Puigdemont da un paso al costado, pero no se despeja la incertidumbre

El expresidente catalán, en el video en el que anunció, ayer, su paso al costado
El expresidente catalán, en el video en el que anunció, ayer, su paso al costado Fuente: Reuters
Desde su refugio belga, postuló al cargo a Jordi Sánchez, compañero de lista y detenido por cargos de rebelión
Silvia Pisani
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2 de marzo de 2018  

MADRID.- Uno de los principales obstáculos para formar gobierno autonómico en Cataluña acaba de superarse.

El fugado expresidente Carles Puigdemont aceptó, finalmente, "dar un paso al costado", aunque sea "provisional", en su pretensión de volver para buscar una fórmula alternativa.

Claro que la opción que se maneja ahora tampoco parece clara. El propio Puigdemont señaló como candidato alternativo a Jordi Sánchez, el dirigente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que actualmente cumple prisión provisional por delito de rebelión.

Si bien lo ocurrido revela una primera aceptación por parte de Puigdemont de que su pretensión de manejar Cataluña "a larga distancia" desde Bélgica es impracticable, lo cierto es que tampoco el nuevo escenario es de certeza absoluta.

"Por lo menos, se dio un primer paso hacia la sensatez", coincidían ayer los analistas políticos.

Consciente de que la jugada podría estar aún no del todo definida, Puigdemont se reservó para sí una renuncia apenas "provisional" a la pretensión de volver al poder catalán.

Anoche nadie tenía muy en claro qué significa lo de "provisional". Los más optimistas apuntaban a una hipotética fórmula retórica del expresidente para no aparecer como un perdedor.

"No claudicaré, no renunciaré, no me retiraré ante la actuación ilegítima de los que han perdido en las urnas", dijo el independentista, en un video que hizo llegar desde Bélgica.

Pero fiel a su estilo, muchas veces confuso, en el mismo video en el que juraba "no renunciar" anunciaba su resignación "provisional" a ser repuesto en el cargo.

Si la primera duda es la actitud siempre ambivalente del propio Puigdemont, la segunda es qué puede pasar con la apuesta por Sánchez como candidato a la presidencia.

Primero, porque no está claro que la Justicia le permita salir de su prisión en Madrid para viajar a Barcelona, donde debería jurar el cargo.

Luego, porque el propio Sánchez podría quedar inhabilitado en el caso de que la Justicia confirme su condena y la prisión deje de ser provisional para pasar a ser efectiva. Y esto es algo que muchos analistas no descartan como escenario.

Aun así, todo el independentismo aplaudía ayer una fórmula que sigue siendo incierta. "Esto es un gran honor que agradezco de corazón", dijo, en un mensaje enviado desde la cárcel y a través de las redes sociales el propio Sánchez.

El "elegido" aprovechó la ocasión para fustigar al gobierno nacional español, al que considera culpable de todos los males de la próspera región.

Pero así como Sánchez se apuró a celebrar, también lo hizo el gobierno de Mariano Rajoy. Desde La Moncloa se dio a entender que fue la propia presión oficial la que terminó por empujar fuera del escenario a Puigdemont.

"Un fugado de la Justicia no va a vivir del erario", fue el mensaje que se hizo llegar, apenas se conoció la maniobra del destituido presidente a favor del encarcelado Sánchez.

Ocurre que Puigdemont, como diputado del parlamento regional catalán, cobra un sueldo público por ese cargo. Unos honorarios que solo dejaría de percibir si renunciase al escaño de forma voluntaria o si resultase inhabilitado. No está claro si el Poder Ejecutivo nacional impulsará ahora esa inhabilitación.

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