpos. Y harán cualquier cosa con tal de lograrlo: dietas poco saludables, laxantes, o vomitar. Podés decir que los avisos como este no son la causa de los desórdenes de la alimentación. Bueno, no estoy aquí para debatir este tema, pero sí espero poder ofrecer un poco de ayuda para descubrir esta y otras posibles causas de una enfermedad conocida como anorexia nerviosa.

Ahora me voy a presentar. Mi nombre es Cheryl Wildes. La razón por la que comencé esta página es porque tengo una hermana que padece anorexia nerviosa desde hace 16 años. El daño es irreversible. Ha sido diagnosticada como enferma terminal. Tiene solamente 33 años...

La página continúa contando toda la historia de la familia y cómo la hermana de Cheryl llegó a un punto de no retorno.

Países como Inglaterra ya tomaron medidas de precaución. Allí en febrero de este año prohibieron los avisos publicitarios para adelgazar dirigidos a adolescentes.

Pero hay opiniones que indican que no se debe responsabilizar por entero a los medios de lo que está pasando en la actualidad. "En los últimos años se han difundido las características de la anorexia como un mal actual, cosa que no es así. El tema llegó a tal punto que origina una cierta sensación de pánico entre las jovencitas (puesto que es predominante entre las mujeres). Un porcentaje significativo cree padecer esta enfermedad, con la consiguiente alarma en sus hogares y en la sociedad misma", explica el licenciado en psicología Eduardo Mujica.

De todas maneras, es indudable que la enfermedad se está expandiendo como si fuera contagiosa. El 47% de las mujeres y un 36% de los varones dicen conocer algún caso cercano de anorexia o bulimia. El nivel de conocimiento de casos concretos es mayor entre las chicas jóvenes (59%) y aumenta con el nivel económico social.

En Internet hay decenas de artículos sobre los desórdenes de la alimentación. Entre ellos, un informe muy completo realizado con la cooperación de diversas instituciones de la ciudad de Nueva York: la Universidad de la Ciudad de Nueva York, la Academia de Medicina, la Agencia Metropolitana de Bibliotecas y la Biblioteca Pública. Según este trabajo, más de la mitad de las mujeres en Estados Unidos están a dieta, y las presiones sociales desempeñan una función principal en el desencadenamiento tanto de la anorexia como de la bulimia nerviosa.

El ataque mayor se produce sobre las adolescentes, quienes están en una etapa de crecimiento plagada de inseguridades. La asociación delgadez-no comer tiene mayor incidencia en el segmento de mujeres menores de 25 años. Sobre este tema, Aldana Duhalde (27) y Mercedes Burgos (23) tienen mucho para decir ya que conducen un programa de televisión dirigido a este público.

Mercedes: La moda es para flacas. En las vidrieras se ve ropa super ajustada.

Aldana: Veo una gran contradicción. Está la exigencia de convertirse en algo que no existe en la naturaleza: estar delgadísima pero con lolas grandes y cola dura.

-¿Por qué creen que hoy las modelos son ejemplos de vida?

Mercedes: Hay que tener en cuenta que las modelos están superproducidas. Cada una se transforma, no es que nacen así.

-¿Qué pasa con las adolescentes de hoy?

Mercedes: La adolescencia es la etapa de la disconformidad. Uno está en pleno momento de formación. Físicamente existen problemas de piel. Comienza a crecer el pecho y la cadera. La cara no crece armónicamente, o por lo menos esta es la sensación que se tiene. De repente te ves con una nariz gigante. Psicológicamente todo esto produce una gran inseguridad. No se sabe hasta qué punto tomás las decisiones vos o tu entorno. Entonces es el físico lo que se ve como algo propio y manejable. La situación se complica cuando no se logra coincidir con el parámetro que se busca. Entonces culpan a la comida, pero por más flacas que estén no van a encontrar la paz con ellas mismas.

Además los chicos también lo exigen. ¿Está buena? es la pregunta de rigor. Entonces las adolescentes piensan yo quiero que digan que estoy buena tratándose a ellas mismas como si fueran una mercadería. Jamás se valoran como buena, simpática, inteligente. A la hora de definir físicamente hay muchísima crueldad por parte de todos.

Aldana: también está el tema de la masificación, y por eso no se avivan de ponerse la ropa que realmente les queda bien. Este es un círculo que te obliga a ponerte una mini aunque a la mitad de la noche te vayas a llorar al baño porque no te queda bien.

