El drama de Abdón Porte: la tragedia del Parque Central de Montevideo cumple 100 años

Abdón Porte, emblema de Nacional de Montevideo
Abdón Porte, emblema de Nacional de Montevideo
Nelson Fernández
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1 de marzo de 2018  • 23:59

MONTEVIDEO. Pasaron 100 años, aunque el hecho está presente en los hinchas como si fuera ocurrido ayer. El misterio perdura y las conjeturas son varias sobre qué fue lo que llevó a la muerte al zaguero brillante, joven, con una vida por delante, y con un casamiento en puerta. El suicidio fue en el medio de la cancha, en el círculo central, y una tribuna de ese estadio lleva su nombre con sentido de homenaje, respeto y afecto.

Abdón Porte se quitó la vida a los 25 años, dejó una carta para la directiva del Club Nacional de Footbal y otra para su familia, luego de una noche de festejo por una linda victoria.

En esa cancha histórica fue la que anteayer jugó Estudiantes de la Plata en su debut en la Copa Libertadores 2018.

El Parque Central fue inaugurado el 25 de mayo de 1900 con el partido entre el local Deutscher Fussball Klub y el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC), que más adelante pasaría a llamarse Peñarol. Curiosamente, en la cancha que terminaría siendo la sede del Club Nacional de Footbal, aquel primer encuentro lo ganarían los aurinegros. Peñarol y Nacional se convertirían en el principal duelo futbolístico del Uruguay para siempre.

La colectividad alemana había obtenido ese predio de la compañía de tranvías La Transatlántica, operada por sus compatriotas. Y ese ya era un lugar con un componente histórico.

Varios investigadores sostienen que en ese mismo lugar, o en zona muy cercana, estaba la Quinta de la Paraguaya, el lugar elegido para una de las principales asambleas de los orientales que daban batalla por su autonomía. Ahí fue marcado José Artigas como "el jefe de los orientales".

Fue el 10 de octubre de 1811, en medio de la protesta de los patriotas locales contra la decisión de Buenos Aires de levantar el sitio de Montevideo, el último bastión de la corona española en el Río de la Plata.

Aquel Parque Central, cuyo nombre obedecía a un espacio verde que se iba a construir en Montevideo, pasó a ser exclusividad de Nacional en 1911.

Poco después, aquella cancha sería escenario para una contienda de honor que marcaría la historia.

El 4 de marzo de 1918, Nacional había ganado 3 a 1 al deportivo Charley y el plantel fue a celebrar a la sede del club. A la una de la madrugada, el zaguero Abdón Porte se retiró de la fiesta y se tomó el tranvía hacia el Parque Central. Llevaba un arma y dos cartas de despedida, entró a la cancha, caminó hasta el centro de la cancha, y se pegó un balazo en la cabeza. La leyenda posterior, basada en un cuento de Horacio Quiroga que tomó aquel hecho como referencia, indica que Abdón sentía que era desplazado del equipo. Pero eso no coincide con la ficha de los últimos partidos que jugó. Tenía 25 años y se casaba dentro de un mes.

En la carta a la Directiva del club pidió que lo enterraran junto a los hermanos Céspedes, dos futbolistas pioneros de Nacional que habían muerto en una epidemia de viruela.

El 1º de abril de 1920, el diario opositor "El País", publicó un suelto editorial sin firma, titulado "Qué tupet!". Era una dura crítica al gobierno del Partido Colorado publicado en el diario de hombres del Partido Nacional, o blancos, y la expresión derivada del francés significaba "qué impertinencia", con un sentido ácido.

José Batlle y Ordóñez, presidente de la República por dos períodos (1903-1907 y 1911-1915) se sintió agraviado y envió sus padrinos para dilucidar el honor a la forma de entonces. El director del diario, Washington Beltrán, asumió la autoría del artículo y recogió el guante. En el Viernes Santo de aquel 1920, el duelo se hizo en el medio de la cancha del Parque Central. Se pararon frente a frente y a 25 pasos de distancia, y cuando el árbitro del duelo dio la orden, mediante unas palmadas, ambos dispararon, sin acertar en el blanco.

Pocos instantes después repitieron el desafío, y Beltrán cayó muerto. La bala penetró entre la tetilla y la axila derecha, y salió por la espalda.

Pasó el tiempo y Nacional le hizo un cambio al nombre de su estadio, para agregar una palabra y transformarlo en el Gran Parque Central.

Ahora se cumplen 100 años del triste final del zaguero, al que un sereno encontró muerto en el medio de la cancha, en esa cancha marcada por pasiones, que encierra recuerdos de festejos, pero también carga la impronta de tragedias.

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