Mercedes: Los kilos son difíciles de aceptar hoy en día. Si estás un poco excedida sos una gorda chancha . O probablemente sospeches que ese es el comentario que van a hacer los varones al verte.

-¿Y es realmente lo que comentan?

Aldana: Hay un falso contacto con los chicos. Las necesidades más profundas no se comunican. Los chicos tienen miedo, por lo que esperan el prototipo de la mujer perfecta. Como nunca va a llegar, no corren riesgos.

Mercedes: Yo creo que el hombre argentino está excesivamente acostumbrado a la mujer ultra producida.

-¿Qué imagen transmiten las madres de hoy en día?

Aldana: Depende, obviamente no son todas iguales. Pero es indudable que muchas adolescentes ven a su madre pensando en la cirugía o en la próxima lipo. Algunas madres están más obsesionadas que las hijas.

Mercedes: Esta es una cuestión de los noventa que ataca no solo a las adolescentes sino a todos, hasta a los hombres. Ahora en el trabajo también se discrimina por exceso de peso.

Aldana: Hasta en los gimnasios hay prototipos que hacen que vos te odies a vos misma. No tenés descanso.

Mercedes: Hay que ser un poco más natural. Acá hay mucha pose.

-¿Qué piensan de las trampas que les pone la sociedad, es decir, la ropa demasiado pequeña, las propagandas, las contradiciones? ¿Los adolescentes intentan esquivarlas?

Aldana: No. Van directamente hacia ellas.

Mercedes: el mejor elogio es estás más flaca .

Aldana: Bajar de peso se toma como el mayor logro aplaudido por la sociedad. Pero hay que tener un poco de sentido del humor para aceptar lo que uno tiene que no va con el parámetro. Y dejar de dramatizar cosas al estilo ¡Dios mío! ¿por qué tendré panza?

Por todas estas razones, hay opiniones que indican que no se debe responsabilizar por entero a los medios de lo que está pasando en la actualidad. "En estos últimos años se han difundido las características de la Anorexia como un mal actual. El tema llegó a tal punto que origina una cierta sensación de pánico entre las jovencitas (puesto que es predominante en las mujeres). Un porcentaje significativo creen padecer esta enfermedad, con la consiguiente alarma en sus hogares y en la sociedad misma. Esto sucede por suponer que la misma se produce únicamente por elementos socioculturales modernos", explica el licenciado en psicología Eduardo Mujica.

Por ejemplo, Santa Catalina de Siena se mató de hambre en el siglo XIV. "En esa época no había televisión, con su gran influencia cultural. Por eso me parece que explicar la anorexia solamente desde lo social no tiene sentido. Lo que sí creo fundamental es poder diferenciar la Anorexia Nerviosa descripta desde hace tanto tiempo de otras patologías de la conducta alimentaria, que son muchas. Es imprescindible poder hacer un diagnóstico diferencial y no poner todo en la misma bolsa, como sucede actualmente con la información existente, que tiene más características estandarizadas que científicas".

¿Cómo se convierte en adicción un desorden alimentario? Según la licenciada Patricia Gómez Pueyrredón, coordinadora del departamento de Bulimia y Anorexia de la Fundación Manatiales, las personas que tienen desórdenes alimentarios se sienten desmoralizadas por el hecho de que no se aceptan físicamente. Las consecuencias de los transtornos del comer son una baja autoestima; el uso de la comida para tapar la ansiedad, la angustia y la preocupación.

Las consecuencias de estas enfermedades pueden llegar a los extremos más alarmantes. Según la licenciada Gómez Pueyrredón algunos signos clínicos para detectarlas son: En el caso de la anorexia: falta de menstruación, intolerancia al frío, aislamieto, depresión, constipación, uñas quebradizas, caída del pelo, alto nivel de autoexigencia, hiperactividad (ir al gimnasio todos los días, por ejemplo), pérdida de peso, rechazo a mantener el peso normal, acorde a la altura y a la edad, autoestima influida por el peso y la figura, insomnio. Las consecuencias o secuelas: infertilidad, osteoporosis, insuficiencia renal o cardíaca, en casos extremos la muerte.

En el caso de la bulimia: períodos de atracones, grandes oscilaciones del peso, irregularidades en la menstruación, pérdida del esmalte dental, agrandamiento de las glándulas salivales, lastimaduras en los nudillos, irritabilidad, agresividad, oscilación del estado de ánimo entre la euforia y la depresión, baja autoestima influenciada por el peso y la figura. Esto puede dar lugar a un paro cardíaco, ruptura gástrica, muerte por descompensación.

¿Pero por qué?, es la pregunta que sigue en el aire. Consultamos a la doctora Mabel Bello, la directora de Aluba, Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia "consideramos que los factores socioculturales precipitan el comienzo de un desorden alimentario. No obstante, no todas las personas que están bajo la influencia de la cultura de la delgadez lo van a desarrollar. La suma de estos factores es lo que precipita este fenómeno".

"La presión de la imagen, el autocontrol, el éxito, el consumo y la crisis que atraviesa la familia actual son ideas fuertes que, tal vez, ayuden a que la vida cultural pase más por exhibirse que por el culto a lo interior y a lo intelectual. No tenemos una visión apocalíptica de la sociedad y la cultura pero sabemos que son necesarios ciertos cambios para prevenir las enfermedades que, como la patología alimentaria, nos afectan (la drogadicción, el alcoholismo, el sida, la violencia). Tal vez la clave esté en reemplazar los condicionamientos por decisiones personales. Es importante entender que la familia es la que puede lograr una mejor calidad de vida para el hombre y la mujer de hoy".

Las razones últimas que llevan a la gente a desvivirse por estar extremadamente flaca son complejas y difíciles de dilucidar. Es por eso que consultamos ccon el doctor Mario González, uno de los directores de la Fundación Acta, Fondo para la Salud Mental, avalado por la Organización Panamericana de la Salud.

"¿Por qué las mujeres, y algunos hombres comen poco? -se pregunta el doctor González- Hay dos razones muy poderosas. Una de ellas es que los seres humanos tenemos dificultad para crecer. Las chicas tienen miedo a ser mujeres, a entrar en la adultez. Lo mismo pasa con los varones, que temen asumir su masculinidad. Por algo estas enfermedades atacan sobre todo a adolescentes. La juventud no es un divino tesoro sino un período en el que se pasan grandes angustias, aprovechadas por el bombardeo de la publicidad que transmite mensajes de seguridad e identidad a través de ropa, por ejemplo.

En segundo lugar, hay una gran presión cultural, ligada a la preocupación por el cuerpo. Esta actitud conspira contra la sexualidad. La mujer es un objeto, un adorno que no se toca. Ninguna anoréxica mental tiene actividad sexual".

Las encuestas revelan lo que piensa la gente: tener un buen cuerpo produce placer; mostrar un buen cuerpo produce placer; hoy el sexo no es tan seguro como antes y hoy, tener relaciones sexuales no es tan importante.

Para el doctor González esta moda de la extrema flacura, al igual que el incremento de la homosexualidad, del SIDA y del abuso de menores, podría ser una estrategia de la especie para contener la explosión demográfica. "Según un informe del Banco Mundial, España, Alemania y Hong Kong tienen un índice de fecundidad del 1,2, marcadamente menos que hace unos años", explica.

Sin embargo en Argentina la superpoblación no parece ser un problema. "El filósofo español Julián Marías dijo que el gran problema de Argentina es no tener un gran problema, (como la falta de energía, la guerra o la falta de comida)".

"Por eso es permeable a esta tendencia, producto de las sociedades opulentas. En este país la tasa de fecundidad bajó de 3,3 en 1980 a 2,6 en 1994. ¿Por qué sucede esto? Una mujer extremadamente delgada no es sexualmente atractiva. No despierta interés porque biológicamente es poco propicia para la fecundación. El hombre ante la falta de interés sexual, también se defiende del compromiso por un lado y del SIDA, por otro. En el mundo de hoy prima la cultura y no la natura."

Presión de los medios, de la publicidad, de la ropa de marca, de la familia, de los amigos, de los novios...Aunque es indudable que son muchas, en un mundo que a veces es demasiado difícil, queda por decir que este es un problema personal. En última instancia cada uno tendrá que elegir en qué espejo ha de mirarse.

La venta de remedios y alimentos dietéticos disminuyó, a pesar de las excesivas inversiones en publicidad que hacen las distintas empresas, por dos causas:

  • Económica: a la hora de ahorrar, se eliminan este tipo de productos.
  • Los productos duran una o dos temporadas y luego se ve que fracasan los tratamientos. Vuelven a engordar.
  • El mundo contra ellas

    El 19 de septiembre se estrenó la última película de Beda Docampo Feijóo llamada El mundo contra mí . Toca el tema de la obsesión de la sociedad por el físico perfecto y como consecuencia, la discriminación hacia aquellas personas que no pueden lograr esta meta.

    Tuvo una notable repercusión, sobre todo entre las adolescentes que festejaron varias escenas. Entre ellas, la cara de horror de la protagonista cuando su madre le regala para su cumpleaños una bicicleta fija para haer ejercicio.

    El papel principal estuvo a cargo de Paulina Rachid (22), una joven de Rio Negro que se lució representando al personaje.

    "Me pareció muy interesante mostrar la vida de alguien que se siente diferente siendo que es igual a la mayoría de la gente. Por suerte somos todos diferentes. Esto de tener un cuerpo y un alma de otra época, con valores y medidas diferentes a los que supuestamente uno debe tener, es lo que le pasa muchas. La mayoría no entramos dentro de esta pauta.

    Todo el mundo en algún momento de su vida se siente que no encuentra su lugar y que el mundo está contra uno. Y uno lo siente más seguido. Más aún en este momento. No tiene que ver con la imagen solamente. Parece que está muy difícil ser feliz y bancarsela. Hay muchas presiones, empezando por las económicas y hay una corriente que lleva a sentir menos para no sufrir. Creo que allí hay algo muy raro.

    A mí me preocupa mucho esta tendencia de la flacura enfermiza porque refleja la preocupación por tapar cosas que son mucho más importantes en los seres humanos. Hoy en día es preferible ser una computadora a ser un ser sensible.- Estamos preocupados por la estética y lo superficial para no meternos en los dolores y en los placeres que tenemos adentro. Y en nuestros principios y valores que son difíciles de mantener.

    Me parece que la palabra diferente está mal usada, porque es bárbaro ser diferente, de otra manera sería muy aburrido. Creo que no nos preparan para ser fieles a nosotros mismos y para asumir que eso es lo más lindo que tenemos. Hoy es mejor estar preocupado por algo superficial que en los dolores que puede llegar a tener una adolescente.

    Para meterme adentro del personaje trabajé con la época de mi vida en que era una adolescente de 15 años queriendo ser actriz y sin las medidas que supuestamente hay que tener. Me sentía así, como en la película. Estaba siempre a dieta, sintiendo que el talento no tenía nada que ver con el cuerpo pero que las exigencias que había de afuera eran esas y había que tratar de cumplirlas.

    Siempre estuve a dieta porque tengo tendencia a engordar. A partir de los 3 años hasta hace un año, que fue cuando empecé a relacionarme de otra manera con mi cuerpo y con mi espíritu. Los pude unir. Ya no soy tan obsesiva.

    Pero la pasé muy mal preocupándome tanto. Hasta que descubrí que me quiero mucho, que prefiero estar bien conmigo a enfermarme, que yo soy esto, que me alegro de ser así. Y que me alegro de ser así".

    El riesgo de la bulimia y la anorexia

    De cada cien adolescentes de colegios secundarios, siete padecen bulimia o anorexia. Después de los Estados Unidos, Argentina tiene el índice más alto de gente afectada por estas dos enfermedades.

    La edad en que se manifiestan tiende a bajar. En el colegio primario ya se detectan síntomas de estas patologías.

    En los últimos años, además, se registra un aumento de estas enfermedades del cinco al diez por ciento en los hombres, de acuerdo con los datos que maneja Aluba (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia).

    Según la Fundación Manantiales, un centro de diagnóstico y tratamientos de las adicciones, el 1% de la población tiene anorexia. De 100 casos, 90 son mujeres y 10 hombres. La edad oscila entre los 15 y los 30 años, promediando los 17.

    La bulimia, por su parte, afecta del 1 al 3% de la población. El 90% de las víctimas son mujeres y el 10% hombres, de 15 a 45 años.

    Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, el índice de mortalidad por causa de bulimia y anorexia se encuentra entre el 5 y el 15 por ciento de la población afectada.

    ¿Cómo un desorden alimentario se transforma en una adicción?

  • baja autoestima.
  • uso de la comida para tapar la ansiedad, angustia y preocupación.
  • puede ir acompañado por una dependencia de drogas: alcohol o nicotina.
  • los chicos que se restringen en la comida, al ingerir alimentos tienen una sobredosis de energía.
  • hay factores socioculturales, individuales, familiares, predisponentes.
  • La anorexia, por definición, es una adicción al régimen. Hay características o signos clinicos para detectarlas.

  • amenorrea, falta de menstruación
  • intolerancia al frío
  • aislamiento
  • depresión
  • constipación
  • uñas quebradizas
  • caída del pelo
  • alto nivel de autoexigencia
  • hiperactividad (ir al gimnasio todos los días, por ejemplo)
  • pédida de peso
  • rechazo a mantener un peso normal, acorde a la altura y a la edad
  • la autoestima está influenciada por el peso y la figura
  • insomnio
  • Cómo empieza:

    - Lentamente, general con algún régimen o una decisión de hacerse vegetariana. Se hace difícil de detectar en un principio.

    - Se van eliminando los alimentos hipercalóricos, con una alimentación cada vez más restringida en calidad y cantidad. Pasan a comer en un plato de postre. Las comidas hay que prepararlas aparte. Muchas veces alegan: ya comí en la casa de fulana ; mentira permanente.

    - Evitan encuentros sociales porque saben que va a haber comida, o llegan después. Esto que empezó con la comida se traslada a otros ámbitos.

    - Hay una realidad: la cultura argentina está muy alrededor de la comida. Esta gente entonces puede convertirse en excelentes cocineros, pero no comen. Hay chicas, por ejemplo, que huelen los caramelos o los chocolates, y los guardan sin tocarlos.

    - Utilizan métodos de purga que a mucha gente jamás se les ocurriría. Hay una adiccion a laxantes, anfetaminas, etcétera.

    - Hay que tener en cuenta que el rendimiento intelectual es excelente. Son extremadamente perfeccionistas. Empiezan con la satisfacción de creer que pueden controlarse y esto les da un motivo para seguir adelante.

    Pero el rendimiento va a ir decayendo porque todo gira alrededor de la comida.

    - Saben a la perfección la composición de los alimentos. Se pesan permanentemente. A veces, incluso, siguen carreras relacionadas con la comida.

    Cuanto más temprana sea el dignóstico y la detección, más temprana la recuperación. Sin embargo, esto se hace dificil porque hay un factor de negación de la enfermedad por parte del paciente.

    Los signos clínicos de la bulimia, por su parte, son los siguientes:

  • grandes oscilaciones en el peso
  • irregularidades en la menstruación
  • pérdida del esmalte dental
  • agrandamiento de las glándulas salivales
  • lastimaduras en los nudillos (por provocarse el vómito al principio; después pueden devolver la comida tan sólo pensándolo)
  • irritabilidad
  • agresividad
  • oscilación del estado de ánimo entre la euforia y la depresión
  • baja autoestima influenciada por el peso y la figura
  • períodos de atracones
  • Cómo empieza:

    - Hay una presión social externa que hace dejar de comer de manera radical. La respuñésta normal del cuerpo ante la falta de alimento es el atracón, que trae aparejado el aumento de peso, y que por eso se evacúa como sea.

    - El atracón se realiza durante unas dos horas en las que se come más de lo que la gente normal puede comer durante ese período de tiempo. Esto va acompañado de una sensación de no poder parar y de descontrol. Es algo compulsivo.

    El ciclo sería el siguiente: presión social- régimen- atracón- más peso- culpa- ansiedad- conductas purgativas.

    - Pueden llegar a vomitar hasta 9 veces por día.

    Consecuencias físicas:

  • Los padres no se dan cuenta porque la enfermedad se da por ciclos. Los padres pueden creer que fue un mal momentáneo y no consultan, pero no se dan cuenta de que hay obsesiones que van a aparecer de nuevo.
  • Paro cardíaco.
  • Ruptura gástrica.
  • Muerte por descompensación.
  • Hay dos conductas típicas: después de la comida el enfermo va al baño, y en medio de la noche va a la cocina a comer a escondidas cuando nadie lo ve.

    En el caso de la bulimia, hay un mayor índice de patología alimentaria en los países desarrollados y en los que están en vías de desarrollo.

    La obsesión por el cuerpo

    El cuidado del físico en la Argentina, al igual que en América del Norte y Europa, forma parte de la cultura popular. Esta es una tendencia que va in crescendo.

    Lucir un cuerpo esbelto a toda costa se ha vuelto una verdadera obsesión. De ahí el éxito de las dietas que prometen lo imposible: adelgazar rápidamente sin esfuerzo alguno.

    Los medios de comunicación, revistas femeninas y de actualidad, publicidades y películas muestran mujeres espléndidas, transmitiendo un mensaje que parece indicar que una figura de esas características trae como consecuencia éxito, dinero, fama, felicidad. Para ilustrar estas notas, se contratan a modelos que son muy altas y extremadamente flacas. Valeria Mazza, la argentina que está haciendo una muy buena carrera internacional (fue la chica de tapa de la última Sports Ilustrated), lo interpreta de esta manera: "Las modelos tenemos que ser necesariamente más flacas que lo normal porque los talles de los desfiles son pequeños, y además, si aparecemos por televisión, nos vemos tres kilos más gordas. Pero lo nuestro es una cuestión laboral. De ninguna manera debería ser un modelo de conducta".

    No debería, pero lo es. Siguen estas pautas mujeres jóvenes y no tanto, y también hombres, que transmiten una inédita preocupación por su apariencia. Esta tendencia, a su vez, es alentada también por el mercado de lo que se considera fashion . Carolina Balbiani, secretaria de redacción de Para Ti, la revista femenina que más vende del país, escribió su testimonio en la página tres del primer número de febrero: "Siempre fui flaca, pero ahora tengo unos cuatro kilos de más (peso 54 kilos). De pronto descubrí con horror me había convertido en una gorda extra large ", reflexiona Balbiani, y cuenta que en su tienda preferida habían reducido los talles. Si de aplastar la autoestima se trata, este tipo de negocios considerados ultratop , son expertos.

    Como resultado, se recurre con desesperación a las dietas que podemos llamar locas teniendo en cuenta que todo régimen debería ser no solo personalizado sino también controlado por un médico. De otro modo se pueden llegar a sufrir transtornos físicos serios a causa de la alimentación, que cuando están acompañados de problemas psicológicos graves desembocan en la anorexia y la bulimia.

    Según el doctor Tesone, de cada dos personas que consultan a un médico, una ha probado alguna de estas dietas, cuando no otras totalmente disparatadas, como la del huevo duro, o de la Fuerza Aérea."

    En el mes de febrero, de cinco revistas femeninas, cuatro incluyen una dieta en su tapa. En el caso de la revista Para Ti, su último título de tapa dice: Las dietas más famosas del mundo. Cómo funcionan: Cuál le conviene más. Riesgos y ventajas. Elija su propia fórmula. Entre ellas están: las 4 P prohibidas (pan, pastas, papas y postres); Mediterránea (rica en hidratos de carbono); hipocalórica equilibrada; macrobiótica; vegetariana; Atkins (rica en proteínas); disociada; para las que no quieren suprimir el alcohol; la antidieta (o dieta disociada); Montignac; Scardale.

    La editora de Para Ti da su versión acerca del éxito que tienen las dietas en el país: "Pocos años atrás se vendían como algo milagroso. Los títulos de tapa de las revistas decían: Baje tres kilos en tres días . Eso ya no va más, sobre todo porque está comprobado que conducen al efecto rebote, es decir que los kilos vuelven tan rápido como se fueron. Ahora se propone a las lectoras que bajen de peso en tiempos normales y sin restringir la comida. Los milagros no existen. De todas maneras, es verdad que las dietas siguen vendiendo muchísimo". Además, por los comentarios de sus lectoras advierten que el conocimiento que tiene la gente sobre la alimentación es cada vez mayor. Quizá son las adolescentes las que se aventuran a las dietas locas, pudiendo estar semanas enteras a yoghurt diet y manzana.

    En cuanto a los alimentos antiobesidad que se venden en farmacias, el doctor Manuel Luis Martí, profesor de medicina interna en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, afirma que no se venden demasiado por razones económicas. Hay 23 productos en el mercado que cuestan un promedio de 18 pesos cada uno. Se venden 600.000 unidades por año (lo que equivale a 11 millones de pesos), representando solamente un 0,3 por ciento del total de medicamentos. Son productos que se ponen de moda y desaparecen al poco tiempo.

    Y para concluir: un dato curioso es que según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en los últimos 5 años el consumo de carne en Argentina bajó el 16,5 %. En cambio, el de pollo aumentó el 50 %. El llamado país de la carne, famoso porque en la antigüedad los campesinos desayunaban con un trozo de asado, se ha plegado a la onda light.

    Paula Urien

    Fotos: Daniel Caldirola

    Producción: Dolores Navarro Ocampo

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